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Alumnos y docentes acosados por maras

Invasión. En Guatemala y Honduras, las pandillas han extendido sus ramificaciones a los salones de clases


Publicada 16 de agosto 2005, El Diario de Hoy

Silencio. Cuando se quiere investigar a los vendedores de drogas, el resto del estudiantado calla para no correr el riesgo de morir. Foto EDH



El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Paulatinamente, casi sin que las escuelas lo noten, las maras abandonan las calles para refugiarse en los colegios, cual si fuesen un monstruo social hambriento de nuevos miembros.

Conscientes de que los tatuajes eran como un monograma que facilitaba a la policía su captura, ahora ellos han adoptado la imagen de un estudiante común.

Imagen y amenazas
- José Miguel Martínez Madrid, vocero de la policía hondureña, expresó que los maestros y alumnos saben muy bien quiénes son los mareros, quiénes son los simpatizantes y quiénes cobran el ”impuesto de guerra“.
- El afán por conservar la buena imagen de los colegios, el temor y amenazas a muerte son algunas de las razones por las que muchas autoridades educativas han optado por el silencio.
-“Es muy difícil precisar el número de pandillas al interior de los colegios, porque muchos estudiantes sólo se matriculan y sirven como enlaces de los mareros activos en las vías públicas”, explicó.

La venta de drogas, asaltos, ingreso de armas, el cobro del “impuesto de guerra” y reclutamiento de líderes son algunos de los propósitos de los malvivientes que merodean los colegios.

Según varios directores, los pandilleros aprovechan las horas de entrada para conversar con los muchachos, quienes, ya adoctrinados, venden droga y cobran el “impuesto de guerra” entre la población estudiantil.

Para otros, cruzar los portones de los centros educativos es mucho más fácil; sencillamente se matriculan como alumnos y aprovechan el recreo para realizar sus actividades ilícitas.

A pesar de que muchos centros de enseñanza cuentan con vigilancia perimetral de la policía, todavía hay algunos desprotegidos y cuyos maestros son asaltados al salir de clases.

Impunidad. Sus principales víctimas son maestros y escolares. Foto EDH

Muchos directores de colegios capitalinos prefieren arriesgar la seguridad de la población estudiantil, con tal de no desprestigiar su institución educativa, según afirmó el vocero de la Policía Preventiva, José Miguel Martínez Madrid.

A pesar de la labor que a nivel de docentes se realiza para recuperar a los estudiantes con tendencias a las pandillas, el gran problema lo constituyen los delincuentes que acechan a los alumnos en cada esquina, razón por la cual urge una mayor presencia policial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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