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El CAFTA: Costa Rica a la deriva

Prioridad. Más importante que la producción de bienes es el consumo de los mismos. Esa es la clave del acuerdo


Publicada 28 de julio 2005 , El Diario de Hoy


Rigoberto Stewart*
San José, Costa Rica (AIPE)
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Durante el mes de junio, varios políticos costarricenses, entre ellos dos candidatos presidenciales, peregrinaron a Washington para solicitar la no aprobación del tratado comercial entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana.

Una de las quejas de los más férreos opositores es el perjuicio que el tratado acarrearía a los agricultores de Costa Rica, quienes no podrían competir con la agricultura subsidiada de los Estados Unidos.

Esta queja está basada en un error conceptual. Los despistados políticos del Tercer Mundo están convencidos de que lo importante es la producción de determinados bienes, cuando en realidad es el consumo de esos bienes lo único que verdaderamente importa.

Me explico. El sistema de especialización e intercambio cuenta con sólo dos mecanismos para incrementar la riqueza creada con los mismos recursos: (1) El ingreso de nuevos actores con mejores formas de satisfacer necesidades de consumo y (2) el descubrimiento, por parte de los viejos participantes, de esas mejores formas. No hay más.

Ambos mecanismos tienen la misma dinámica: la más moderna y mejor forma de satisfacer una necesidad de consumo desplaza a la vieja; los proveedores de ésta deben cambiar de actividad.

Al reducir los precios de los alimentos afectados, los subsidios agrícolas de los países ricos resultan ser mejores formas de satisfacer nuestras necesidades de consumo de alimentos. Además, se convierten en riqueza no sólo para los consumidores de esos bienes, sino también para la mayoría de la población del país pobre.

Como ejemplo, supongamos que a raíz del subsidio externo, el arroz llega a Costa Rica al 20 por ciento del costo local. Esto implica una ganancia para todos los que consumen arroz.
Pero eso no es todo. Al pagar menos por el arroz, todos esos consumidores tienen más dinero para consumir otros bienes: frijoles, carne, verduras, libros, zapatos y un largo etcétera. En todas esas actividades se genera mayor producción, empleo y ganancias.

Los subsidios externos

Así, ese subsidio genera los siguientes ganadores y perdedores. Beneficiados en el campo: (1) todos los que consumen arroz. (2) Campesinos que no producen arroz: ganan doble, arroz más barato y sus productos más caros. (3) Beneficiados urbanos: todos los que consumen arroz. Perdedores en el campo: los pocos grandes empresarios, los cuales se han enriquecido inmensamente en base a las transferencias forzadas desde los bolsillos de los pobres a través de políticas proteccionistas diseñadas con ese fin.

Todo lo anterior trasciende la capacidad mental de los que a punta de violaciones de nuestros derechos humanos básicos (el derecho de propiedad y el derecho a la libertad comercial) pretenden conducirnos a la tierra prometida. Justifican sus violaciones alegando que, en libertad, tomaríamos las decisiones equivocadas. Está claro, sin embargo, que son ellos los incapaces mentales, pues entienden todo al revés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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