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Óscar
Rodríguez Blanco s. d.b.*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
El 1 de noviembre de 1950, día en que el Papa Pío XII declaraba
solemnemente el Dogma de la Asunción de la Virgen María
a los cielos, se ponía la primera piedra de lo que hoy es el Templo
María Auxiliadora, llamado por algunos Iglesia Don Rúa,
en honor del Primer Sucesor de Don Bosco, Miguel Rúa.
El padre Ambrosio Rossi, pensando cumplir con la voluntad del padre Miguel
Funes, sacerdote dominico que quería hacer una capilla en el Barrio
San Miguelito, dijo en un momento de inspiración: No una
capilla, sino un grandioso templo en honor a María Auxiliadora.
Sus proféticas palabras se cumplieron. Las instalaciones anexas
fueron por muchos años sede del Instituto Internacional Don Rúa,
lugar en el que estudiaban filosofía los seminaristas salesianos.
Los padres Ambrosio Rossi y Francisco Manzoni, fundadores del templo,
contrataron al ingeniero italiano Antonino Minassi, residente en El Salvador,
para que hiciera los planos de la torre en la que se pondrían 40
campanas, cinco de ellas volteadoras y 35 formarían un carillón.
La torre se hizo con una base de diez metros de profundidad, diez metros
de ancho y 90 metros de altura. El paisaje que se contempla desde arriba
es realmente maravilloso.
El 14 de diciembre de 1963, monseñor Arturo Rivera Damas bendijo
las 40 campanas, que en ese momento pendían de un andamio especial
en la base de la torre. Las campanas se escucharon por primera vez el
6 de enero de 1964.
Las hermosas melodías de cánticos sagrados y composiciones
clásicas dejaron de escucharse desde 1986, cuando el terremoto
de ese año dañó el primer sistema electromecánico.
El antiguo sistema tenía relay eléctricos, que
manejaban los martillos que golpeaban las campanas y controlaban al mismo
tiempo los rollos de papel perforado que hacían de pentagrama musical,
para que se escucharan las melodías.
El nuevo sistema ha sido colocado por el ingeniero holandés Ham
van Duijnhoven, de la compañía Petit et Fritsen,
y consta de una computadora especial para programar los toques de las
campanas volteadoras, las diversas melodías y el puntual funcionamiento
del reloj.
El ingeniero holandés ha revisado el trabajo de las instalaciones
eléctricas y de control, hecho con anticipación por el ingeniero
Francisco Chávez y su equipo, así como el trabajo mecánico
realizado por don Pablo Villanueva y sus hijos, ambos trabajos recibieron
la felicitación del ingeniero. El proyecto, que ha sido coordinado
por la arquitecta Ingrid Molina, su colaboradora y hermana, ingeniera
Tatiana Molina, será inaugurado el 10 de septiembre, a las 4:00
de la tarde, desde los jardines internos de la parroquia.
El nuevo sistema se ha instalado gracias a la fundación salesiana
Noi per loro, de Turín, Italia, que ha financiado el
equipo adecuado. Las cinco campanas más grandes fueron hechas en
el año 1962 por la compañía Achille Mazzola,
de Valduggia-Vercelli, Italia, fundada en el año 1500; las 35 que
forman el carillón fueron elaboradas por la compañía
holandesa Petit et Fritsen, fundada en 1660.
Casi todas las campanas tienen un nombre en lengua latina, que en español
sería: Corazón de Jesús, Auxiliadora de los Cristianos,
San Juan Bosco, Santa María Mazarello, San José, San Miguel
Arcángel, Santo Domingo Savio, San Carlos, Santa Teresa, San Joaquín,
San Eduardo, San Ambrosio, San Ricardo, San Roberto, San Víctor,
Santa Ana, Santa Rosa, San Juan Bautista, San Lorenzo, Santa Isabel, Ángeles
Custodios, Santa Patricia, San Gerardo, San Francisco, etc.
Los nombres obedecen a la voluntad de algunos donantes como los hermanos
Águila Bustamante, familia Serarols, César Edmundo Pino
Mazzini, familia Muyshondt, familia Bettaglio, Eduardo Avendaño,
Julia de Velásquez, familia Fasquelle, Isabel Guerrero Vega, Mauricio
Preza Guzmán, familia Oliva, María Luisa de Quiñónez
y muchos otros devotos, cuyos nombres no aparecen, pero que merecen nuestra
eterna gratitud.
Las melodías que escucharemos en el renovado campanario son, en
su mayoría religiosas, pero también se escuchará
el Himno Nacional de El Salvador, el Happy Birthday, algunas partes de
las Cuatro Estaciones, de Vivaldi; Santa Lucía, la Marcha Aída,
de Verdi; Marcha de la coronación, las marchas nupciales de Wagner
y Mendelson, Hosanna, de Jesucristo Superestrella, y por supuesto, melodías
propias de Navidad, Adviento y Semana Santa. El sonar de las campanas
y las diversas melodías forman parte de la vida de nuestros barrios
vecinos, y es como la voz de Dios que les llama a la oración y
a no olvidarse de que Él es el Señor y dueño del
universo.
*Párroco de la iglesia de María Auxiliadora
(Don Rúa).
e-mail: osrobla@hotmail.com

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