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Pupuserías, oportunidad de empleo

Según un listado, la capital es donde hay más negocios de este tipo. Nejapa es el municipio con menos ventas. Una familia cuenta su experiencia


Publicada 29 de agosto 2005, El Diario de Hoy

Actividad comercial. Marina Gamero se ha dedicado toda su vida a la venta de las pupusas. El establecimiento ha alcanzado popularidad en la ciudad. Foto EDH/Mario Amaya


Enrique Carranza
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Pupusas de queso, revueltas y de chicharrón forman parte de un rico platillo típico para muchos salvadoreños, pero para otras, el comercio de este producto ha significado un sostén durante generaciones.

Para la familia Gamero, originaria de Apopa, este negocio ha sido y representa su tradicional forma de vida.
Teresa Gamero, de grata recordación, y sus descendientes, son de las familias más reconocidas del municipio. Ella vendió comida y pupusas en las afueras de las haciendas en los años 50.

No todo es alegría
Según un estudio realizado este año por la doctora Xiomara Juárez, del Hospital Rosales, y también ganadora del Premio Nacional de Medicina en 2005, se debe cuidar la alimentación y establecer rutinas de ejercicios.
- La concentración de grasa independientemente de los alimentos que sean es dañina para la salud.
- La falta de ejercicio
físico complica la situación para personas que gustan comer alimentos saturados con grasa.
- Los obesos están más propensos a aumentar de peso si comen productos grasientos.
- Una de las consecuencias es la dislipidemia o alteración en los niveles de grasa en la sangre.
- La doctora recomienda una dieta balanceada, entre los diferentes grupos de alimentos.
- Según explicó la galeno, en El Salvador no hay una cultura para moderar la alimentación diaria, mucho menos de hacer ejercicios .
- También considera que lo mejor es comer de todo pero con medida.

Al mismo tiempo transmitió sus conocimientos culinarios a Marina Gamero, también de grata recordación. Con este insumo para sobrevivir, doña Marina crió a cuatro hijas: Juana, Miriam, Marina y Delfina.

En la década de los 60, ella, junto a sus pequeñas hijas, se dedicó a la venta de “Chengas” (tortillas de grandes proporciones) y de pupusas para los mozos de haciendas y del Ingenio El Ángel, en la parte norte del municipio.

A finales de 1970, la visión de doña Marina se expandió. Incursionó entonces en un nuevo tamaño de pupusas, bastante grande, y que equivale a cuatro o cinco de las pequeñas.

“Mi mamá nos decía que aprendiéramos a trabajar, así íbamos a tener cómo mantenernos”, recuerda doña Marina, hija.

Comenta que su madre las llevaba desde las 3:00 de la madrugada al mercado para preparar el maíz y el relleno de las pupusas.

“A la hora que nos llevaba aún íbamos dormidas; creo que dábamos dos pasos para adelante y uno para atrás”, expone entre risas melancólicas.

El tiempo pasó y cada una de las descendientes de doña Marina se independizó. Decidieron entonces seguir sus vidas entre la masa y el chicharrón.
Hoy doña Marina Gamero, hija, tiene 41 años, tres hijos y una pupusería en el centro de Apopa.

Comentó que su negocio sirve para pagar un sinfín de deudas. “De aquí sale para la universidad y el colegio de mis hijos”, manifestó.

Sostiene que sus hermanas, “todas madres solteras”, también se dedican a la venta de pupusas.

El alto costo de los materiales, según dice, ha hecho que el tamaño de las pupusas se reduzca.

Sin embargo, esta situación no hace que se pierda la clientela, que alguna es ya de la generación pasada.

Labor. Un promedio de tres personas pueden ser contratadas, dependiendo de la demanda. Foto EDH

“Aquí vienen señores ya de bien avanzada edad que fueron clientes de mi mamá. Es algo como que se sienten identificados con la familia”, explica.

A pesar de que la comercialización de estos insumos a veces sufre “días malos”, como dice doña Marina, ella indica que “mientras a la gente les gusten, las vamos a seguir haciendo”.

Al igual que estas emprendedoras mujeres, también hay muchas personas que no dudan en hacer ricas pupusas.

El desempleo obliga a mucha gente a buscar una forma de subsistir.

“Mi mamá salió adelante con las pupusas y ahora eso mismo hacemos nosotras”
Marina Gamero
Pupusera


Digestyc asegura que actividad va en aumento

En el directorio de actividades comerciales que elaboró la Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc) del Ministerio de Economía este año, se da a conocer la cantidad de empleos que generan la pupuserías en el área metropolitana.

En los municipios de San Salvador, Soyapango, Apopa y Santa Tecla es donde hay más pupuserías, y más empleos relacionados a ello.

Francisco Rivera, responsable de censos de Digestyc, explicó que los datos recopilados hasta la fecha pertenecen a los lugares que tienen un puesto fijo, en los principales municipios de la capital.

“Los que se escapan del directorio comercial son las señoras que no se dedican a diario a esa actividad o ambulantes”, recalcó.

Según él, el porcentaje no tomado en cuenta es bajo, por la forma de casa por casa que lo elaboran.

Rivera manifestó que Digestyc conoce que esa actividad ha crecido en los últimos años, según testimonios de los mismos dueños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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