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Una personita autosuficiente

La estimulación temprana contempla los aspectos físicos, sensoriales y sociales del desarrollo del niño

Publicada 31 de agosto 2005, El Diario de Hoy

Fotos EDH/Mauricio Castro

Iliana Colocho
Ilico77@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


“Al poco de nacer nuestra primera hija, tuvimos la suerte de relacionarnos con otra pareja que acababa de tener a la suya. Hubo un trato frecuente y cotidiano durante seis años, y las niñas se beneficiaron enormemente de ello.

Son más sociables con otros niños y esto les ayudó a relacionarse con los demás. Con nuestro segundo hijo, fue todo lo contrario. No le dedicamos suficiente atención. Esto lo percibimos cuando ingresó a la guardería. Le costó hacer amigos y llevarse bien con su grupo”, recuerdan los padres de Alejandro Martínez, de 4 años.

Según Johanna García, educadora en Gymboree, las personas necesitamos comunicarnos y los niños no son la excepción. Es necesario que desde temprana edad —desde recién nacidos si es necesario—, el niño sea estimulado para infundirle confianza y personalidad. De esta forma, se fortaleze su autoestima, su carácter y sus relaciones interpersonales.

Para la educadora Tibisay Olivero, la idea no es someter a un niño a una cantidad de estímulos determinados, ni de establecer programas de reforzamiento para favorecer la aparición de conductas.

Más bien, se trata de un continuo ejercicio para incrementar en el niño sus habilidades y recursos.

“Tampoco se trata de crear niños-genios; ni de cambiar al hijo que tenemos por el que imaginábamos. El objetivo es brindarle la posibilidad de un crecimiento armónico y maximizar sus posibilidades, a partir de un juego sustentado desde el amor y no desde la competencia”, agregó.

Rol de los padres


“Los padres son los agentes principales y más influyentes. Sobre todo, durante los primeros años de su vida, porque mantienen interacciones más frecuentes e intensas con el niño que cualquier otra persona”, manifestó Dorys de Escobar, gerente de operaciones de Gymboree.

Muchas de las respuestas, los niños las adquieren mediante la observación de otros y la emulación de su conducta.

“Por este medio, logran conductas, creencias, normas morales y motivos que son el objeto del aprecio de su familia y de los grupos culturales a los que pertenece”, añadió.

La observación de los padres y la identificación poseen máxima importancia para la adquisición de conductas presociales como la veracidad, la generosidad, el altruismo, la bondad, la consideración por los derechos y bienestar de los demás.

Las relaciones con hermanos y hermanas pueden ser también reguladores importantes de la personalidad y de la conducta social del niño.

La familia

La familia les proporciona oportunidades para aprender e interactuar con los demás, a tratar los problemas personales y sociales que los afecten, y a desarrollar conceptos de sí mismos.

Olivero considera que los educadores también pueden modificar comportamientos en los niños, con técnicas precisas que logren una interacción con su contexto. “Los niños tienden a imitarlos como sus modelos más positivos”, añadió.

Estimule a su bebé

1. Pelota de playa: Acostar al bebé sobre su pancita en una pelota de playa grande con la cabeza hacia un lado. Con una de las manos sobre la espalda del bebé, suavemente mecer la pelota hacia delante y hacia atrás, y de lado a lado, para incentivar la experiencia de balance y fuerza.

2. Burbujas: Colocar al bebé sobre una mantilla enrollada como taco, y soplarle burbujas. Observar los cambios en sus respuestas físicas a medida que se desarrolla su habilidad visual.
3. Pañuelos : Usar diferentes tipos de pañuelos para estimular el sentido del tacto del bebé. Suavemente frotar con los pañuelos los brazos, piernas y cabeza. Delicadamente, cubrir al bebé con un pañuelo, subirlo y bajarlo por el cuerpo del bebé.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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