|
El Diario de
Hoy
nacional@elsalvador.com
Frank Mills estaba en una pensión con tres residentes ancianos
cuando el agua comenzó a llegar hasta el techo.
Mills, de 56 años, buscó la puerta de entrada, pero un anciano
se dirigió a una habitación para intentar rescatar algo
y una mujer lo fue a ayudar.
Y cuando la vi en el vestíbulo, estaba flotando boca arriba,
expresó Mills a la AP ayer. Agregó que nunca más
volvió a ver al otro hombre.
Mills relató que se abrió paso hacia el techo de la entrada
de la casa de un piso ubicada en el área de Ninth Ward, e intentó
salvar a otro anciano, pero el hombre se zafó.
El anciano estaba en una especie de borde del techo, tratando de
respirar, dijo Mills. Lo siguiente que supe es que pasó
flotando cerca mío... no sé si se ahogó o si tuvo
un ataque cardiaco.
Mills permaneció en el techo durante unas dos horas antes de tomar
un compresor que flotaba en medio del agua de seis metros de profundidad
y hacerse camino hasta un edificio de dos pisos cercanos, donde una lancha
lo recogió.
Pensé que yo iba ser el próximo en morir, manifestó
Mills, descalzo y sentado en el estadio Superdome uno de los principales
refugios sin nada más que un walkman arruinado, un teléfono
celular empapado y una botella de agua.
Otro relato
El agua subía y subía. Abrió todas las puertas
y salimos nadando. Logramos asir a una señora y sacarla por la
ventana. Luego nadamos con la corriente. Fue aterrador. Deberían
haber visto los autos que flotaban a nuestro alrededor.
Los empujábamos hacia los costados para seguir avanzando,
declaró Joy Schovest, quien sobrevivió al derrumbe de un
complejo de edificios.

|