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Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Después de los ataques del 11 de septiembre, de las múltiples
reformas en las instituciones de seguridad, y de los miles de millones
de dólares invertidos en mejorar la infraestructura y sistemas
de seguridad en Estados Unidos, una de las preguntas que la sociedad estadounidense
se hará en los siguientes años será: ¿Por
qué no estaban mejor preparados para afrontar la crisis provocada
por el huracán Katrina?
Uno de los contraargumentos será de que la pregunta no es válida,
ya que Katrina fue un fenómeno natural sin ningún vínculo
con la seguridad de Estados Unidos. Sin embargo, Nueva Orleans era el
quinto puerto marítimo de mayor tráfico de Estados Unidos
y la costa de Luisiana, con una producción petrolera de 228,000
barriles por día, era la cuarta zona de mayor producción
petrolera. Claramente, tanto la producción petrolera como el acceso
a puertos importantes son temas de seguridad nacional.
La crisis del huracán Katrina se convierte en uno de los principales
desafíos de la administración Bush. En una encuesta de IPSOS-AP,
hecha el 8 y 9 de septiembre, la aprobación del Presidente Bush
ha caído a un 39% y las cifras de desaprobación han aumentado
a un 52%. En una encuesta de la Universidad de Princeton, hecha durante
las mismas fechas, la desaprobación del Presidente Bush aumentó
a un 52% y su aprobación descendió a 38%.
La crisis provocada por Katrina sucede en un año que ha sido bastante
negativo para la administración Bush, que en lo que va del año
ha afrontado tres problemas en la opinión pública:
1) El descontento con la guerra en Iraq ha aumentado. En una encuesta
del Washington Post del 28 de agosto, 56% de los estadounidenses desaprueban
la manera en que la administración Bush maneja la Guerra en Iraq
y un 42% lo aprueba.
2) La batalla por la confirmación en el Senado del embajador a
las Naciones Unidas, John Bolton, resultó ser mucho más
difícil de lo esperado.
3) Han resurgido las críticas sobre si la administración
Bush realmente tenía suficientes pruebas sobre las armas de destrucción
masiva de Sadam Hussein.
El principal triunfo de la administración Bush ha sido la aprobación
de CAFTA (Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica
y República Dominicana). Por lo tanto, Katrina se suma a uno de
los múltiples problemas de la administración. El problema
central de Katrina consiste en los múltiples reportajes y estudios
que argumentaban que la situación de seguridad de Nueva Orleans
era crítica.
En un artículo en el periódico The Houston Cronicle, publicado
el 1 de diciembre de 2001, el periodista Eric Berger dijo: Nueva
Orleans se está hundiendo y su principal protección contra
un huracán, el delta del Mississippi, se está erosionando,
dejando a la ciudad en peligro de un desastre.
La situación es tan vulnerable que la Agencia Federal de Manejo
de Emergencias (FEMA), ha catalogado un desastre en Nuevo Orleans como
la tercera catástrofe más probable, después de un
terremoto en San Francisco y un ataque terrorista a la ciudad de Nueva
York.
Otro periódico, el Philly Enquirer, publicó un artículo
el 8 de agosto de 2004, escrito por su periodista Paul Nussbaum, que decía:
Nueva Orleans, una ciudad atrapada en medio del Lago Pontchartrain
y el río Mississippi está en peligro de hundirse. Un golpe
de un huracán muy fuerte podría hundir la ciudad en más
de 20 pies de agua.
Ante las continuas críticas sobre el manejo de la crisis de Nueva
Orleans, la administración Bush tomó dos decisiones:
1) Despedir al presidente de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias
(FEMA), Michael Brown.
2) Nombrar al ex presidente Bill Clinton en una comisión para ayudar
a las víctimas.
El nombramiento de Clinton tiene como propósito disminuir las críticas
del Partido Demócrata. ¿Qué tanto pueden los demócratas
atacar a un gobierno republicano que trabaja con Bill Clinton?
Los críticos del Presidente Bush sostienen que Katrina será
la demostración final de la ineficiencia de su gobierno en distintos
temas: Seguridad nacional, manejo de la inteligencia del Estado y abusos
de los prisioneros en Iraq. Sin embargo, el Presidente Bush ha estado
en situaciones difíciles antes y siempre ha logrado ganar. Como
él mismo dice: Mi gran ventaja es que mis críticos
siempre me han subestimado.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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