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| Fuerza. La entrega fue total, los luchadores
se dieron por completo. Foto AP |
Byron Sosa
El Diario
de Hoy
deportes@elsalvador.com
Las apuestas no fallaron. El entrenador de luchas, Neyra Rodríguez,
había dicho que esperaban ganar seis medallas de oro para ser campeones
a nivel centroamericano, pues eso está a punto de no ser más
un sueño, ya que ayer, las cuatro preseas de oro obtenidas en masculino,
dan la pauta para que ahora se consiga una más, como meta primaria
en femenino, y si llegan más... pues mejor.
Tras una intensa eliminatoria, los luchadores llegaron al atardecer con
la sed de triunfo en sus espaldas y las ganas de triunfar marcadas en
su frente.
Quien dio la primer presea dorada fue Luis Portillo, quien, tras una eliminatoria
de uno contra todos se impuso y abrió la brecha para que sus compañeros
de equipo le siguieran los pasos.
El siguiente fue Josué López, quien en la categoría
de 58 kg se enfrentó al guatemalteco Lester Torres y lo venció
en el último tiempo.
López contó con la suerte de vencer al chapín en
el último punto conseguido por el nacional, se tuvo que recurrir
al video para determinar que el punto era válido y que ganaba el
oro.
Josué se mostró semi feliz ya que en el último
agarre con el guatemalteco Torres, se lesionó el brazo derecho
(ver recuadro).
Pero después del oro de López vino el de Emerson Cálix
(en 63 kg), triunfo que los hondureños hicieron polémico.
Apenas trascurrían 58 segundos cuando Cálix sacó
al catracho de la zona de combate, pero lo hizo apenas medio cuerpo (de
la cintura hacia abajo), por lo que el árbitro no sentenció
nada, sino hasta que Cálix hizo que los hombros del hondureño
tocaran el tapiz.
Apoyo
Eso permitió que el nacional ganara el combate y que la polémica,
por ello, se desatara. Los catrachos no pararon de reclamar por la decisión
pese a que el juez central se basó en los reglamentos de la Fila
(Federación Internacional de Estilos de Lucha Asociados).
Y como dicen: la fiesta debe continuar, la tercera medalla
dorada llegó. Esta vez, el encargado se hacer brillar a El Salvador
fue William Serrano, quien en la categoría de 85-100 kg, hizo soñar
a los mexicanos quienes se vieron resignados a conformarse con el segundo
lugar, la presea de plata.
Pese a que fue un combate difícil, el salvadoreño se impuso
al final sobre Luis Jiménez.
Hoy será el turno para el equipo femenino, quien tendrá
como tarea, derrotar a las favoritas, las mexicanas y las guatemaltecas.
Pese a ello, la fe y el potencial son grandes para lograr dos medallas,
esas que permitirían a El Salvador ganar la lucha a nivel general.

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