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La Nota del Día
En un momento perdieron todo

“En un día perdí el trabajo de toda mi vida” Una víctima del Katrina

Publicada 4 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

La devastación causada por el huracán Katrina en cuatro estados norteamericanos sobrecoge el espíritu, nos llena de un gran dolor. La ciudad de Nueva Orleans ha sido casi borrada de la faz de la Tierra, como la pequeña ciudad de Waveland, prácticamente aniquilada, otras poblaciones menores y partes de ciudades importantes como Mobile, en Alabama. Una de las leyendas del Rock ‘nRoll, Fats Domino, se ha extraviado con su familia.
Las autoridades salen en busca de víctimas vivas y encuentran cadáveres flotando. De acuerdo con el alcalde de Nueva Orleans, los muertos se van a contar por miles, a los que se sumará un número muy grande de desaparecidos. El problema se viene agravando por la violencia con que los saqueadores atacan a la policía y a quienes intentan impedir el robo. La zona ha caído en el caos.

El drama humano es de espanto. Decenas de miles de personas han perdido todos sus haberes; su única posesión es la ropa que llevan puesta. Rehacer los registros de cuentas bancarias, de hipotecas, de propiedades, de créditos pendientes, de obligaciones asumidas, etc., complica cualquier esfuerzo de reconstrucción o asistencia. Las parejas de jubilados que disponían de su casa y diversos bienes además de sus pensiones, tendrán ahora que vivir con mínimos ingresos y sin techo propio. Es imposible conocer el número de huérfanos que deja el huracán, o la situación en que quedan enfermos e inválidos.

La gran interrogante es si vale la pena reconstruir Nueva Orleans con todo el complejo y costoso sistema de diques y drenajes que mantenía a la ciudad seca, o si no es más sensato levantar una nueva ciudad en terrenos más seguros. Mover ciudades enteras, o crear nuevas, es un viejo arte; Alejando Magno fundó varias Alejandrías; la más famosa perdura en el delta del Nilo, la segunda ciudad de Egipto. Washington, la capital de Estados Unidos, se construyó al independizarse el país.

Los pobladores de Nueva Orleans sólo pueden volver a un pedazo de tierra cubierto de aguas tóxicas, lodazales que tomaría mucho trabajo, dinero y tiempo drenar, limpiar y secar. Antes cada uno debe comprobar que se trata de su propiedad, con todos los problemas que eso implica.

Clima más violento e impredecible

La catástrofe se había anticipado. Un estudio reciente indicaba tres grandes desastres que podían sobrevenir a Estados Unidos, uno de los cuales era precisamente un huracán grado cinco en Luisiana.

El cuerpo de ingenieros del Ejército norteamericano recomendó, hace muy poco, fortalecer el sistema de diques y bombas en Nueva Orleans, para evitar, como ha ocurrido, que la ciudad se convirtiera en una parte del Golfo de México. Pero dificultades presupuestarias derivadas de la guerra en Iraq y las amenazas terroristas postergaron la ejecución de las obras. “Una onza de prevención...”.

Es difícil minimizar un hecho: que se están operando cambios en el clima, que a su vez causan fenómenos de creciente violencia. Las temperaturas medias están aumentando en el planeta (inviernos más fríos y veranos más calurosos), se producen más inundaciones como las últimas en el sur de Alemania, y los huracanes son, cada año que pasa, más violentos e inesperados. Katrina apenas avisó.


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