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Toma de rehenes no esclarecida

Beslán, Rusia. Los expertos consideran que no hay forma de que únicamente 32 terroristas pudieran mantener a más de 1,200 rehenes bajo su control. Las investigaciones continúan


Publicada 31 de agosto 2005, El Diario de Hoy

Tragedia. El sangriento asedio de un grupo de 30 terroristas a una escuela terminó con el asesinato de más de 330 personas, en su mayoría mujeres y niños, el 1 de septiembre del año pasado. Fotos The New York Times


The New York Times
Sabra Ayres
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

BESLÁN, Rusia.- Las madres de Beslán aún caminan vestidas de negro por las polvorientas calles de este poblado agobiado por el dolor. Siguen cargando consigo fotografías de sus seres amados, y se limpian los ojos cuando relatan de nuevo la historia de cómo sus vidas fueron cambiadas para siempre hace un año, cuando un sangriento asedio a una escuela por parte de terroristas chechenos terminó con las muertes de más de 330 personas, en su mayor parte mujeres y niños.

Pero, junto a la pena, prevalece la ira. Pese a que ha transcurrido un año de investigaciones, las exigencias de la ciudad para que el Gobierno les dé respuestas con respecto a lo que realmente ocurrió no han arrojado nada, aseguran residentes.

“Dijeron que la situación se facilitaría luego que pasara un tiempo, pero cada día yo siento que quiero trepar por las paredes porque sólo quiero volver a ver a mi niñita”, dijo Fátima Kelehsaeva, quien perdió a su hija de 13 años, Sofía, el 1 de septiembre del año pasado, cuando más de 30 terroristas irrumpieron en la Escuela Número 1 y tomaron a 1,200 rehenes.

El sitio terminó en un tiroteo entre fuerzas rusas y los terroristas, luego de que explosivos plantados en la escuela estallaran y los soldados entraran. Muchos perdieron la vida en el fuego cruzado. La mayoría de los rehenes murió en un incendio que consumió el gimnasio, donde mil de los rehenes habían estado confinados durante tres días.

Un año de dolor ha cobrado su precio sobre Kelehsaeva, y sobre el resto de los casi 30,000 residentes de Beslán.

“Yo no gasto dinero en nada, con la excepción de flores para ella. Las dejo en la escuela y en su tumba, al igual que el resto de las personas que estamos de luto”.

Muchas personas aquí creen que el gobierno ha ocultado la verdad con respecto a lo que ocurrió cuando las fuerzas rusas atacaron sorpresivamente la escuela. Muy pocos creen que en el alegato gubernamental en cuanto a que solamente había 32 personas que tomaron rehenes.

Inconformes


Los medios de comunicación de Rusia informaron esta semana que el Presidente Vladimir Putin estaba inconforme con el progreso de una investigación por parte de una comisión parlamentaria, misma que no será completada a tiempo para el aniversario de la masacre.

“Hubo más de 1,200 rehenes, y ese número significa que no hay forma de que solamente 32 terroristas pudieran haber mantenido a tantas personas bajo su control”, destacó Ludmilla Pileyva, de 50 años, cuya hermana y sobrina murieron en el asedio. “El gobierno quiere ocultar el verdadero número de terroristas que estuvo ahí, ya que no desean admitir que el resto escapó”.

Uno de los chechenos que tomaron rehenes está siendo enjuiciado, el único de los 32 terroristas chechenos que no murió en la fallida operación de rescate, según fiscales.

La mayoría de la gente aquí cree que el acusado, NurPashi Kulayev, quien ocupa un lugar detrás de una jaula de hierro en el juzgado, podría ser el único testigo del trágico suceso que puede describir lo ocurrido durante el último día del sitio. Ellos quieren que él sea castigado, aseguraron. Sin embargo, también quieren que él sea capaz de, primero, decir la verdad.

Barbarie

Kelehsaeva muestra las fotografías que le tomaron junto a Sofía antes de que su hija muriera. Las imágenes revelan a una madre que tenía 15 kilogramos más de peso y que era más despreocupada, al tiempo que descansaba su cabeza sobre los estrechos hombros de su alta hija.

Ese día, Sofía iba a comenzar el noveno grado cuando llegó a la escuela. Lo que sucedió a lo largo de los tres días siguientes es sumamente doloroso para que su madre lo considere. Testigos que lograron sobrevivir al sitio recuerdan la brutalidad en detalle.

Luego de atestar el gimnasio de la escuela con los rehenes, los terroristas le conectaron explosivos. Las temperaturas en el saturado gimnasio pronto superaron al intenso calor de septiembre en las calles.

Los terroristas separaron a los varones adultos y les dispararon en la cabeza, para luego arrojar sus cuerpos a través de los ventanales del segundo piso de un laboratorio de química. A los rehenes, más de la mitad de los niños, les negaron alimento y agua. Algunas madres relataron historias de cómo niños pequeños, desesperadamente sedientos, comenzaron a beber su propia orina.

Posteriormente, el 3 de septiembre, hubo una explosión y el gimnasio escolar se incendió. Aún es un misterio cómo fue que se provocó dicha explosión.

Algunos testigos dicen creer que las fuerzas armadas usaron lanzallamas desde tanques, los cuales provocaron la conflagración subsiguiente. El Gobierno ha negado el uso de lanzallamas.

Incapaz de salir arrastrándose del edificio en llamas, Sofía pereció quemada. Cuando su cuerpo fue identificado mediante un análisis de ADN, Kelehsaeva no sintió ningún alivio.

Hace un año, su hija estaba preparando sus cuadernos y mochila para un nuevo año escolar. Hoy día, Kelehsaeva se está preparando para afrontar el primer aniversario del peor día de su vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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