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| Sólido. Juan Bicca, izq.,anticipa la llegada
del delantero chalateco, Julio Pineda. Bicca estuvo atento ayer. Foto
EDH/Mauricio Castro |
Víctor Zelada
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El Diario de Hoy
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Como en la lucha libre, donde está en juego la máscara
o la cabellera, para conocer quién perdía el invicto, Metapán
y Chalatenango pelearon con uñas y dientes, pero al final sólo
uno salió con la sonrisa de oreja a oreja: los caleros, que ganaron
1-0, gracias al gol de René Ramos y con esa estocada rompieron
la imbatibilidad norteña en el Apertura.
Los duros partían como favoritos tras cosechar cuatro victorias
al hilo, y por eso impusieron su respeto desde los primeros minutos. El
orquestador, Edler Chicho Lara, se encargó de jalar
marcas y probar los reflejos de Dagoberto Portillo.
En los primeros quince minutos de partido, Chicho fue capaz de llevar
peligro a la meta rival y de servir balones a sus compañeros Julio
Pineda y Miguel Riquelmi.
Los occidentales estaban borrados con la férrea marca de Mártir
Paredes, quien siempre estaba atento para recortar el ataque de Williams
Reyes, que lucía sólo.
La primera oportunidad para los discípulos de Ruben Alonso llegó
al 28, cuando Paolo Suárez envió un centro cerrado,
que estuvo cerca de sorprender a Sergio Gigo Muñoz.
Luego Dowson Prado y René Ramos intentaron de larga distancia,
pero sus punterías no estaban atinadas. El partido se enredó
en el mediocampo y los dos equipos buscaron sacar provecho del contragolpe,
pero no pasó a más y los porteros se mantenían tranquilos.
El zarpazo
Chalate finzalizó el primer tiempo como claro dominador, pero necesitaba
más poder, y por eso ingresó el paraguayo Gabriel Garcete,
al 45, pero que saldría lesionado al minuto 84, tras recibir
un rodillazo en su espalda.
Los metapanecos sólo esperaron cuatro minutos del complemento para
silenciar el Gregorio Martínez. Omar Mejía, en jugada de
tiro libre, envió un balonazo que Dowson Prado recogió para
cruzar a los defensas y por último René Ramos lremató
de derecha para vencer a Muñoz.
De ese gol, los duros lograron reponserse, porque la marca de los metapanecos
se intensificó y aunque al final pidieron la hora, tras el acecho
de los norteños, la desesperación llegó.
Desde el 72, los ánimos de algunos jugadores chalatecos se
caldearon, porque Metapán escondía la pelota. Suárez
se dio el gusto de buscar la falta de los zagueros norteños, con
tal de matar tiempo.
El único hecho lamentable fue la lesión de Garcete que permaneció
en el campo hasta el final, sin poderse levantar. Luego, fue trasladado
al hospital de Chalatenango para ser asistido. Horas más tarde
se conoció que no corría peligro.

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