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| 11:51 A.M.. En fila india. Nueve niños
de la Radio UPA salen de las instalaciones de la alcaldía capitalina,
bajo la protección de sus madres y de representantes de la
Procuraduría de Derechos Humanos. Foto
EDH/LissetteLemus |
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Durante más de cuatro horas, los empleados, usuarios y visitantes
de la alcaldía capitalina permanecieron encerrados cuando un centenar
de vendedores rodeó el inmueble e impidió que éstos
salieran o entraran.
La protesta la encabezaron los vendedores del pabellón número
10 del Mercado Central, apoyados por la Coordinadora Nacional de Vendedores
(CNV), quienes, liderados por Pedro Julio Hernández, se apostaron
a eso de las 9:00 de la mañana en los cuatro costados de la comuna.
Ésta fue una muestra más de rechazo al proyecto de construcción
de un edificio que sustituirá las champas en donde comercializan
en la actualidad.
De inmediato, los comerciantes cerraron los dos carriles de la Alameda
Juan Pablo II, impidiendo la circulación de vehículos.
Algunos individuos comenzaron a manchar los portones con mensajes como
Alcalde corrupto, Los vendedores del pabellón
10 no queremos ser parte del robo de 3 millones de dólares.
También se leían insultos para los concejales, a algunos
de los cuales tildaron de corruptos.
Minutos antes del cierre de las puertas, algunos visitantes lograron escabullirse,
pero muchos todavía no habían terminado sus trámites.
A las 10 de la mañana, más de 10 jóvenes que hacían
sus horas sociales fueron las primeras en lograr ser evacuadas. También
salieron una señora embarazada y unas personas discapacitadas.
En los pasillos del edificio, los contribuyentes que ya no pudieron salir
lucían con caras de preocupación, debido a que tenían
muchas actividades programadas y no podían abandonar el lugar.
Sólo vine a dejar una comida que me encargaron en el despacho
y ahora no puedo salir, explicó una comerciante formal.
Un par de jóvenes de unos 20 años también se quejaba
de que sólo fueron a tramitar una partida de nacimiento, para después
dirigirse a la universidad. Por lo visto ya perdimos las clases,
expresaron conformes.
Mientras tanto, en el segundo nivel, el concejo continuaba en su sesión
de todos los martes, sin escuchar la gritería y los golpes que
los manifestantes daban a los portones para exigir que recibieran a la
comisión de vendedores del edificio 10.
Esta vez contaban con la visita de un grupo de nueve niños que
participan en el concurso para convertirse en alcalde o alcaldesa por
un día, patrocinado por Radio UPA.
Los menores, acompañados por sus madres, llegaron a conocer cómo
funcionaba la alcaldía, sin imaginar que afuera se disputaba un
problema que han planteado resolver los candidatos: ordenar los mercados.
Finalizada la reunión, los concejales comenzaron a pensar cómo
sacar a los pequeños sin que éstos corrieran riesgo.
En principio se dispuso evacuarlos en el vehículo del alcalde,
justo cuando los comerciantes vociferaron: Los niños tienen
que salir a pie, por lo cual buscaron otra estrategia.
La intervención de representantes de la Procuraduría de
los Derechos Humanos permitió que los pequeños salieran
en fila india por el portón sur, justo a las 11:50 de la mañana.
Ahí los esperaron dos vehículos de dicha institución,
la cual los transportó hasta las instalaciones de la radiodifusora.
Sin embargo, el ánimo de los comerciantes se encendió cuando
vieron que también evacuaban a las madres de los pequeños,
pues las confundieron con empleadas.
No volvemos a confiar en ustedes, están sacando empleados
y no lo vamos a permitir, les gritaban a los de la Procuraduría.
Minutos más tarde, el concejal Rodrigo Contreras Teos se asomó
por la ventanilla del portón para informarles que estaban gestionando
la reunión solicitada. Pero en lugar de agradecimientos, le lanzaron
agua en la cara.
Durante algunos minutos permanecieron tranquilos, pero a las 12:30 del
día, el concejal Rolando Ramos intentó salir por el portón
norte con su vehículo. La adrenalina se volvió a disparar
y de inmediato comenzaron a dar fuertes golpes al portón hasta
que éste cedió.
El miedo se apoderó de los empleados. Los agentes del CAM formaron
una barrera para evitar que llegaran a la puerta principal de la comuna.
Fue hasta ese momento que el concejo decidió recibir a un grupo
de vendedores. Entraron a las 12:45 de la tarde.
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Alcalde
acepta falta de comunicación
Carlos Rivas
Zamora, alcalde de San Salvador, aceptó la falta de comunicación
que ha existido con los vendedores del mercado Central, en cuanto
a la construcción del pabellón número 10.
Para el edil, los vendedores que tienen sus puestos en el área
de parqueo donde se edificar à el edificio, ya estaban conscientes
del proyecto.
Sin embargo, dice, no conocen en detalle sobre la obra a construir
y los beneficios que ésta les traerá.
Hubo un error de alguien, al no informar sobre el proyecto,
reiteró Rivas Zamora.
El alcalde, manifestó que era obligación de Alfredo
Sánchez, gerente general de los mercados, dar a conocer a
los comerciantes sobre los pormenores del nuevo edificio.
Cuando tomamos la decisión de iniciar el proyecto,
una de las cosas era comunicarle a la gente. Él (Sánchez)
nos dijo no nos preocupáramos porque esa era su tarea. Hoy,
nos damos cuenta que cometimos un error, dijo el alcalde capitalino.
Además, añadió,que profundizarán en
algunos informes para verificar si existe mala administración
del centro de abastos.
Zamora, pidió a los comerciantes retornar a sus casas, ya
que tienen una semana de dormir en sus puesto de venta por el temor
de ser desalojados.
Les pedimos que se vayan a dormir a sus casas, no estamos
pensando en hacer la obra física ya, indicó.
El jueves habrá una nueva reunión para establecer
acuerdos concretos con los usuarios del Central.
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