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Michael
Krantz
The New York Times
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
En un laboratorio de óptica indescriptible, en un anónimo
parque de oficinas de California, los programadores de fotones de Luz
Profunda me muestran el futuro de los medios de comunicación.
El objeto de su afecto es una pequeña pantalla en la que un gladiador
animado estrella su cimitarra con un monstruo cornudo en un coliseo. Pero
esta no es una imagen plana de caricatura: es un espacio en tercera dimensión,
y los combatientes giran uno en torno al otro a unas pulgadas de mis ojos,
tan convincentemente que siento cosquillas en la mano por agarrarlos...
y no estoy usando esos voluminosos lentes de cartón rojo y azul.
Observo una imagen tridimensional a simple vista. Mi anfitrión,
el cofundador de Luz Profunda, Dan Mapes, salta sobre sus talones, riendo
regocijado. Es bueno, ¿o no?.
Sí, es bueno
Los aparatos de televisión ordinarios ofrecen 500 líneas
de resolución. La mayoría de las pantallas de alta resolución
llegan a 1,050. La HD3D tiene 1,280 líneas y más, lo que
significa una mejor calidad que cualquier aparato de televisión
en la actualidad, todo en una convincente impresión de la tercera
dimensión. Y esta es la parte realmente buena de la nueva pantalla,
que Luz Profunda planea presentar durante el Espectáculo de Electrónicos
de Consumo, en Las Vegas: Múltiples hojas de video
permiten que una pantalla muestre distintos programas a distintos televidentes,
al mismo tiempo.
Imaginen lo que podrían hacer en su sala. Sus niños se tienden
en el suelo, derrumbando felizmente los muros virtuales de Quake 3-D,
mientras uno se sienta en el sillón para mirar las noticias y la
esposa a mi lado habla con sus amigos en una sala de pláticas virtual,
todo en la misma televisión, al mismo tiempo, todo en 3-D. Si nos
inclinamos un poco a la derecha el más reciente informe de la bolsa
de valores se convierte en una charla con la pareja que vino a cenar la
otra noche; si me inclino hacia el otro lado, mi hijo está matando
a un zombi. Y algo similar ocurre en la casa del vecino. Y a medio mundo
de distancia.
Ciertamente, existen muchos obstáculos técnicos y financieros
entre los pioneros de la tercera dimensión y el futuro de sus febriles
imaginaciones. Pero Mapes cree que Luz Profunda tiene una buena tendencia
a su favor: la evolución de la humanidad hacia representaciones
cada vez más sofisticadas de la realidad.
Vemos el mundo en tres dimensiones, pero durante la mayor parte de nuestra
historia, solamente hemos podido representarlo en dos. Hasta hace poco,
nadie había ofrecido una mejor solución a este problema
que los estorbosos lentes. Cuando el Explorador envió imágenes
de Marte, los científicos de la NASA las estudiaron usando los
mismos lentes que usó el público en los cines para mirar
Llegó del espacio.
Dentro de los ámbitos de la industria, esto ha ido cambiando, mientras
lo que se conoce como imágenes estereoscópicas se convertían
en un gran negocio que implicaba desde investigadores de nuevos fármacos
que creaban un mapa molecular hasta diseñadores de automóviles
que construían la nueva camioneta para el próximo año.
No obstante, culturalmente, sigue siendo una novedad, constreñida
al ocasional juego de parque de diversiones o la película de Imax.
Pero la constante revolución de la alta tecnología lleva
finalmente el entretenimiento a la siguiente etapa. Sharp ha vendido tres
millones de teléfonos celulares en 3-D en Japón, desde 2003,
y lanzó recientemente una computadora portátil que cambia
entre vistas en dos y tres dimensiones. El Gobierno surcoreano anunció
un ambicioso proyecto 3-D Visión 2010, para hacer de
la televisión estereoscópica el estándar mundial
dentro de cinco años.
El Lanzarote de la tercera dimensión podría ser un profesor
de la Universidad de Cambride, llamado Adrián Travis. En el otoño
de 1986, cuando era un estudiante obsesionado con la óptica, Travis
tuvo una idea que llamó proceso múltiple del tiempo. Supongamos
que hacemos pasar una imagen por un lente y abrimos un obturador cuando
salga, para guiar la imagen en un ángulo preciso. Y supongamos
que se pudiera hacer lo mismo con 30 imágenes por segundo a través
de cada uno de 10 ángulos. Como si desplegáramos una baraja,
transmitiríamos 10 ángulos de nuestra imagen tan rápidamente
que, sin importar dónde se encuentre el espectador en relación
con la pantalla, cada uno de sus ojos ve su propio ángulo de video
en vivo. Y hélo aquí: 3-D natural.
Las primeras pantallas de computadora con 3-D natural podrían estar
disponibles para el próximo año por 10,000 dólares.
Los precios podrían disminuir cuando la tecnología sea producida
en forma masiva. Desde luego, todo esto depende en gran medida del grado
en que Luz Profunda encuentre fabricantes dispuestos a obtener la licencia
de su tecnología (aunque ellos mismos producen monitores de computadora
3-D).
Para que la tercera dimensión tenga un gran impacto, el primer
indicio provendría, paradójicamente de los cines. La industria
fílmica ha realizado a últimas fechas sus propios experimentos:
el invierno pasado, por ejemplo, dos por ciento de las pantallas que proyectaron
la película animada de Tom Hanks, Expreso Polar, lo
hicieron en Miramax 3-D. Disney planea presentar Pollitos en fuga
con tecnología en 3-D en 100 pantallas, este otoño.

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