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| Silencio. Cuando se quiere investigar a los vendedores
de drogas, el resto del estudiantado calla para no correr el riesgo
de morir. Foto EDH |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Paulatinamente, casi sin que las escuelas lo noten, las maras abandonan
las calles para refugiarse en los colegios, cual si fuesen un monstruo
social hambriento de nuevos miembros.
Conscientes de que los tatuajes eran como un monograma que facilitaba
a la policía su captura, ahora ellos han adoptado la imagen de
un estudiante común.
Imagen
y amenazas
- José Miguel Martínez Madrid, vocero de la policía
hondureña, expresó que los maestros y alumnos saben
muy bien quiénes son los mareros, quiénes son los simpatizantes
y quiénes cobran el impuesto de guerra.
- El afán por conservar la buena imagen de los colegios, el
temor y amenazas a muerte son algunas de las razones por las que muchas
autoridades educativas han optado por el silencio.
-Es muy difícil precisar el número de pandillas
al interior de los colegios, porque muchos estudiantes sólo
se matriculan y sirven como enlaces de los mareros activos en las
vías públicas, explicó. |
La venta de drogas, asaltos, ingreso de armas, el cobro del impuesto
de guerra y reclutamiento de líderes son algunos de los propósitos
de los malvivientes que merodean los colegios.
Según varios directores, los pandilleros aprovechan las horas de
entrada para conversar con los muchachos, quienes, ya adoctrinados, venden
droga y cobran el impuesto de guerra entre la población
estudiantil.
Para otros, cruzar los portones de los centros educativos es mucho más
fácil; sencillamente se matriculan como alumnos y aprovechan el
recreo para realizar sus actividades ilícitas.
A pesar de que muchos centros de enseñanza cuentan con vigilancia
perimetral de la policía, todavía hay algunos desprotegidos
y cuyos maestros son asaltados al salir de clases.
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| Impunidad. Sus principales víctimas son
maestros y escolares. Foto EDH |
Muchos directores de colegios capitalinos prefieren arriesgar la seguridad
de la población estudiantil, con tal de no desprestigiar su institución
educativa, según afirmó el vocero de la Policía Preventiva,
José Miguel Martínez Madrid.
A pesar de la labor que a nivel de docentes se realiza para recuperar
a los estudiantes con tendencias a las pandillas, el gran problema lo
constituyen los delincuentes que acechan a los alumnos en cada esquina,
razón por la cual urge una mayor presencia policial.

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