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Alerta amarilla
Aumenta actividad volcánica

Volcan de Santa Ana. Reportan rocas incandescentes y movimientos sísmicos casi continuos. Evalúan la evacuación en las zonas de riesgo


Publicada 31 de agosto 2005 , El Diario de Hoy

Atentos. Las autoridades afirman que mantendrán una vigilancia permanente, ante el aumento de las emanaciones. Foto EDH/ Cortesia snet

Douglas Omar González
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La atención puede salvar vidas. Bajo este principio, el Ministerio de Gobernación y otras autoridades anunciaron ayer una alerta preventiva en un sector de mil 500 metros alrededor del volcán de Santa Ana, debido al incremento de actividad en su cráter.

El ministerio de gobernación, René Figueroa, explicó que a partir de hoy mantendrán una vigilancia constante sobre la elevación a fin de que en caso de aumentar la liberación de energía, puedan tomar medidas oportunas.

Ante la amenaza, las autoridades han decretado la alerta amarilla fase 1 y de manera local, es decir, que las autoridades del lugar y vecinos deben estar pendientes de las condiciones en la elevación para que en caso de que la actividad sísmica y emanación de gases se incremente, las personas que residen en un área de mil 500 metros alrededor del volcán, puedan evacuar la zona.

Protección Civil reiteró que las personas deben estar atentas e informándose a través de los medios de comunicación, sobre las condiciones detectadas.

Son al menos 51 zonas de riesgo incluidos caseríos, cantones y algunas fincas. Ahí habitan unas 20 mil personas, y ya se tienen preparados 16 albergues, dijo el director del Comité de Emergencia Nacional, Mauricio Ferrer.

El director del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (Snet), Antonio Arenas, explico que desde la noche del 27 de agosto, hay un significativo aumento en la actividad.

Agregó que inició con un enjambre de 17 sismos relacionados con el rompimiento de rocas.
A partir de esa fecha, la energía sísmica supera la condición normal, con una señal continua de alta frecuencia, conocida como tremor, explicó el funcionario.

El Snet informó que sus técnicos han detectado piedras incandescentes, cuyo reflejo puede ser observado desde las partes bajas del volcán, cuando las condiciones climáticas lo permiten. De igual manera, la laguna en el cráter ha cambiado de color.

La incandescencia se atribuye al calentamiento de las rocas por los gases que salen a altas temperaturas.

Los especialistas descartan la presencia de magma o lava en la elevación.

El fenómeno es irregular. Los técnicos identificaron columnas de gas que se levantan hasta a 1,000 metros sobre el borde del cráter y el equipo de investigación vulcanológica de la Universidad de El Salvador ha detectado un incremento significativo en la emisión de dióxido de azufre.

Interior. En las paredes interiores del cráter se observan fumarolas y derrumbes de rocas.Foto EDH/ Mauricio Cáceres

Lo importante, manifestaron las autoridades, es que las personas deben estar preparadas ante una posible evacuación.

El mayor riesgo es de flujo piroplástico, o sea piedras y arena incandescentes que pueden ser lanzadas por los gases a presión.

Por ello desde hace varios días se prohibieron las caminatas turísticas, escolares o pedagógicas al cráter.

El acceso sólo será permitido al personal técnico y de protección civil encargado de efectuar el monitoreo de la actividad volcánica.

Sin embargo, los informantes recordaron que el estado actual puede evolucionar a un incremento de actividad con expulsión de gases, ceniza y fragmentos de rocas incandescentes, pero también es muy posible que conserve los niveles actuales de actividad o los reduzca hasta los parámetros normales de comportamiento.


Los daños dependen del tipo de erupción

El volcán de Santa Ana ha tenido erupciones menores al menos en cinco ocasiones, durante los últimos 500 años. De acuerdo con los registros, han sido moderadamente explosivas, freáticas y freatomagmáticas. Es decir, hubo contacto entre el agua superficial o subterránea con el magma, lo que produjo emisión de gases, ceniza, escorias y bombas volcánicas (piedras).

Y en los últimos 15 años, en particular 1992, 2000 y 2004, hubo fuertes emisiones de gases, burbujeo de la laguna dentro del cráter y daños en los cafetales y bosques, principalmente en el flanco suroccidental del volcán.

En el portal de Internet del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) se menciona que las amenazas volcánicas pueden ser: emisión de gases, flujos de lava, caída de piroclastos (proyección de balísticos o rocas y caída de cenizas).

Asimismo, flujos piroclásticos y lahares (de escombros). Cada uno presenta características y formas de desplazamiento propias, y por tanto, son distintos los efectos que provocan.  

En el caso de los lahares, que son una mezcla de agua con rocas volcánicas y sedimentos acumulados en las partes altas del volcán, no se ha documentado la ocurrencia de este tipo de procesos en el volcán de Santa Ana.

Sin embargo, durante los terremotos de enero y febrero de 2001 hubo derrumbes en la ladera oriental del cono, hacia el Lago de Coatepeque, lo que indica que esta área presenta inestabilidades.

René Figueroa
Ministro de gobernación
Medidas oportunas
“A partir de hoy mantendremos una vigilancia constante para que, en caso de aumentar la actividad, podamos aplicar medidas oportunas”


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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