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El Top 10. En la más reciente clasificación
de los 500 ordenadores más rápidos del planeta, dado
a conocer en junio, Estados Unidos ocupa los tres primeros lugares.
Foto The New York Times |
The
New York Times
John Markoff
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
SAN FRANCISCO. Una carrera global se lleva a cabo para alcanzar el siguiente
hito en el desempeño de las supercomputadoras, con más velocidad
que las más potentes máquinas de hoy.
Y, más allá de la acostumbrada rivalidad en el campo entre
Estados Unidos y Japón, existe un nuevo competidor China,
ansioso por demostrar su arribo como una potencia económica.
Las nuevas supercomputadoras no entrarán en uso sino hasta fines
de la década en el mejor de los casos, pero son consideradas cada
vez más como inversiones cruciales para el progreso en la ciencia,
las tecnologías avanzadas y la seguridad nacional.
Antes el terreno exclusivo de los diseñadores de armas nucleares
y aquellos encargados de descifrar códigos, las computadoras ultra
rápidas son utilizadas cada vez más en el diseño
cotidiano de productos.
Procter & Gamble usó una supercomputadora para estudiar el
flujo del aire sobre sus papas fritas Pringles, para ayudar a evitar que
revolotearan hasta salir de la línea de ensamblado.
Actualmente, China cuenta con 19 supercomputadoras clasificadas entre
las 500 más rápidas, y recientes informes en los diarios
chinos recalcaron la importancia de desarrollar una tecnología
de computadoras de alto desempeño que no dependa de los Estados
Unidos.
En las últimas semanas, hubo informes de que tanto los japoneses
como los chinos planean nuevas inversiones para romper la barrera del
petaflop en la computación.
Un petaflop es una medida de desempeño computacional que describe
la capacidad de llevar a cabo 1,000 billones de operaciones matemáticas
por segundo, aproximadamente ocho veces la velocidad de la computadora
más rápida en este momento.
En la actualidad, la computadora más veloz del mundo es una máquina
que fue instalada en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en California,
a fines del año pasado y sigue creciendo, que ha alcanzado
más de 136 billones de operaciones por segundo, o 100,000 veces
la velocidad de una potente computadora personal de escritorio. IBM construyó
la máquina, Blue Gene/L, y planea duplicar su velocidad antes de
fin de año.
Solamente pequeñas cantidades de fondos para investigación
han sido destinadas hasta ahora a diseñar una supercomputadora
de un petaflop, un logro que los expertos japoneses y estadounidenses
creen que costará casi 1,000 millones de dólares por cada
máquina.
En los Estados Unidos, Cray, IBM y Microsystems comenzaron a trabajar
con miras a alcanzar un petaflop para el final de la década, respaldadas
por un proyecto de desarrollo financiado por el Pentágono.
El proyecto, el programa de Sistemas de Computación de Alta Productividad,
de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Defensa,
o Darpa, fue iniciada en 2003 con aproximadamente $150 millones como una
de una serie de respuestas norteamericanas al surgimiento de una supercomputadora
japonesa el Simulador Terrestre, destinado a la investigación
del clima, como la más veloz del mundo en el 2002, desplazando
por primera vez a los Estados Unidos.
Con un importante apoyo financiero del gobierno, IBM, Cray y Silicon Graphics
construyeron nuevas y masivas supercomputadoras paralelas, permitiéndole
a Estados Unidos recuperar el liderazgo mundial en noviembre de 2004.
Como consecuencia, en la más reciente clasificación de las
500 computadoras más veloces del mundo, dado a conocer en junio,
Estados Unidos ocupa los tres primeros lugares. El Simulador Terrestre
cayó hasta el cuarto lugar, con aproximadamente una cuarta parte
de la velocidad de computación de la nueva líder.
No todos los expertos en supercomputadora están convencidos de
que tener la computadora más rápida del mundo es esencial
para la competitividad norteamericana.
En China, el Grupo Lenovo, que adquirió el negocio de las computadoras
personales de IBM el año pasado, anunció en julio que se
sumaría a un esfuerzo chino por construir una máquina de
un petaflop para el 2010, como parte de un plan gubernamental a cinco
años para impulsar la tecnología de computación del
país.
Por su parte, otras dos compañías chinas, Dawning y Galactic
Computing, indicaron que pretenden desarrollar sistemas con capacidad
de alcanzar un petaflop.
Un programa militar francés, dirigido por el fabricante galo de
computadoras Bull, tiene planes de alcanzar un petaflop para el 2013.
Desde ahora se habla de fronteras más allá del petaflop.
Varios diarios japoneses informaron en semanas recientes que se espera
que el gobierno japonés anuncie un compromiso para desarrollar
una supercomputadora de 10 petaflops como seguimiento al Simulador Terrestre.
Por otra parte, el fabricante japonés de computadoras Fujitsu anunció
recientemente que planea una computadora de tres petaflops, y el director
del Simulador Terrestre declaró a la revista Nature que hará
una modificación poco costosa a esa máquina que le daría
una potencia equivalente a la de una computadora convencional de 16 metaflops.

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