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Handal le da armas a ARENA

Los comunistas, y Handal en particular, son culpables de haber convertido una victoria en derrota y de que la izquierda pierda una oportunidad que quizás tome muchos años para volverse a presentar

Publicada 31 de agosto 2005, El Diario de Hoy

Joaquín Villalobos*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Oxford, Inglaterra. Cuando el predicador estadounidense Pat Robertson llamó a su Gobierno a asesinar al actual Presidente de Venezuela, desencadenó declaraciones que evidencian que estamos frente a una mini Guerra Fría en Latinoamérica.

En un programa radial transmitido desde Cuba, juntos Fidel Castro, Daniel Ortega, Schafik Handal y Hugo Chávez especularon sobre una posible invasión estadounidense a Venezuela. Castro preguntó a Handal cuál sería la reacción de los salvadoreños en ese caso. Éste respondió que miles irían a combatir para defender a Chávez.

La derecha salvadoreña acusó entonces a Handal por una supuesta posesión de armas. Castro respondió respaldando a Handal y acusó al Presidente de El Salvador de ser títere por tener tropas en Iraq. EE.UU., si bien rechazó las declaraciones de Robertson, continuó señalando a Chávez como responsable de estar desestabilizando a Bolivia y a otros países. Todo este juego de falsedades, medias verdades y retórica extremista puede continuar creciendo, porque, aun cuando parezca que se atacan, en realidad se ayudan entre todos ellos.

Esta mini Guerra Fría tiene tres problemas: la polarización de las relaciones en el continente, la inmadurez de la izquierda religiosa y el seguimiento incondicional de algunas derechas hacia Bush. EE.UU. mantiene hacia Venezuela una política reactiva, la retórica de Chávez es tomada demasiado en serio y esto provoca que locuras como la de Robertson tomen primeros planos. La administración Bush necesita un embajador con sentido del humor en Caracas, que inicie una distensión tolerante hacia Chávez. Sólo distensionando se podrá detener el deterioro de la democracia en Venezuela. El conflicto sólo sirve para aumentar la radicalización, los 40 años de esa política con Cuba lo comprueban.

Es necesario despolarizar el continente, las diferencias ya no ameritan conflicto, existen otras prioridades y otros peligros. El Salvador debería abrir relaciones diplomáticas con Cuba y tomarle la palabra a Chávez sobre acuerdos petroleros ventajosos, no hacerlo es una diplomacia primitiva extremista que pagan cara todos los salvadoreños, la gasolina no tiene ideología. Colombia, igual que El Salvador, es aliada de Bush y también tiene un Gobierno conservador, pero es inteligente, maduro y soberano en el manejo de sus relaciones internacionales. A pesar de que afrontan un conflicto interno, que tiene conexiones internacionales, mantienen buenas relaciones con Chávez y con Castro, y esto les está permitiendo aislar a sus enemigos internos.

La pregunta de Castro a Handal, a sólo seis meses de una elección parlamentaria en El Salvador, es en sentido práctico un acto de cooperación con la derecha salvadoreña. Castro no quiere izquierdas moderadas que ganen elecciones y gobiernen, demanda que mantengan su discurso radical, porque de esa forma evita que lo critiquen y asegura que se subordinen a la defensa de Cuba, tal como lo hacían los soviéticos con los partidos comunistas. Por ello la pregunta la dirigió a Handal, quien respondió entregándole armas políticas al partido ARENA.

Fidel conoce muy bien a esa izquierda que, como dice un amigo mexicano, tiene “el síndrome de la derrota”, esa izquierda que prefiere arrodillarse en un Vaticano izquierdista, que hacer algo por los pobres en sus países, esa que “le ahorra el trabajo al adversario, dándose ellos mismos un tiro por la espalda”. Esto fue lo que hizo Handal, y esto es lo que ha hecho siempre. Usando las palabras de este mismo amigo, Schafik es “un profesional de la derrota”.

Desde que Handal tomó control del FMLN, este partido se ha dividido siete veces, una vez cada dos años, jamás ha podido conservar a todos sus diputados ni a todos sus alcaldes, se ha opuesto con el apoyo de Cuba a cualquier candidato presidencial que pudiera ganar, y desintegró a la gran coalición de fuerzas de izquierda que conquistó la democracia en El Salvador. La derecha ha montado un teatro de reacciones con las que harán mucho ruido sin llegar a nada, saben muy bien que Handal es su principal colaborador, por lo tanto, jamás irán a fondo en nada contra los comunistas, sin ellos podrían perder el Gobierno.

En 1995 escribí un artículo para la revista de la Internacional Socialista (Social Democracia), la organización de partidos más grande y con más poder en el mundo, que tiene incluso calidad de organismo consultivo de Naciones Unidas. Luego de referirme de forma optimista a los cambios logrados por el Acuerdo de Paz en El Salvador, decía lo siguiente: “La amenaza principal ahora es que se pierda una oportunidad por el despilfarro y el monopolio de poder de la derecha y por la incapacidad de competir de la oposición, esto puede llevar al país a una gran descomposición social de la que ya hay evidencias en un crecimiento de la delincuencia.

La modernización incipiente del viejo poder, sin la renovación de la oposición detiene el proceso de cambios en la derecha y pone en riesgo la democracia…una de las amenazas en el proceso salvadoreño es que el sistema político no se balancee y que la derecha monopolice el poder por la inexistencia de competidores reales y viables, manteniéndose una polarización de la cual la derecha siempre resultaría triunfadora, esto no sería bueno para nadie ni ayudaría a resolver los problemas del país”.

Diez años más tarde esas afirmaciones son realidad. Ya estamos frente a una violencia incontrolable y ante retrocesos graves que van restableciendo mecanismos de represión y militarización. Los comunistas, y Handal en particular, son culpables de haber convertido una victoria en derrota y de que la izquierda pierda una oportunidad que quizás tome muchos años para volverse a presentar. Si tanta preocupación tienen por Chávez, la tarea principal debería ser unir a toda la oposición, concertar un programa de realizaciones democráticas, apoyar un liderazgo ganador, llegar al Gobierno y desde allí realizar una diplomacia de distensión en el continente. Ofrecerse para combatir en una guerra que no existe, sabiendo que eso se paga con fortalecimiento de la derecha en El Salvador, es demasiado torpe. Por lo tanto, es justo pensar que la cooperación de Handal con ARENA es pensada, deseada y concertada.

La única conducta comparable con la actitud del FMLN es la de la misma derecha de ARENA que envía tropas a Iraq por lealtad ideológica a Bush y para restablecer el militarismo. Si de apoyar a Bush se trata, lo fundamental sería que garantizaran la seguridad en nuestro propio país. El deterioro acelerado de este tema en El Salvador es una amenaza grave para los Estados Unidos.

Nuestra nación es, después de México, el país latinoamericano con las redes delictivas que más han perforado ilegalmente las fronteras estadounidenses. Por otro lado, las maras se están constituyendo en una sola red desde el norte hasta Centroamérica. Esa condición de violencia, ilegalidad y caos en El Salvador es sin duda una oportunidad para los terroristas que quieren atacar a EE.UU. Este escenario de errores evidentes que alimentan falsos conflictos sólo se explica a partir del dogmatismo de la izquierda y de la soberbia de la derecha, y como me dijo un buen amigo venezolano: “El dogmatismo y la soberbia son ambos parientes cercanos de la estupidez”.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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