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Fotos EDH/Mauricio Castro
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Iliana Colocho
Ilico77@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Al poco de nacer nuestra primera hija, tuvimos la suerte de relacionarnos
con otra pareja que acababa de tener a la suya. Hubo un trato frecuente
y cotidiano durante seis años, y las niñas se beneficiaron
enormemente de ello.
Son más sociables con otros niños y esto les ayudó
a relacionarse con los demás. Con nuestro segundo hijo, fue todo
lo contrario. No le dedicamos suficiente atención. Esto lo percibimos
cuando ingresó a la guardería. Le costó hacer amigos
y llevarse bien con su grupo, recuerdan los padres de Alejandro
Martínez, de 4 años.
Según Johanna García, educadora en Gymboree, las personas
necesitamos comunicarnos y los niños no son la excepción.
Es necesario que desde temprana edad desde recién nacidos
si es necesario, el niño sea estimulado para infundirle confianza
y personalidad. De esta forma, se fortaleze su autoestima, su carácter
y sus relaciones interpersonales.
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Para la educadora Tibisay Olivero, la idea no es someter a un niño
a una cantidad de estímulos determinados, ni de establecer programas
de reforzamiento para favorecer la aparición de conductas.
Más bien, se trata de un continuo ejercicio para incrementar en
el niño sus habilidades y recursos.
Tampoco se trata de crear niños-genios; ni de cambiar al
hijo que tenemos por el que imaginábamos. El objetivo es brindarle
la posibilidad de un crecimiento armónico y maximizar sus posibilidades,
a partir de un juego sustentado desde el amor y no desde la competencia,
agregó.
Rol de los padres
Los padres son los agentes principales y más influyentes.
Sobre todo, durante los primeros años de su vida, porque mantienen
interacciones más frecuentes e intensas con el niño que
cualquier otra persona, manifestó Dorys de Escobar, gerente
de operaciones de Gymboree.
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Muchas de las respuestas, los niños las adquieren mediante la
observación de otros y la emulación de su conducta.
Por este medio, logran conductas, creencias, normas morales y motivos
que son el objeto del aprecio de su familia y de los grupos culturales
a los que pertenece, añadió.
La observación de los padres y la identificación poseen
máxima importancia para la adquisición de conductas presociales
como la veracidad, la generosidad, el altruismo, la bondad, la consideración
por los derechos y bienestar de los demás.
Las relaciones con hermanos y hermanas pueden ser también reguladores
importantes de la personalidad y de la conducta social del niño.
La familia
La familia les proporciona oportunidades para aprender e interactuar con
los demás, a tratar los problemas personales y sociales que los
afecten, y a desarrollar conceptos de sí mismos.
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Olivero considera que los educadores también pueden modificar
comportamientos en los niños, con técnicas precisas que
logren una interacción con su contexto. Los niños
tienden a imitarlos como sus modelos más positivos, añadió.
Estimule a su bebé
1. Pelota de playa: Acostar al bebé sobre su pancita en
una pelota de playa grande con la cabeza hacia un lado. Con una de las
manos sobre la espalda del bebé, suavemente mecer la pelota hacia
delante y hacia atrás, y de lado a lado, para incentivar la experiencia
de balance y fuerza.
2. Burbujas: Colocar al bebé sobre una mantilla enrollada
como taco, y soplarle burbujas. Observar los cambios en sus respuestas
físicas a medida que se desarrolla su habilidad visual.
3. Pañuelos : Usar diferentes tipos de pañuelos para
estimular el sentido del tacto del bebé. Suavemente frotar con
los pañuelos los brazos, piernas y cabeza. Delicadamente, cubrir
al bebé con un pañuelo, subirlo y bajarlo por el cuerpo
del bebé.

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