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Esperan momento de partir

Diestros. El contingente salvadoreño no ha sido notificado sobre la fecha de salida. Los 150 efectivos están ansiosos por iniciar el viaje


Publicada 8 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Alta fidelidad. El equipo de transmisión que llevará el grupo salvadoreño fue utilizado por los batallones Cuscatlán que se enlazaron directamente desde Iraq. Foto EDHWilton Castillo


Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Los 150 soldados salvadoreños que integran la Unidad Humanitaria de Rescate (UHR) se mantenían ayer animados, esperando la orden del Ministerio de la Defensa para partir hacia los Estados Unidos, a unirse al tratamiento de la emergencia dejada por el paso del huracán Katrina hace dos semanas.

Aunque la misión todavía no ha sido confirmada, el comandante del contingente, teniente coronel José Guillermo Sosa, confirmó que la mitad del grupo se incorporó desde la noche del martes a auxiliar familias afectadas por las inundaciones en Apulo, Ilopango.

El resto, se mantuvo acuartelado en el Comando de Fuerzas Especiales. En este grupo se encuentra el cabo Manuel de Jesús Hernández, quien posee 20 años de experiencia en maquinaria pesada.

Forma parte de la sección de Ingenieros de la URH, y dice que sus especialidades son el manejo de casi toda la maquinaria requerida para la remoción de escombros.

“La mayoría del grupo hemos estado en Iraq o atendido la emergencia por los terremotos de 2001” Foto EDHWilton Castillo

“Ya quisiera estar en Nueva Orleans. Me motivo más cuando leo las noticias”, afirma el efectivo nacido en Santiago Nonualco, La Paz.

El subsargento José Ovidio Mejía, del equipo de rescatistas, asegura que se siente comprometido a participar en la UHR “porque ante los desastres que hemos tenido en el país, Estados Unidos nos ha prestado su ayuda”.

Agrega que no se ha despedido de toda su familia en Lourdes, Colón, porque prefiere la discreción ante la naturaleza del trabajo que realizarán. “No quiero que se preocupen por mí”, dice.

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Al conversar con el resto de efectivos, es evidente que están ansiosos por emprender el viaje.

Para combatir el ocio, descansaron en la barraca asignada, se entretuvieron con juegos de azar o contando chistes.

Hasta el cierre de esta nota, el comandante de la unidad informó que no tenía ninguna notificación para comenzar la misión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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