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| Sufrimiento. Familiares lloran ante el ataúd
de Julio César Martínez González. Foto
EDH |
Julio Mejía
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Hay una familia que llora a su muerto y dos comunidades alarmadas ante
las acciones violentas ocurridas ayer en este departamento.
Suchitoto y Tenancingo, dos localidades relativamente tranquilas fueron
escenario de hechos de sangre.
En el caserío Valle, cantón Colima, de Suchitoto, Julio
César Martínez González, de 18 años, caminaba
a las 8:20 de la noche del jueves, con varios amigos. Iban a la velación
de una vecina.
Tres desconocidos que viajaban en un vehículo les interceptaron
y preguntaron por la calle que conducía a Suchitoto. Querían
saber si eran mareros.
Los jóvenes negaron ser antisociales ante lo cual uno de los que
viajaba en el auto les dijo nosotros sí y les dispararon.
Ahí murió Martínez y resultaron heridos de gravedad
José Boanerges Monge, de 29, y Wilber Ernesto Menjívar,
de 24.
Particulares llevaron a los lesionados al hospital de Nueva Concepción,
Chalatenango.
De ahí les remitieron al hospital Rosales, donde permanecen en
coma.
A la misma hora, una pareja fue acribillada a balazos en el cantón
Rosario Perico, de Tenancingo.
Sus identidades no fueron proporcionadas, pero las autoridades indicaron
que eran un hombre y una mujer, ambos de 17 años. Gravemente lesionados
fueron llevados al hospital de Cojutepeque por una patrulla de la PNC.
No se han precisado las razones por las que les atacaron. Las autoridades
iniciaron las investigaciones de ambos hechos pero no han logrado pistas.

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