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| La bandera salvadoreña ondeaba en el
amanecer en la frontera entre Kuwait e Iraq. los soldados partieron
al vecino país a las 2:00 a.m. Foto EDH
/ Wilfredo Salamanca |
Con las tropas
en Iraq
Periodista Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Sentimientos encontrados invadieron ayer a los soldados de los dos contingentes
del Batallón Cuscatlán que han coincidido en la ciudad iraquí
de Al Hillah, en Babilonia.
Para los nacionales que serán relevados al final de esta semana,
el ingreso del convoy al Campamento Charlie confirma que pronto estarán
en casa, después de seis meses de participar en tareas de reconstrucción
y humanitarias, en esta localidad, que a simple vista evidencia una pobreza
extrema.
Los efectivos que asumirán la tarea en las próximas horas,
aseguran que estar aquí es un reconocimiento a su carrera en la
milicia, una oportunidad para conocer otra cultura y la posibilidad de
contribuir a la estabilidad de la nación árabe.
Pero, la llegada hasta esta parte del mundo que se caracteriza por su
riqueza histórica, principalmente bíblica, ha implicado
cansancio, descontrol sobre la hora salvadoreña y local, y la realización
de comidas improvisadas para la tropa durante las 14 horas del trayecto
que inició a las dos de la madrugada en Kuwait.
Ante la postergación de la salida, el grupo tuvo la oportunidad
de descansar un día más, aunque el mensaje para todos era
que se alistaran con suficiente agua y la ración C (comida enlatada)
al menos para tres tiempos. Sin objeciones, la tropa se hizo de sus provisiones.
A la expectativa por el desplazamiento se unió la obligación
para portar unos pesados chalecos antibalas y un casco, similar al que
usaba la desaparecida Guardia Nacional en El Salvador. ¡Póngase
tortuga!, era la frase común en las barracas antes de partir.
El peso del protector para el desierto no baja de las 25 libras, más
las cinco del resguardo para la cabeza.
Se debe ir protegido porque es frecuente que sus vehículos se desplacen
por ahí con material para levantar puentes u otras actividades
para favorecer a los locales.
La orden estaba girada para todos, pese a la fuerte presencia militar
del Ejército de los Estados Unidos. Afortunadamente no hubo ninguna
emboscada.
En el camino sólo habían dos tanques del antiguo régimen
de Sadam Hussein que lucían corroídos y abandonados cerca
de la carretera que siguió ayer la tropa salvadoreña, bajo
un intenso calor. La temperatura no era inferior a los 50 grados centígrados.
Felices de cumplir con una misión
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| Preparados. Los nuevos soldados salvadoreños
en Iraq han comenzado a adaptarse a las altas temperaturas que sofocan
a los occidentales. Foto EDH / Wilfredo Salamanca |
Los soldados recién relevados en la base militar de Al Hilla,
en Iraq, están contentos de que pronto regresarán a su tierra
natal, como las historias de dos efectivos.Tengo una sensación
de felicidad, porque ya cumplí con la misión. Que llegue
el relevo es como tener el boleto de regreso a El Salvador y encontrarme
con mi familia, dijo el teniente Alejandro Palacios Serrano, de
29 años, quien reside en Ciudad Merliot, La Libertad.
Por su parte, el teniente Wilfredo Padilla, de 25, dice que el arribo
del nuevo batallón le despierta felicidad porque se acerca
la oportunidad de regresarnos para el país. Es una buena señal
de que ya nos iremos. En los seis meses hemos trabajado bastante en el
apoyo a la reconstrucción del país. Me esperan mi madre
y mis hermanos. El uniformado tiene sus parientes en Ciudad Credisa,
San Salvador.
Expectativa por las obras que harán
Otros en cambio están pendientes de lo que les espera durante
los seis meses que durará la misión del quinto grupo en
Iraq. Pronto comenzarán las obras humanitarias.
Siento una gran motivación, porque ya estamos en el campamento
nuestro. El grupo está más unido y pronto nos definirán
el trabajo de reconstrucción y ayuda humanitaria que vamos a realizar,
comenta el teniente Cristóbal Anael Alas Hernández, de 27
años, originario de San Salvador.
Mientras el subteniente Manuel Antonio Rivera Flores, dice que para él
es un orgullo estar aquí en Iraq, poniendo en alto el nombre
de El Salvador. Al llegar al campamento, me sentí alegre, porque
me encontré con otros compañeros del Ejército.
El efectivo tiene 25 años, y procede de Zacatecoluca, La Paz.

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