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Egipcios, entre la esperanza y los nervios

Pendientes. A Egipto, al igual que Israel, ahora le gustaría evitar que la Franja de Gaza se convierta un semillero de la militancia islámica radical


Publicada 24 de agosto 2005, El Diario de Hoy

Desolación. Un joven observa un cartel de propaganda de Hamas, en el asentamiento de Neve Dekalim, al sur de Gaza. Se teme que las colonias evacuadas se vuelvan bases de terroristas. Foto: The New York Times


The New York Times
Michael Slackman
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

RAFAH, Egipto. Luego de que Israel ha dejado la Franja de Gaza, Egipto asumirá un papel mayor en asegurar la frontera, y, tras bambalinas, la propia Franja.

La actividad se centrará aquí, en Rafah, una ciudad polvorienta y agotada, de casas de bloques de hormigón que se están cayendo, donde durante años los egipcios han contrabandeado armas, mercancías y personas cruzando la frontera para ayudarse a sí mismos y a la intifada palestina, o levantamiento, del otro lado.

A Egipto, al igual que Israel, ahora le gustaría evitar que Gaza se convierta en un semillero de la militancia islámica radical, en especial cuando los túneles permiten que las armas –y las ideas– fluyan de un lado para otro.

Las inquietudes egipcias se ven magnificadas debido a los recientes ataques terroristas en la península del Sinaí, que las autoridades han concluido fueron obra de habitantes de ciudades y pueblos del norte de Sinaí, muy cerca de la frontera con Gaza.

“El objetivo de asegurar la frontera no sólo es el de proteger a Israel, sino de proteger a Egipto”, dijo Hassan Abu Taleb, editor del Arab Strategic Report con sede en El Cairo. “Es el de detener cualquier movimiento al otro lado de la frontera, ya sea de terrorismo, contrabando o contrabando humano”.

Egipto dice que ahora planea incrementar sus patrullajes fronterizos con 750 policías de 200 que tenía. Las autoridades aseguran que ya sellaron todos los túneles que serpentean bajo el suelo arenoso.

Sin embargo, los lugareños sostienen que es fácil reabrirlos.

“Cuando cierran uno, la gente cava una nueva entrada desde otra casa y reconecta al túnel, como un entronque”, dijo Abdalla el-Shaer, habitante de toda la vida de Rafah, quien dice que está enojado con quienes usan los túneles porque sus acciones traen la cólera de la seguridad del Estado contra toda el área.

La ciudad de Rafah apenas si es una nota a pie de página en la historia reciente de la Franja de Gaza, aun cuando ha sido golpeada por las mismas fuerzas: fronteras arbitrarias, la intifada y un gobierno represor. La ciudad fue dividida en 1982, cuando Egipto e Israel acordaron un tratado de paz e Israel se retiró de la península del Sinaí, la cual capturó en la guerra árabe israelí de 1967.

El tratado de paz dejó parte de Rafah en territorio ocupado por Israel y parte en Egipto. Se demolieron casas a lo largo de la frontera, se levantaron portones, y no hace mucho, los israelíes levantaron un muro, una barrera enorme, todo lo cual dividió familias y separó personas de su tierra.

“Separaron hermanos”, dijo Khamis Gomboz de 41 años levantando la voz y gesticulando enojado con las manos. “Mi padre está enterrado allá”.

Gomboz y su hermano mayor Fawzy dicen que los túneles fueron cavados desde el lado palestino. Sin embargo, otros lugareños y autoridades dicen que también los han hecho de este lado. Un vecino de los hermanos Gomboz dijo que las autoridades han encontrado un túnel enorme que empezaba en la cocina de la casa junto a la suya.

El vecino agregó que los túneles fueron resultado de tres fuerzas y que ni siquiera todo el peso de la seguridad egipcia –y la amenaza de la cárcel– pudieron superar. La primera es el apoyo para la intifada palestina contra los israelíes. La segunda, económica, con gente que hace dinero contrabandeando armas y mercancías de un lado para otro.

La tercera, dijo, es quizá la más difícil de resolver. La gente de Rafah vive mirando fijamente, día tras día, el muro que divide su ciudad, y les duele, los enoja, que no puedan simplemente cruzar para visitar amistades, una tumba o un solar de tierra ancestral.

Los egipcios pueden cruzar con una visa válida emitida por Israel, pero los habitantes dijeron que es casi imposible pasar después de que estalló la actual intifada hace casi cinco años.

Así es que mientras los palestinos son cautelosos al celebrar, los egipcios esperan que el retiro israelí de Gaza signifique la oportunidad, una vez más, de cruzar la frontera libremente, aunque eso aún es incierto.

“Esperamos que todo vuelva a ser como en 1967, cuando Rafah estaba toda bajo Egipto”, dijo Noaman Ibrahim Muhammad, de 60 años, quien regresó el año pasado tras 35 años de trabajar en el Golfo Pérsico.

Con la frontera prácticamente cerrada en los últimos años, Abdalla el-Saher dijo que su hermano, conocido como jeque Alí, era uno de esos que desafían la barrera y contrabandean armas por los túneles.

“Las inquietudes egipcias son en torno a la infiltración de islamistas o de grupos extremistas por la frontera”, dijo Emad Gad, importante investigador del Centro Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos, financiado por el gobierno. “Los extremistas podrían ir de Palestina a Egipto, o al revés”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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