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Botadero desespera a vecinos

San Miguel. Al sitio lanzan los desechos de San Miguel. No les dan tratamiento

Publicada 1 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Problemas. Algunas personas hurgan entre la basura y se exponen a enfermedades. Foto EDH

Francisco Torres
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Para que San Miguel se mantenga libre de basura en sus calles, los residentes del vecino municipio de Uluazapa deben padecer pestilencia, plagas de moscas y enfermedades.

Es una historia que tiene al menos 15 años. El botadero a cielo abierto se encuentra en el cantón Las Delicias, apenas a tres kilómetros del sector urbano de Uluazapa.

Muy cerca está el caserío Agua Salada. Sus pobladores son los más desesperados por el problema y muchos hablan del incremento de diferentes enfermedades, debido a la contaminación.

La desesperación les llevó a formar un comité que ha tratado de conversar con el alcalde migueleño Wilfredo Salgado, sin ser atendido.

Expusieron el problema a la Asamblea Legislativa hace cerca de 22 meses, según detallan. La carta llevaba cerca de 950 firmas, pero no fue apoyada por el alcalde local, Carlos Campos. “La alcaldía va a botar los desechos a ese sitio y San Miguel no le cobra nada, es un negocio redondo, porque sólo estamos a tres kilómetros”, indica Romeo Vargas, presidente del comité.

La salud es afectada
-La doctora Brenda Nolasco, del Sistema Básico de Salud Integral de San Miguel, expresa que no hay ensayos formales sobre las condiciones de salud en la zona
-Pero hay incidencia elevada de diarreas, males respiratorios e insuficiencia renal, aunque no son tan altos como en otros municipios de la zona oriental.

Gregoria Salamanca vive en el cantón Las Peñitas y expresa que desde que instalaron el botadero, hace 15 años, sufre enfermedades respiratorias por las continuas humaredas.
“A las moscas ya nos acostumbramos”, indica Santos Pineda Lazo, otro vecino. Y es que el único manejo que reciben los desechos es el fuego. La combustión elimina algunas materias, pero provoca serias humaredas.

Varios piensan que la contaminación afecta los ríos de la zona y es otra causa de enfermedades.

Lamentan la indiferencia de las autoridades e indican que pedirán apoyo a la Facultad Multidisciplinaria de Oriente y a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) para que verifiquen la contaminación.

Romeo Vargas, coordinador del comité vecinal, recuerda que el 29 de octubre de 2003, la Asamblea Legislativa pidió un informe escrito a Wilfredo Salgado sobre la situación.
No respondió, y el 12 de diciembre los diputados insistieron y demandaron que se detallaran los planes de la comuna. Tampoco hubo contestación.

El 21 de enero de 2004, Salgado envió una nota en la que admitió el problema, pero no planteó soluciones.

Gregoria Salamanca
Vecina
Daños a la salud
“Hace 15 años está el botadero y desde entonces mi salud y la de muchos que por aquí viven resulta muy afectada. Sufrimos varias enfermedades”

Romeo Vargas
Presidente del comité de vecinos
Nadie los escucha
“Hay una aparente displicencia de nuestras autoridades porque, al parecer, existen algunos intereses de por medio para seguir la situación”

Milagro luna
Ciudadana
Desesperación
“Un primo mío murió
por insuficiencia renal. Esperamos que hagan análisis del agua y del medio ambiente para
saber qué pasa aquí”


 

Son dos años sin ninguna opción

La falta de soluciones al problema abate a muchos residentes. Romeo Vargas recuerda que la Asamblea Legislativa pidió, el 7 de enero de 2004, a Walter Jokish, quien era ministro del Medio Ambiente, un informe sobre la problemática.

Temor. Dos pobladores conversan sobra la suciedad.Foto EDH

Los afectados albergaron esperanzas, pero después se desalentaron al recibir la respuesta casi un mes más tarde.

Jokish se limitó a indicar que “en el momento adecuado”, la dependencia que dirigía dio los lineamientos de saneamiento básico, para reducir los impactos a la salud.

El plazo de 18 meses dado para ello vencía en marzo de ese año.
Pero aclaró que el período dado fue prorrogado por un año más, por la misma Asamblea Legislativa.

Los diputados pidieron que se definieran los lineamientos y el 4 de marzo de ese año, Jokish envió a los parlamentarios los datos solicitados.

Anexó los mapas de sitios potencialmente adecuados desde el punto de vista ambiental, para ubicar rellenos en los 184 municipios que a esa fecha contaban con el servicio.

Fue la última correspondencia girada por el entonces ministro de Medio Ambiente. Pero hasta donde saben los vecinos, los datos proporcionados no han servido de base para ninguna acción. Los problemas se agravan y no hay una medida definitiva para atender la situación.

“No queremos más papeleo, sino que cierren el lugar”, comentó un vecino.


 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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