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Atentos. Las autoridades afirman que mantendrán una vigilancia
permanente, ante el aumento de las emanaciones.
Foto EDH/ Cortesia snet
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Douglas Omar
González
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La atención puede salvar vidas. Bajo este principio, el Ministerio
de Gobernación y otras autoridades anunciaron ayer una alerta preventiva
en un sector de mil 500 metros alrededor del volcán de Santa Ana,
debido al incremento de actividad en su cráter.
El ministerio de gobernación, René Figueroa, explicó
que a partir de hoy mantendrán una vigilancia constante sobre la
elevación a fin de que en caso de aumentar la liberación
de energía, puedan tomar medidas oportunas.
Ante la amenaza, las autoridades han decretado la alerta amarilla fase
1 y de manera local, es decir, que las autoridades del lugar y vecinos
deben estar pendientes de las condiciones en la elevación para
que en caso de que la actividad sísmica y emanación de gases
se incremente, las personas que residen en un área de mil 500 metros
alrededor del volcán, puedan evacuar la zona.
Protección Civil reiteró que las personas deben estar atentas
e informándose a través de los medios de comunicación,
sobre las condiciones detectadas.
Son al menos 51 zonas de riesgo incluidos caseríos, cantones y
algunas fincas. Ahí habitan unas 20 mil personas, y ya se tienen
preparados 16 albergues, dijo el director del Comité de Emergencia
Nacional, Mauricio Ferrer.
El director del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (Snet), Antonio
Arenas, explico que desde la noche del 27 de agosto, hay un significativo
aumento en la actividad.
Agregó que inició con un enjambre de 17 sismos relacionados
con el rompimiento de rocas.
A partir de esa fecha, la energía sísmica supera la condición
normal, con una señal continua de alta frecuencia, conocida como
tremor, explicó el funcionario.
El Snet informó que sus técnicos han detectado piedras incandescentes,
cuyo reflejo puede ser observado desde las partes bajas del volcán,
cuando las condiciones climáticas lo permiten. De igual manera,
la laguna en el cráter ha cambiado de color.
La incandescencia se atribuye al calentamiento de las rocas por los gases
que salen a altas temperaturas.
Los especialistas descartan la presencia de magma o lava en la elevación.
El fenómeno es irregular. Los técnicos identificaron columnas
de gas que se levantan hasta a 1,000 metros sobre el borde del cráter
y el equipo de investigación vulcanológica de la Universidad
de El Salvador ha detectado un incremento significativo en la emisión
de dióxido de azufre.
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Interior. En las paredes interiores del cráter se observan
fumarolas y derrumbes de rocas.Foto EDH/ Mauricio
Cáceres
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Lo importante, manifestaron las autoridades, es que las personas deben
estar preparadas ante una posible evacuación.
El mayor riesgo es de flujo piroplástico, o sea piedras y arena
incandescentes que pueden ser lanzadas por los gases a presión.
Por ello desde hace varios días se prohibieron las caminatas turísticas,
escolares o pedagógicas al cráter.
El acceso sólo será permitido al personal técnico
y de protección civil encargado de efectuar el monitoreo de la
actividad volcánica.
Sin embargo, los informantes recordaron que el estado actual puede evolucionar
a un incremento de actividad con expulsión de gases, ceniza y fragmentos
de rocas incandescentes, pero también es muy posible que conserve
los niveles actuales de actividad o los reduzca hasta los parámetros
normales de comportamiento.
Los daños dependen del tipo de erupción
El volcán de Santa Ana ha tenido erupciones menores al menos
en cinco ocasiones, durante los últimos 500 años. De acuerdo
con los registros, han sido moderadamente explosivas, freáticas
y freatomagmáticas. Es decir, hubo contacto entre el agua superficial
o subterránea con el magma, lo que produjo emisión de gases,
ceniza, escorias y bombas volcánicas (piedras).
Y en los últimos 15 años, en particular 1992, 2000 y 2004,
hubo fuertes emisiones de gases, burbujeo de la laguna dentro del cráter
y daños en los cafetales y bosques, principalmente en el flanco
suroccidental del volcán.
En el portal de Internet del Servicio Nacional de Estudios Territoriales
(SNET) se menciona que las amenazas volcánicas pueden ser: emisión
de gases, flujos de lava, caída de piroclastos (proyección
de balísticos o rocas y caída de cenizas).
Asimismo, flujos piroclásticos y lahares (de escombros). Cada uno
presenta características y formas de desplazamiento propias, y
por tanto, son distintos los efectos que provocan.
En el caso de los lahares, que son una mezcla de agua con rocas volcánicas
y sedimentos acumulados en las partes altas del volcán, no se ha
documentado la ocurrencia de este tipo de procesos en el volcán
de Santa Ana.
Sin embargo, durante los terremotos de enero y febrero de 2001 hubo derrumbes
en la ladera oriental del cono, hacia el Lago de Coatepeque, lo que indica
que esta área presenta inestabilidades.
René Figueroa
Ministro de gobernación
Medidas oportunas
A partir de hoy mantendremos una vigilancia constante para que,
en caso de aumentar la actividad, podamos aplicar medidas oportunas

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