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| Matrimonio. Herbeth Paz, junto a su esposa Delia,
en su antigua vivienda. Foto EDH |
Jenny Flores/Lenny Castro
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Obedecer la orden de desalojo anunciada por las autoridades de Nueva
Orleans fue la mejor decisión que la familia Paz Iraheta tomó
una noche antes del desastre y así lo confirma ahora.
Como nunca antes habían vivido la experiencia de un huracán,
no tenían idea de la destrucción que podría ocasionar,
por ello el plan, en principio, era simplemente resguardarse en su casa.
A última hora, debido a la insistencia de las autoridades y a
las noticias en la televisión que avisaban de una catástrofe
en el área, abordaron su vehículo en busca de un refugio
seguro.
La noche del domingo 28 de agosto, Herbeth Paz, su esposa Delia y su
hijo Víctor abandonaron su casa, ubicada en Gretna, llevando consigo
ropa, agua y un poco de comida.
La familia salvadoreña avanzó a paso lento, debido a la
interminable línea de vehículos que había en la carretera.
Sigue
la búsqueda de compatriotas
-La cifra de salvadoreños desaparecidos después del
huracán aumentó. La viceministra Margarita Escobar confirmó
que el consulado en Houston busca a más nacionales que residían
en Nueva Orleans.
-Las personas que hemos ubicado en albergues ya
llegan a 31, explicó. |
El destino era la ciudad de Texas, pero tras 12 horas de conducir el
vehículo, decidieron pasar la noche en una gasolinera, en las afueras
de esa ciudad.
La mañana siguiente continuaron su marcha, pero la tormenta les
obligó a hospedarse en un hotel a pocas millas adelante.
Por cada noche de hospedaje tuvieron que pagar $100, hasta que, debido
a la emergencia decretada, los dueños del hotel les redujeron el
pago a $70.
El dinero comenzó a escasear y las provisiones en el hotel se terminaron
a los cinco días, debido a que ellos no eran los únicos
refugiados en el lugar.
Tras escuchar la noticia de que el huracán ya se había convertido
en tormenta tropical, lo que más deseaban era saber si su casa
había quedado destruida.
Trataron de avanzar hasta su casa en Gretna, pero un cerco militar les
impidió el paso. Ahí lograron contactar a unos familiares
de Delia que vivían en Baton Rouge, quienes les ofrecieron albergarlos
hasta que las cosas mejoraran.
Hasta el momento, la familia Paz Iraheta ignora la dimensión de
los daños en su hogar; tampoco ha decidido si va a mudarse a otro
Estado o si continuará donde hasta hace unas semanas habían
residido por cinco años.
Estamos como nómadas, sin saber a dónde ir,
expresa con tristeza Herberth, quien es originario de San Salvador.
Más salvadoreños se salvan del huracán
Siete salvadoreños se salvaron de morir en la ciudad de Nueva
Orleans, al quedar atrapados en la Calle 113 Walter Scott y Calle Jefferson.
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| A salvo. Rafael López condujo más
de 36 horas continuas.Foto EDH |
Los días 27 y 28 de agosto comieron carne, frijoles y tortillas.
No tenían servicio de agua, electricidad ni teléfono; quedaron
aislados en la zona.
Con ayuda de un vehículo lograron avanzar en medio de las calles
inundadas, pero fue gracias al apoyo de sus parientes que pudieron salvarse.
Su familiares les apoyaron desde Long Island, mientras que el consulado
salvadoreño en esa ciudad les ayuda en la obtención de pasaportes,
así como con contactos para que obtengan empleos.
Las compatriotas son originarios de Santa Ana y Chalatenango y sus nombres
son: Rosa y Víctor Calles, de 11 y 10 años, respectivamente;
María Baños, 36, Rosa Morales, Rafael López y Abilio
Calles.

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