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James A. Dorn*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Washington. (AIPE).- Zhao Ziyang, uno de los grandes liberales de China,
vivió los últimos 15 años bajo arresto domiciliario
por defender la libertad.
Su muerte nos indica lo mucho que debe adelantar China para convertirse
en una verdadera sociedad abierta. Los medios de comunicación oficiales
casi no le prestaron atención al responsable de iniciar la liberalización,
porque también pretendía una reforma política.
La última aparición pública de Zhao como secretario
general del Partido Comunista Chino (PCC) fue en la plaza de Tiananmen,
en mayo de 1989, para demostrar su apoyo a miles de estudiantes y otros
ciudadanos que pedían al líder supremo Deng Xiaoping que
relajase el férreo control del partido, permitiera más libertad
de información y más libertad personal. Tales esperanzas
fueron frustradas cuando en junio la tropa aplastó la manifestación.
Zhao fue expulsado del partido, volviéndose invisible en su propio
país.
Zhao nació en 1919, en la provincia de Henan. Fue nombrado primer
ministro en 1980 y designado secretario general en 1987. Al igual que
Deng, fue víctima de la Revolución Cultural (1966-1976),
pero fue rehabilitado y regresó al partido a principios
de los años 70. Fue secretario del partido en Sichuan y en 1976
introdujo reformas agrícolas novedosas, que luego se extenderían
al resto de China.
Cuando Deng Xiaoping alcanzó el poder en 1978, aprobó la
transformación de la agricultura e inició el camino hacia
una economía de mercado. Deng y Zhao habían visto la maldad
y el caos de la Revolución Cultural y buscaban prosperidad y estabilidad.
Como primer ministro, Zhao impulsó la transición de la planificación
central al mercado, pero también reconoció que la liberalización
económica eventualmente requería reformas políticas.
En octubre de 1987, en el XIII Congreso Nacional del PCC, hizo un llamado
para robustecer el sistema legal socialista y apoyar nuevos
tipos de instituciones
para promover el desarrollo de un sistema
de mercado.
Zhao reconoció que tratar de injertar una economía de mercado
en la planificación centralizada conduciría a la corrupción.
En 1988 dijo que sin reforma, no habrá salida para China.
El pensaba que el primer paso era introducir nuevas formas de propiedad,
incluyendo convertir empresas estatales en compañías de
capital accionario.
Cuando se reunió con el Premio Nobel de Economía Milton
Friedman, en el otoño de 1988, discutieron sobre las contradicciones
inherentes al socialismo de mercado.
Justo antes de reunirse con Zhao, Friedman dio una conferencia auspiciada
por Cato Institute y la Universidad Fudan en Shangai. Había un
ambiente de optimismo y los medios cubrieron la charla, donde Friedman
recalcó que lo que China necesitaba no eran pseudo-mercados sino
mercados privados libres.
Sin embargo, la privatización y la libertad ponían en peligro
el absolutismo del PCC. Cuando los individuos son propietarios y son libres
de escoger, ellos quieren un gobierno representativo y un gobierno limitado.
Propiedad privada significa respeto por la vida y por la libertad, bajo
un estado de derecho. La justicia prevalece sólo cuando la libertad
y la propiedad están protegidas por la ley.
La visión de libre mercado de Zhao era una China donde los mercados
jugaran el papel predominante y el gobierno diera su apoyo a que la gente
pudiera escoger y seleccionar lo que quisiera. Zhao quería una
prensa libre y competencia política.
Tales reformas no ocurren de la noche a la mañana, pero Zhao quería
iniciar el proceso y avanzar en la reestructuración económica
y política, por lo que fue visto como una amenaza y Deng decidió
expulsarlo, como había hecho también con su predecesor Hu
Yaobang.
Como tributo a Zhao, el presidente de Cato, Ed Crane, escribió:
China y el mundo han perdido a un hombre admirable con el fallecimiento
del ex primer ministro Zhao Ziyang. Zhao fue el hombre que impulsó
con más fuerza la liberalización de su país totalitario,
el país más grande del mundo.
Él se opuso a las comunas agrícolas, favoreció los
mercados privados, la libertad de prensa y el estado de derecho. El estaba
convencido que la libertad política avanzaría de la mano
de la libertad económica. Mientras que la libertad política
no se ha logrado en China, el auge económico se le debe en gran
parte a Zhao Ziyang.
*Vicepresidente Académico de Cato Institute.
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