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Mauricio Antonio
Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
¿Llegaste a un arreglo con Chalatenango?
Tenemos un acuerdo verbal, sólo falta que yo llegue al país
para arreglar lo del contrato. Ellos me han pedido que lo primordial para
este torneo es salvar la categoría y después tratar de que
el equipo dispute un título.
¿Cuándo estarías llegando al país?
Entre el miércoles (mañana) y el jueves. Todo depende de
que ellos me hagan llegar una invitación de trabajo, para que yo
vaya a la embajada a sacar la visa. Si me la envían mañana
(hoy), podría estar llegando el miércoles (mañana).
¿Cómo se logra el contacto contigo?
Poco antes de venirme de El Salvador, tuve la oportunidad de reunirme
con la directiva del Chalatenango. Ellos me propusieron dirigir al equipo
y de hecho lo vi jugar contra el Vista Hermosa. Pero es hasta hoy (ayer)
que me han hablado y verbalmente llegamos a un acuerdo.
¿Cuánto tiempo lo dirigirías?
Sería por un año. Como te dije, lo primero sería
salvar la categoría y los siguientes seis meses hacer protagonista
al equipo. Pero ojo, yo quiero dejar claro una cosa y que no vengo a darle
un título o a hacer campeón a Chalate, quiero que la gente
y la directiva esté consciente que primero hay que trabajar para
ello y para eso se necesita paciencia.
¿Cómo afrontás el reto?
Con mucha satisfacción de que haya gente que valore tu trabajo.
No le tengo miedo al reto. Siempre he dicho, sin menospreciar a Chalate,
que quería volver a dirigir un equipo chico. Como una vez lo hice
en su momento con Limeño.
¿No tenés miedo de fracasar y echar a perder tu buen trabajo
en el fútbol salvadoreño?
No, porque recuerda que en eso consisten los retos. Además
cuando yo llegué a Limeño estaba mal y casi lo saco campeón.
Jugó casi igual que FAS sólo que con menos recursos. Recuerda
también que yo llego a FAS cuando no ganaba nada, cuando no tenía
títulos (en torneos cortos). Cuando tenía varios años
de no salir campeones.
¿Qué representa el debutar precisamente contra FAS?
Nada, pura casualidad. Lo de FAS ya está hablado y terminado, yo
no tengo ningún morbo ni ningún revanchismo contra el equipo.
Eso ni lo sueño. Sé que para ganarle hay que jugarle. No
tengo miedo de enfrentarle. No soy de aquellos técnicos que se
van a la grada. Si yo llego a El Salvador y arreglo con Chalatenango,
quiero estar el domingo dirigiendo en la cancha.

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