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| Daños. Las partes de concreto de los peldaños
están quebrados y las lámparas de alumbrado público
no funcionan. La zona se caracteriza por su alta concentración
estudiantil. Foto EDH/Jorge Reyes |
Enrique Carranza
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Para muchas personas, utilizar una pasarela al momento de cruzar la calle
significa cierta seguridad. Para otras, tratar de caminar en esos pasos
peatonales es un riesgo.
Esta última experiencia la afrontan a diario los peatones que tratan
de cruzar la Autopista Norte, cerca del Instituto Albert Camus, a escasos
metros de la entrada principal de la Universidad Nacional.
Una enmohecida estructura metálica en forma de arco que hace más
o menos 45 años sirvió como corredor entre la Escuela Normal
de Profesores y los dormitorios de la institución hace la función
de pasarela en ese lugar.
Los deteriorados peldaños, al igual que las demás piezas
de la armazón, son testigos mudos del correr de los años.
Pero también son fieles observadores de las últimas malas
nuevas que ocurren en ese lugar.
En la noche, la falta iluminación la convierte en un buen sitio
para algunos malhechores que sin dudar la convierten en punto de asalto,
aunque en realidad esos actos ocurren a cualquier hora.
También algunas personas utilizan los extremos de la estructura
para hacer sus necesidades fisiológicas.
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| Diseño. Por la forma curva del paso, las
personas se resbalan. Incluso ha habido fracturados. Foto
EDH/Jorge Reyes |
Por mala suerte la problemática no termina allí.
Las autoridades educativas de la zona explicaron otros hechos que atentan
contra sus jóvenes alumnos.
En ese lugar se mantienen indigentes que al paso de los niños
les enseñan sus genitales.
Entre otras cosas que ocurren allí, dijo Armida Reyes, directora
del Centro Escolar Fernando Llort.
Según Reyes, a pesar de los llamados de atención, ninguna
institución ha colaborado.
Mientras, los docentes del Instituto Albert Camus manifestaron otra serie
de actos recurrentes.
Los alumnos son asaltados, creo que existen hasta casos de violaciones,
comentó Francisco Calles, psicólogo de la institución.

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