 |
| Goleador. El atacante Kevin Escobar (izquierda)
de El Salvador, festeja su anotación con su compañero
de equipo Víctor Samuel Turcios. Foto
EDH/MmarioAmaya |
Mauricio Antonio
Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Hay que decir que le tomó algunos minutos al Instituto Thomas
Jefferson agarrar ritmo en el encuentro que ayer realizó contra
el Instituto Madrid de Nicaragua. Pero después lo dominó
a placer.
Y es que en un principio los salvadoreños mostraron cierto grado
de nerviosismo, que se tradujo en un juego enredado en el medio terreno
y dificultad para hacerse y hasta para rechazar el esférico.
Los nicaragüenses, con más músculo que ideas, buscaban
entusiasmados arrebatarle el balón a los cuscatlecos. Las ocasiones
en que lo lograron, asustaron al cuidavalla Cristian López.
Pero, un balón enviado de derecha por José Flores al minuto
siete anunciaba que los de casa comenzaban a asentarse dentro del terreno
de juego. Al nueve un cabezazo de Carlos Ascensio, salía cerca
del palo izquierdo que cuidaba el meta nica Hermes Díaz.
Flores comenzó entonces a adueñarse más del mediocampo.
Hizo que Kevin Escobar y Edgar Espinoza se metieran en el juego y de paso
acarreaba balones, para luego enfilar hacia el arco contrario.
El dominio de los sonsonatecos obtuvo sus réditos cuando Flores
sacó un centro desde el corredor derecho a Espinoza, quien de cabeza
lo envió al ángulo medio izquierdo de Díaz.
Más tranquilo
El Salvador pareció soltar la presión tras el gol, pues
se le vio un juego más suelto. No por ello Nicaragua bajó
los brazos o renunció al ataque.
Sobre el 41, el dicho favor con favor se paga, se cumplió
cuando Espinoza sirvió desde el carril derecho, un balón
a la cabeza de Flores. Gol calcado del primero.
Los dirigidos por Celín Morán bajaron considerablemente
su ritmo de juego en el inicio del segundo tiempo. Dejaron que Nicaragua
tuviese más la pelota en su poder, sabedores que la misma necesidad
por remontar, le llevaría a enredarse con él hasta perderlo.
Así fue, los atacantes nicas llegaron en un momento determinado
a ser presa fácil de los zagueros salvadoreños. Desde ahí
partía el contragolpe de los nuestros.
Bajo ese ir y venir llegó la tercera anotación de los cuscatlecos.
Escobar se sacó la marca de un defensor nicaragüense y tras
el regate, sacó un balón raso que nunca se despegó
de la gramilla y que se incrustó en el rincón bajo derecho.
Nada que hacer para Díaz.
Y hasta ahí llegó el encuentro, porque Nicaragua ya no tenía
piernas ni carácter para remontar, ni El Salvador quería
desgastarse más en busca de aumentar el marcador.
En femenino, nuestro representativo iniciará hasta mañana
su participación, debido a que su rival, Nicaragua no llegó
al país.

|