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Nueva amenaza a los inmigrantes

Es importante que la política exterior de El Salvador esté al tanto de estas nuevas tendencias y pueda anticipar sus efectos sobre la comunidad salvadoreña en Estados Unidos.

Publicada 16 de agosto 2005, El Diario de Hoy

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Los argumentos económicos en contra de los inmigrantes latinos en Estados Unidos pierden terreno. Es evidente que la inmigración latina permite disminuir los costos de las empresas americanas y crea nuevos clientes para distintas compañías.

Sin embargo, el nuevo argumento que se utilizará en contra de los latinos será, principalmente, cultural. El principal exponente es Samuel Huntington, politólogo de la Universidad de Harvard.

Huntington se hace la siguiente pregunta: “¿Sería Estados Unidos lo que es en la actualidad si hubiese sido colonizada por españoles, franceses y portugueses católicos en lugar de ingleses protestantes? La respuesta es no. Estados Unidos no sería Estados Unidos. Sería Québec, México o Brasil”.

Basado en esta observación, Huntington sostiene que Estados Unidos adoptó ciertas instituciones de Inglaterra, que fueron claves para su desarrollo. Estas instituciones son el idioma inglés, el respeto a la ley, mecanismos para limitar el poder de los gobernantes, la religión protestante y la ética de trabajo. Este último valor, la ética de trabajo, permitió crear una sociedad basada en el esfuerzo propio y la independencia individual.

Esta cultura se mantuvo básicamente intacta por 200 años y se volvió tan efectiva que logró incorporar a distintos grupos de inmigrantes y asimilarlos completamente. Desde 1820 a 1924, 34 millones de europeos inmigraron a Estados Unidos y sus hijos fueron en su totalidad asimilados y lograron abandonar la cultura de sus padres.

Sin embargo, según Huntington, los inmigrantes latinos no han asimilado la cultura americana con la misma efectividad que los europeos.

Las razones de esto son las siguientes:

1) Identidad. Según Huntington, los hijos de inmigrantes latinos nacidos en Estados Unidos no se identifican como “americanos”, cuando se les pregunta por su identidad. Por ejemplo, en una encuesta sobre la inmigración mexicana, el investigador Rubén Rumbaut concluye que sólo el 3.9% de los mexicanos nacidos en Estados Unidos dice que son “americanos”, 38.8% dice que son “méxico-americanos”, 24.6%, “chicanos” y 20.6%, “hispanos”.

2) Idioma. En el pasado, la mayoría de inmigrantes seguía un patrón muy claro. La primera generación hablaba su idioma natal, pero sus hijos hablaban inglés y el idioma de sus padres. Sin embargo, la tercera generación sólo hablaba inglés. En cambio, en los latinos, la segunda generación promueve el idioma español y por ende, se espera que la tercera generación siga siendo en su totalidad bilingüe.

3) Cercanía. La cercanía a Latinoamérica, sobre todo para los inmigrantes mexicanos, se convierte en una fuerza importante que les impide abandonar su cultura.

4) Ilegalidad. A diferencia de los inmigrantes europeos de principios del Siglo XX, la mayoría de inmigrantes latinos es ilegal.

Según Huntington, estos aspectos constituyen una amenaza a la identidad de ser americano. ¿Pero por qué nos debería interesar lo que Huntington diga? Básicamente, porque la influencia de este académico en las políticas públicas de Washington es más importante de lo que parece.

Su teoría de que el desarrollo económico y el desarrollo político deben ir de la mano causó que la política exterior de Estados Unidos en los 80 buscara democratizar a los países de América Latina y sustituir a los gobiernos militares. Antes de Huntington, la premisa que predominaba en la elite política americana era que primero tenía que haber desarrollo económico en América Latina y que luego vendría un proceso de democratización.

En la actualidad, las fuerzas antiinmigrantes en Estados Unidos buscan un nuevo discurso. La teoría de Huntington podría darles justamente eso. Esta teoría puede con rapidez ser vinculada a distintos académicos europeos, que piden una protección cultural como parte de la lucha contra terroristas. Por ejemplo Ole Waever, de la Universidad de Copenhagen, en su libro Identidad, inmigración y la nueva agenda de seguridad para Europa, afirma que “la sostenibilidad de los patrones tradicionales del idioma, de la cultura, de la identidad nacional y de la religión son parte esencial de una agenda de seguridad”.

Claramente, todas estas nuevas tendencias son peligrosas para la futura inmigración latina y de manera eventual podrían ser usadas en contra de políticas como el TPS y las nuevas propuestas migratorias de la administración Bush. Por ello es importante que la política exterior de El Salvador esté al tanto de estas nuevas tendencias y pueda anticipar sus efectos sobre la comunidad salvadoreña en Estados Unidos. Sería muy negativo que las teorías de Huntington y de Waever se conviertan en las premisas con que operen las futuras políticas de inmigración de Estados Unidos.

*Columnista de El Diario de Hoy.



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