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Cien años cumple entidad de ayuda

Ahuachapán. La Sociedad de Señoras de la Caridad es un pilar en la asistencia a necesitados. Celebrarán junto a quienes reciben su atención

Publicada 10 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Asiatencia. Las benefactoras llevan golosinas con frecuencia al Hogar Llanos Magaña. Foto EDH/Antolín Escobar

Roberto Zambrano
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Asistir a los más necesitados es su misión y la cumplen a cabalidad. Un grupo de damas ahuachapanecas roba tiempo y recursos a su vida para atender a muchas personas. Su meta principal son los internos en el Hogar de Ancianos Llanos Magaña.

Estas mujeres se unieron en 1905 por iniciativa del presbítero Alfonso Belloso. En abril de 1928 se reorganizaron como Sociedad de Señoras de la Caridad San Vicente de Paúl, como una filial de la entidad del mismo nombre que opera en París, Francia.

Una gestión permanente
No es una tarea sencilla obtener fondos para desarrollar las obras de beneficencia. Pero a la fecha, la entidad lo ha logrado.
Cuotas
Internas
Cada socia paga una cantidad de dinero determinada mensualmente. Este fondo es la base para el desarrollo de su servicio a la comunidad y de las
labores administrativas.

Espectáculos
Comunidad
Anualmente realizan un concurso de caballos peruanos. Es un atractivo para vecinos y visitantes. Ahí venden alimentos y recuerdos. Todo el dinero se destina a obras.

Populares
Comida y suerte
Con frecuencia rifan distintos objetos o preparan actividades gastronómicas muchas veces
entre socias, familiares
y amigos que creen en sus proyectos.

Hoy es la fecha en que celebrarán un siglo de servir.

Mucho esfuerzo

En Ahuachapán, las Señoras de la Caridad son muy conocidas, especialmente por quienes necesitan apoyo material o moral.

El Hogar de Ancianos Llanos Magaña es el lugar que las socias más visitan y ahí, además de alimentos, medicinas y vestuario para los internos, siempre hay personas interesadas en cuidar a los internos, explica la señora Lilian de Lagos, una de las más antiguas socias.

En 1929 iniciaron la construcción del Asilo de Huérfanas en un terreno anexo al templo San José.

El 24 de mayo de 1947, los doctores Gustavo y Enrique Magaña Menéndez, donaron el edificio en que funciona el Asilo Magaña.

Un año después iniciaron la construcción de la sala cuna que dejó de funcionar en 2003, pero que la actual directiva trata de reabrir.

A principios de los setenta, la capacidad del Asilo Magaña había llegado a su límite. Los problemas eran graves hasta que la señora Celia Ramos de Reid, donó el edificio y terreno en que actualmente funciona el centro.

En 2003, la atención del hogar fue transferida a las hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción. Pero las Señoras de la Caridad siempre están atentas a las necesidades.

“Desde 1928 usamos el nombre actual, pero empezamos nuestra labor de asistencia en 1905”
Lilian de Lagos
Socia

“Nos esforzamos por hacer más fácil la vida de los internos en el Hogar Llanos Magaña”
Vilma de Duarte
Afiliada


 

Varios actos para recordar

Nada mejor que recordar un siglo de atención, sirviendo y agradeciendo a Dios por las metas alcanzadas.

Personal. Una interna es asistida en su higiene. Foto EDH/Antolín Escobar

Por ello, la Sociedad de Señoras de la Caridad San Vicente de Paúl, de Ahuachapán, desarrollarán una misa hoy en el templo de Guadalupe, que será presidida por Monseñor Adolfo Mojica.

Posteriormente habrá un acto en el restaurante El Parador, en el que la entidad entregará reconocimientos a quienes han apoyado sus obras y de manera especial a las familias donantes de los asilos.

Posteriormente visitarán el Hogar Llanos Magaña, para compartir con los internos, el aniversario de la organización.

“Son ellos por quienes trabajamos y deseamos que participen de nuestra alegría”, indicó la señora Lilian de Lagos.

Para los actos han invitados a miembros de filiales en otras ciudades del país, a las religiosas de la Purísima Concepción y muchas otras personas que siempre están atentas a la manera de ayudar a que se cumpla la misión de servicio a los más necesitados.

Las señoras confían en que la comunidad les siga apoyando en sus gestiones permanentes.


 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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