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Alejandro Alle*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Si bien los dos países mencionados en el título (Van Halen
no es un país) tienen una fonética similar, es muy improbable
que alguien dude acerca de cuál es más rico y desarrollado.
La pregunta que cabe hacerse es ¿por qué uno es rico y el
otro es pobre?, o mejor aún, ¿qué debe hacer Panamá
para parecerse a Canadá?
Quien se hizo dichas preguntas fue el escritor y periodista Carlos Montaner
(por favor, no confundir con el ¿cantante? venezolano Ricardo Montaner
),
en un reciente libro de su autoría, llamado La libertad y
sus enemigos, publicación que incluye una conferencia titulada
¿Por qué Panamá es pobre?.
El nombre de Panamá, que podría reemplazarse por el de cualquier
otro país de Latinoamérica, surgió porque allí
fue donde Montaner pronunció la citada conferencia. La respuesta
rápida, corta y contundente a la interrogante sobre la causa de
la pobreza es que esa sociedad no crea suficiente riqueza.
Excusas sobran para explicar la pobreza de algunos países, y la
más fácil es culpar de ello a los países ricos. Es
que algunos piensan que la riqueza de los ricos es lo que causa
la pobreza de los pobres, falacia que recibe el nombre de dogma
Montaigne, por haber sido Michael Montaigne, escritor francés
del Siglo XVI, quien la proclamó inicialmente.
Muy por el contrario, la realidad demuestra que la riqueza de los ricos
hace que existan menos pobres, debido a que es justamente esa riqueza
la que permite la formación de una mayor estructura de capital
(es decir, más máquinas, más herramientas, más
conocimientos, etc.), único camino para elevar la producción,
y mejorar el nivel de vida de todos.
Montaigne cayó en ese grave error por partir del falso supuesto
de que la riqueza es una cantidad fija y determinada, con lo cual estableció
un precedente directo, tres siglos antes, a la teoría de la explotación
de Marx (que no es Richard, el que cantaba Angelia
).
Pero ello queda desvirtuado con Taiwán, Singapur, Corea del Sur
o Hong Kong, que eran países pobres, con gente pobre, pese a lo
cual en poco tiempo han podido cambiar radicalmente esa situación.
Parece que ningún país rico les impidió crecer (¡ooops!).
Las verdaderas respuestas a ¿Por qué Panamá
es pobre?, cuando se compara con Canadá, son bien conocidas.
En primer lugar, existen diferencias de actitudes y de valores, tanto
a nivel individual como a nivel social, cosa que puede modificarse: los
salvadoreños lo hacen con gran rapidez cuando llegan a Estados
Unidos.
Pero las diferencias son aún mayores al comparar la calidad de
las prestaciones que brinda el Estado canadiense, cuando se lo compara
con uno latinoamericano, comenzando por la fortaleza de las instituciones,
y siguiendo, en muchos casos, con los modelos económicos adoptados.
Pero es importante no quedarse sólo con haber entendido por qué
nos ha ido tan mal desde México para el sur (para lo cual no se
requiere mucha ciencia
), sino analizar qué se puede hacer
para que nos empiece a ir mejor. Bueno, de hecho, el mismo Montaner denomina
al suyo un análisis descarnado, aunque con buenas posibilidades
reales de persuasión.
Es que, tradicionalmente, la justificación para el combate a la
pobreza se busca por el lado moral, cosa aparentemente razonable, ya que
se considera que ese es el camino para hacer reflexionar a la gente
buena. Suena lindo
, pero muy alejado de la economía.
En 1989, estando Argentina en medio de una hiperinflación galopante
(provocada por el Estado, obviamente), un ministro dijo: Les hablé
con el corazón, y me contestaron con el bolsillo (¿y
qué esperabas?, pensamos todos...).
En verdad, se trata de argumentos sumamente débiles, ya que la
pobreza es un problema económico, al cual, por lo tanto
,
debe buscársele una solución económica (esto suena
menos lindo, pero es más serio).
El planteamiento de Montaner es que es negocio eliminar la pobreza,
ya que representa la mejor forma de expandir los mercados, en forma
rápida, eficiente, y permanente. Porque la pobreza, además
de ser una desgracia para quienes la sufren, es también un límite
muy severo a las posibilidades de crecimiento económico
,
de quienes no la sufren.
La explicación, muy sencilla y evidente, es que no podemos
hacer negocio con quienes viven fuera del mercado. A todos nos conviene
erradicar la pobreza, ya que, adecuadamente evaluada, y bajo reglas claras,
puede tratarse de una rentable inversión productiva
de la empresa privada, cuyo nombre sería futuro acceso a
nuevos mercados.
La explicación es que cuando se logra sacar a alguna persona de
la pobreza y se le educa, desarrollará hábitos de consumo
no sólo para sí, sino también para sus descendientes.
Muchas veces se pretende que quien haga esta inversión social
sea el Estado, a quien se le solicita que se ocupe de preparar a
las masas (¡son personas!, no masas
), cosa
que usualmente el Estado hace bastante mal, y a un alto costo.
Por lo tanto, destaca Montaner, sería recomendable que, bajo reglas
claras, las empresas privadas se vieran incentivadas a capacitar a las
personas pobres, y así integrarlas rápidamente al mercado
y al mundo productivo.
Con lo cual, por supuesto, también las sacarían de la pobreza.
Parafraseando, y corrigiendo, el dogma Montaigne: La
riqueza de los ricos será lo que cause la riqueza de los pobres.
Eso sí, como fuente de inspiración ganamos: la canción
de Van Halen sonaría igual si se llamase Canadá.
Pero es Panamá.
Hasta la próxima.
*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista
de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com

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