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La Nota del Día
Siguen las purgas entre los comunistas

Los expulsados, renunciantes, bajados de nivel o empujados hacia arriba (en diputaciones al Parlacen) deben considerarse muy dichosos: la regla estaliniana era meterles un tiro en la nuca


Publicada 10 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
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El alcalde de San Salvador renunció al FMLN, lo que él mismo venía anticipando desde que tuvo la osadía de ponerse del lado de los antischafiquistas después de las elecciones de 2004. La regla es implacable: desconocer la autoridad del supremo cabecilla, sea éste quien sea, es purgado sin miramiento alguno. Y los sospechosos de desviaciones ideológicas son degradados, como le acaba de suceder a la diputada Coto.

Los expulsados, renunciantes, bajados de nivel o empujados hacia arriba (en diputaciones al Parlacen) deben considerarse muy dichosos: la regla estaliniana era meterles un tiro en la nuca, como durante la gran purga de la URSS en los años treinta, cuando más de seiscientos mil miembros del glorioso Partido Comunista pasaron a mejor vida, incluyendo fundadores, incondicionales y sujetos que una y otra vez habían comprobado su servilismo total a la causa. Como le sucedió a Roque Dalton y a Cayetano Carpio, este último suicidado por los sandinistas en Managua después de mandar a matar a la Mélida con picahielos.

¿Qué hace un defenestrado por el partido? La mayoría de ellos no aprendió a ganarse la vida por medios lícitos; perdió su juventud luchando por la quimera y llegan a la vejez dependiendo de los puestos y favores que dispensan los cabecillas del movimiento. La alternativa que por lo general les queda es incorporarse a otra de las escisiones del FMLN, sea ésta el CDU, el FDR o los micropartidos, cada uno asumiendo aires de independencia pero siempre oscurantistas.

La gravedad del asunto es que una porción de la vida política del país la manejan grupos y personajes desarraigados de las realidades del mundo actual, que van tras el oro al final del arco iris, que son totalmente amorales, que tienen las manos manchadas de sangre y se relacionan con bandas criminales de todas partes del globo. A sus vínculos con etarras, brigadas rojas italianas, terroristas libios y palestinos, narcoguerrilleros colombianos y montoneros argentinos el ex alcalde Silva agregó otra joya: mafiosos canadienses vinculados a la “familia” Bonnano de Nueva York.

¿Hay país comunista próspero?

La gente de bien no debe perder de vista sus horizontes ni dejarse engañar por los mercaderes de ilusiones. No hay alternativas aceptables a los principios y tradiciones de la civilización occidental, ni puede un orden pacífico nacer de la violencia, del pisoteo de las libertades y las prédicas del odio. Lo medular del mensaje comunista, “cada día que pasa estamos peor”, lo desmiente la realidad: progresamos aunque sea modestamente, aunque sigamos sufriendo las consecuencias de la agresión enloquecida que lanzó la guerrilla sobre el país. Pese a la guerra de doce años, a las catástrofes naturales, a las crisis a nivel global, a terremotos y a las conflagraciones del Medio Oriente, continuamos la marcha. Y cada vez son más los salvadoreños que se incorporan al trabajo organizado.

Lo que corresponde a los purgados es hacer un examen de los supuestos y las teorías que les han encadenado hasta hoy: ¿Hay país comunista que sea próspero? ¿Existió alguna vez una “dictadura del proletariado” sin control policial sobre la gente y sin cárceles políticas? ¿Es justificable impedir a los cubanos emigrar?



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