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Alma
López
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Las manos de un grupo de 30 jóvenes que antes hacían pintas
de paredes para marcar su territorio y dar a conocer su pandilla, ahora
muestran un arte prolífico que da vida a insignificantes trozos
de madera, parafina y hierro para convertirla en bellas artesanías.
En sus manos, cuellos y espaldas lucen figuras y marcas que son parte
de un pasado que la mayoría desea olvidar, porque pertenecen a
un capítulo de la historia de sus vidas que les hace recordar su
paso por el consumo de drogas, la persecución, el menosprecio de
la sociedad y su permanencia en las cárceles y las calles.
Ahora ya reformados, estos muchachos derrochan su creatividad en la elaboración
de artesanías que venden a empresas como: Latin Craft, Mayangift,
Nixapa, hoteles y almacenes Simán y Samsborns.
La
historia del taller
- Los orígenes de Moje se remonta a 1996, cuando se formó
en la Iglesia El Calvario, para prevenir que los adolescentes incursionarán
en las pandillas y el uso de drogas, y rescatar a quienes ya estaban
inmersos.
- Algunas entidades que han ayudado a Moje son: la Agencia Internacional
de Cooperación Española que es su principal benefactora,
ATA, Centromype, la Cooperación japonesa.
- Los capacitados en la elaboración de las diversas líneas
de artesanías superan los 300. |
Su escenario de trabajo es pequeño taller del Movimiento de Jóvenes
Encuentristas (Moje), en Ilobasco, Cabañas que les ha salvado de
las drogas y las pandillas. De la 65 personas que laboran de forma permanente
en el lugar, el 50 por ciento ha pertenecido a las maras 18
y Salvatrucha.
Pese a su pasado, las diferencias han quedado atrás, los ex miembros
de ambos bandos trabajan sin ningún problema, en un ambiente cordial
echan a volar su creatividad para plasmarlas en las artesanías.
Productos
Los tipos de artesanías que fabrican son diversas, gracias a que
tienen diferentes líneas como la s velas, el metal, los textiles,
la madera y el barro. Destacan las fachadas de casas antiguas, los tarjeteros,
los portamaceteros, los candelabros, las camisas y los bolsos teñidos
con añil.
La peculiaridad de la mayor parte de sus artesanías es que además
de decorativas tienen utilidad, gracias a los consejos que los asesores
de ATA (Aid to Artisans), han brindado a los jóvenes
ATA, es una organización estadounidense enfocada a crear oportunidades
económicas para artesanos de paises en desarrollo. Ayuda a Moje
en la búsqueda de mercados, desarrollo de nuevos productos y comercialización.
Gracias a los consejos los muchachos han comenzado a incursionar en el
mercado de las artesanías como regalos corporativos y promocionales.
Aunque su arte brilla en las artesanías, Moje no ha hecho exportaciones
al extranjero durante 2005,, pero sí en años pasados. Sus
productos se han vendido en prestigiosa tiendas de Honduras, Dominicana
y Estados Unidos.
Según César García, gerente de Moje, un plan a corto
plazo es emprender una campaña para contactar con antiguos clientes
y buscar nuevas comercializadoras.
Los chicos que laboran en Moje, albergan la esperanza, que el envío
de unas muestras de sus productos, hace unos días a Estados Unidos,
les generen nuevos pedidos. Las artesanías enviadas serán
evaluadas en la ciudad de San Francisco y en Miami, Florida.
Esperanzas
La noticias de compra para sus productos, es recibida con alegría,
porque el 97 por ciento de los jóvenes tienen ingresos si hay trabajo,
sólo un reducido número tiene sueldo permanente.
Cuando es época muy buena, me hago hasta 160 dólares
por quincena, afirmó Rosario Hernández, quien ingreso
a las pandillas cuando tenía 15 años.
El sueño de la mayoría es tener su propio taller. Algunos
ya le maquilan a Moje, porque se independizaron, dice entusiasmado
Gumercindo Meléndez.
Alejados de la violencia y con muchos sueños, los muchachos elaboran
más de mil artesanías mensuales. El año pasado la
producción total superó las 12 mil unidades.

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