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El
Diario de Hoy
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La devastación causada por el huracán Katrina en cuatro
estados norteamericanos sobrecoge el espíritu, nos llena de un
gran dolor. La ciudad de Nueva Orleans ha sido casi borrada de la faz
de la Tierra, como la pequeña ciudad de Waveland, prácticamente
aniquilada, otras poblaciones menores y partes de ciudades importantes
como Mobile, en Alabama. Una de las leyendas del Rock nRoll, Fats
Domino, se ha extraviado con su familia.
Las autoridades salen en busca de víctimas vivas y encuentran cadáveres
flotando. De acuerdo con el alcalde de Nueva Orleans, los muertos se van
a contar por miles, a los que se sumará un número muy grande
de desaparecidos. El problema se viene agravando por la violencia con
que los saqueadores atacan a la policía y a quienes intentan impedir
el robo. La zona ha caído en el caos.
El drama humano es de espanto. Decenas de miles de personas han perdido
todos sus haberes; su única posesión es la ropa que llevan
puesta. Rehacer los registros de cuentas bancarias, de hipotecas, de propiedades,
de créditos pendientes, de obligaciones asumidas, etc., complica
cualquier esfuerzo de reconstrucción o asistencia. Las parejas
de jubilados que disponían de su casa y diversos bienes además
de sus pensiones, tendrán ahora que vivir con mínimos ingresos
y sin techo propio. Es imposible conocer el número de huérfanos
que deja el huracán, o la situación en que quedan enfermos
e inválidos.
La gran interrogante es si vale la pena reconstruir Nueva Orleans con
todo el complejo y costoso sistema de diques y drenajes que mantenía
a la ciudad seca, o si no es más sensato levantar una nueva ciudad
en terrenos más seguros. Mover ciudades enteras, o crear nuevas,
es un viejo arte; Alejando Magno fundó varias Alejandrías;
la más famosa perdura en el delta del Nilo, la segunda ciudad de
Egipto. Washington, la capital de Estados Unidos, se construyó
al independizarse el país.
Los pobladores de Nueva Orleans sólo pueden volver a un pedazo
de tierra cubierto de aguas tóxicas, lodazales que tomaría
mucho trabajo, dinero y tiempo drenar, limpiar y secar. Antes cada uno
debe comprobar que se trata de su propiedad, con todos los problemas que
eso implica.
Clima más violento e impredecible
La catástrofe se había anticipado. Un estudio reciente indicaba
tres grandes desastres que podían sobrevenir a Estados Unidos,
uno de los cuales era precisamente un huracán grado cinco en Luisiana.
El cuerpo de ingenieros del Ejército norteamericano recomendó,
hace muy poco, fortalecer el sistema de diques y bombas en Nueva Orleans,
para evitar, como ha ocurrido, que la ciudad se convirtiera en una parte
del Golfo de México. Pero dificultades presupuestarias derivadas
de la guerra en Iraq y las amenazas terroristas postergaron la ejecución
de las obras. Una onza de prevención....
Es difícil minimizar un hecho: que se están operando cambios
en el clima, que a su vez causan fenómenos de creciente violencia.
Las temperaturas medias están aumentando en el planeta (inviernos
más fríos y veranos más calurosos), se producen más
inundaciones como las últimas en el sur de Alemania, y los huracanes
son, cada año que pasa, más violentos e inesperados. Katrina
apenas avisó.

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