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Debate acerca del auge de la videovigilancia

Recurso. Las cámaras son cada día más indispensables. Debate sobre su eficacia


Publicada 16 de agosto 2005 , El Diario de Hoy


Francis Pisani
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


El éxito obtenido por la policía inglesa en la identificación de los presuntos autores de los atentados de julio en Londres está llevando a una multiplicación de las cámaras de vigilancia (CCTV, por sus siglas en inglés, o Close Circuit Television), para luchar contra terrorismo y delincuencia.

El Reino Unido es el país más densamente equipado con más de 4 millones de unidades instaladas. Equivale al 10% de las CCTV en operación en el mundo. Podrían llegar a 25 millones en el 2007.

Todo indica que el recurso será más utilizado y que habrá un “antes de Londres y un después”.

Australia, que tiene tropas en Iraq, está pidiendo asesoría a Gran Bretaña. Alemania y Canadá están considerando instalar más cámaras de vigilancia en metros y buses.

El número de CCTV en los aeropuertos parisinos (2,000) será triplicado, acaba de anunciar el ministro de transporte.

El 5 de agosto, una cadena de restaurantes fast food firmó un contrato de instalación de CCTV con la empresa californiana Global ePoint.

Ojos atentos

El aeropuerto de Long Beach, cerca de Los Ángeles en California, anunció el 27 de julio la firma de un contrato con Broadware Technologies, una empresa de Silicon Valley, para la instalación de 100 cámaras de vigilancia inalámbricas.

El próximo VFestival organizado por Virgin que tendrá lugar en Inglaterra los 20 y 21 de agosto será vigilado por numerosas cámaras.

La mayor parte de los estudios realizados sobre el impacto de la videovigilancia muestran que es limitado y poco duradero. No altera la naturaleza de los delitos. Contribuye, en el mejor de los casos, a que se desplacen por unos meses a zonas menos controladas. Son obviamente inútiles contra quienes están decididos a morir.

Sin embargo, las discusiones sobre la eficacia están cambiando a raíz de los acontecimientos de Londres. Cuando no sirve para prevenir, la videovigilancia puede servir para agarrar los culpables después de los hechos, o encontrar elementos sobre su organización.

Algunas de las preguntas que debemos hacer son las siguientes:

¿Si guardan las imágenes o no y por cuanto tiempo? ¿Si las imágenes tomadas en vivo están siendo monitoreadas por humanos o por software? Y, en ese caso, ¿cuál es la calidad de dicho software? ¿Quién autoriza el despliegue de las cámaras? ¿Qué autoridad y en qué circunstancias tiene el derecho de reunir datos provenientes de diferentes fuentes privadas y públicas, de CCTV y de teléfonos celulares, por ejemplo, para cruzarlos?

Cuestionar las condiciones del auge de la videovigilancia resulta fundamental por dos razones: si se da es preferible que sea eficiente. Si es eficiente, es probable que resulte en una amenaza para las libertades públicas y la privacidad. No podemos olvidar que cuando la amenaza se aleja, la infraestructura sigue activa mientras las condiciones políticas siempre pueden cambiar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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