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| Actividad comercial. Marina Gamero se ha dedicado
toda su vida a la venta de las pupusas. El establecimiento ha alcanzado
popularidad en la ciudad. Foto EDH/Mario Amaya |
Enrique Carranza
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Pupusas de queso, revueltas y de chicharrón forman parte de un
rico platillo típico para muchos salvadoreños, pero para
otras, el comercio de este producto ha significado un sostén durante
generaciones.
Para la familia Gamero, originaria de Apopa, este negocio ha sido y representa
su tradicional forma de vida.
Teresa Gamero, de grata recordación, y sus descendientes, son de
las familias más reconocidas del municipio. Ella vendió
comida y pupusas en las afueras de las haciendas en los años 50.
No
todo es alegría
Según un estudio realizado este año por la doctora Xiomara
Juárez, del Hospital Rosales, y también ganadora del
Premio Nacional de Medicina en 2005, se debe cuidar la alimentación
y establecer rutinas de ejercicios.
- La concentración de grasa independientemente de los alimentos
que sean es dañina para la salud.
- La falta de ejercicio
físico complica la situación para personas que gustan
comer alimentos saturados con grasa.
- Los obesos están más propensos a aumentar de peso
si comen productos grasientos.
- Una de las consecuencias es la dislipidemia o alteración
en los niveles de grasa en la sangre.
- La doctora recomienda una dieta balanceada, entre los diferentes
grupos de alimentos.
- Según explicó la galeno, en El Salvador no hay una
cultura para moderar la alimentación diaria, mucho menos de
hacer ejercicios .
- También considera que lo mejor es comer de todo pero con
medida. |
Al mismo tiempo transmitió sus conocimientos culinarios a Marina
Gamero, también de grata recordación. Con este insumo para
sobrevivir, doña Marina crió a cuatro hijas: Juana, Miriam,
Marina y Delfina.
En la década de los 60, ella, junto a sus pequeñas hijas,
se dedicó a la venta de Chengas (tortillas de grandes
proporciones) y de pupusas para los mozos de haciendas y del Ingenio El
Ángel, en la parte norte del municipio.
A finales de 1970, la visión de doña Marina se expandió.
Incursionó entonces en un nuevo tamaño de pupusas, bastante
grande, y que equivale a cuatro o cinco de las pequeñas.
Mi mamá nos decía que aprendiéramos a trabajar,
así íbamos a tener cómo mantenernos, recuerda
doña Marina, hija.
Comenta que su madre las llevaba desde las 3:00 de la madrugada al mercado
para preparar el maíz y el relleno de las pupusas.
A la hora que nos llevaba aún íbamos dormidas; creo
que dábamos dos pasos para adelante y uno para atrás,
expone entre risas melancólicas.
El tiempo pasó y cada una de las descendientes de doña Marina
se independizó. Decidieron entonces seguir sus vidas entre la masa
y el chicharrón.
Hoy doña Marina Gamero, hija, tiene 41 años, tres hijos
y una pupusería en el centro de Apopa.
Comentó que su negocio sirve para pagar un sinfín de deudas.
De aquí sale para la universidad y el colegio de mis hijos,
manifestó.
Sostiene que sus hermanas, todas madres solteras, también
se dedican a la venta de pupusas.
El alto costo de los materiales, según dice, ha hecho que el tamaño
de las pupusas se reduzca.
Sin embargo, esta situación no hace que se pierda la clientela,
que alguna es ya de la generación pasada.
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| Labor. Un promedio de tres personas pueden ser
contratadas, dependiendo de la demanda. Foto
EDH |
Aquí vienen señores ya de bien avanzada edad que
fueron clientes de mi mamá. Es algo como que se sienten identificados
con la familia, explica.
A pesar de que la comercialización de estos insumos a veces sufre
días malos, como dice doña Marina, ella indica
que mientras a la gente les gusten, las vamos a seguir haciendo.
Al igual que estas emprendedoras mujeres, también hay muchas personas
que no dudan en hacer ricas pupusas.
El desempleo obliga a mucha gente a buscar una forma de subsistir.
Mi mamá salió adelante con las pupusas y ahora
eso mismo hacemos nosotras
Marina Gamero
Pupusera
Digestyc asegura que actividad va en aumento
En el directorio de actividades comerciales que elaboró la Dirección
General de Estadísticas y Censos (Digestyc) del Ministerio de Economía
este año, se da a conocer la cantidad de empleos que generan la
pupuserías en el área metropolitana.
En los municipios de San Salvador, Soyapango, Apopa y Santa Tecla es donde
hay más pupuserías, y más empleos relacionados a
ello.
Francisco Rivera, responsable de censos de Digestyc, explicó que
los datos recopilados hasta la fecha pertenecen a los lugares que tienen
un puesto fijo, en los principales municipios de la capital.
Los que se escapan del directorio comercial son las señoras
que no se dedican a diario a esa actividad o ambulantes, recalcó.
Según él, el porcentaje no tomado en cuenta es bajo, por
la forma de casa por casa que lo elaboran.
Rivera manifestó que Digestyc conoce que esa actividad ha crecido
en los últimos años, según testimonios de los mismos
dueños.

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