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| Lealtad hasta el final. Los sauditas realizan
plegarias ante la sepultura del monarca. Foto
AP |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Jefes de Estado de países musulmanes, así como príncipes
sauditas, dieron ayer el último adiós al fallecido rey Fahd,
orando en una congestionada mezquita de Riad, antes de su entierro en
una tumba sin nombre en el desierto, acatando así la austera versión
islámica que se practica en el reino.
Fuerzas de seguridad erigieron puestos de control y clausuraron los accesos
a la ruta que iba del aeropuerto al centro de la ciudad, a medida que
llegaban los dignatarios.
Cientos de policías y miembros de las fuerzas de seguridad fueron
emplazados en torno a la mezquita Imam Turki bin Abdulá, donde
se recitó una plegaria en homenaje al monarca antes de su entierro.
El cadáver del rey fue llevado al recinto, envuelto en una capa
de color marrón sobre una tabla transportada por sus hijos y depositado
en medio de la mezquita, repleta de gente.
Los no musulmanes no pudieron asistir a las ceremonias. Jefes de estado
occidentales y dignatarios, entre ellos el príncipe Carlos de Gran
Bretaña y el presidente de Francia Jacques Chirac, eran aguardados
para hoy.
También llegará una delegación de los Estados Unidos,
aunque hasta ahora se ignora el nombre de sus integrantes.
Tras la ceremonia en la mezquita, el cadáver fue trasladado al
cementerio al-Oud, situado en una planicie desértica, donde lápidas
en blanco marcan las tumbas. Francotiradores vigilaban desde edificios
cercanos.
El cadáver de Fahd estaba envuelto en su capa marrón cuando
fue bajado a su tumba por miembros de la familia.
Luego del entierro, Abdulá se dirigió a la corte real, donde
había largas filas de sauditas y de dignatarios extranjeros que
le expresaron sus condolencias, estrechando su mano y besando sus mejillas.
Hoy, Abdulá recibirá en audiencia a sauditas que le jurarán
lealtad en una tradicional ceremonia de investidura.
Abdula, de 81 años, asumió el trono luego que Fahd, de 84,
falleció el lunes. El nuevo príncipe heredero es el hermanastro
de Abdulá, Sultan, de 77 años.

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