|
Palabras
Carrito, el loco de mi barrio
Se le veía en las calles del barrio,
zumbando con su boca como un auto viejo y sin porvenir.
Publicada 16 de septiembre 2005, El Diario de
Hoy
|
|
Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Era Carrito, el loco, como nave al garete sin brújula
ni estrella. Se creía un coche de los años 50. Y andaba
de aquí a allá, como errante vagón de la locura y
la ilusión perdida. La gente se reía y burlaba de él,
al verle siempre caminar en sentido contrario de la cordura
y de la suerte.
Los años pasaron y nadie volvió a saber de aquel gracioso
demente vial del destino, que de vagar y vagar nunca llegó a algún
lugar. Se perdió por allá, en las autopistas crueles y ruidosas
de la vida, como se pierden los fantasmas parias de la urbe perdida. Sin
luces ni timonel, cual carro a la deriva, se ganaba la vida si es
que eso era vida de la limosna del vecindario o de hacer mandados
y realizar encomiendas.
Perdido en lontananza, ya nadie quizá le recuerde. Nos asustaba
a los chiquillos del barrio, pero era un loco inofensivo. De esos seres
sin rostro, dicha ni fortuna. Quizá murió en algún
desfiladero o tomó el largo camino del adiós, la autopista
irreal de su triste locura de hombre y de coche. Entre tanto, la urbe
ruidosa y humeante se quedó de pronto silenciosa.
Los semáforos eclipsaron y se perdió su historia. Al fin,
¿a quién habría de importar su suerte de paria y
desterrado? Tal vez su sueño eran los autos y se convirtió
en eso, en una enajenada criatura-máquina del camino. Del camino
de asfalto de otros locos que también se fueron de paso con el
tiempo.
Gas propano
Un buen paso ante la crisis del petróleo es la adaptación
de motores para usar gas propano, como es prácticamente la norma
en la mayoría de países de Europa. Las empresas salvadoreñas
deben analizar esa posibilidad, en especial las que distribuyen productos
en todo el territorio o tienen que acarrear embarques grandes y continuos
de materias primas. Tropigas ya anunció que va a instalar puntos
de abastecimiento de gas.
Hace unos años, un grupo técnico japonés recomendó
establecer una red de pequeñas represas para generar energía,
lo que tiene la ventaja adicional de formar embalses que contribuyen a
resolver el problema del abastecimiento de agua y además permiten
el cultivo de peces. Los cauces de ciertos ríos se pueden aprovechar
en tal sentido.
Es urgente buscar soluciones reales y sostenibles, versus
la ocurrencia de negociar mínimas concesiones con Venezuela.

|