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| Fervor. Los menores demuestran su respeto
y entrega cuando participan en el baile histórico, porque lo
hacen por devoción al Santo Patrono. Foto
EDH |
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Al compás del pito y del tambor un grupo de menores da vida a una
historia española llamada el Gran Taborlán de Persia.
Los artistas forman parte del grupo de la Escuela de Danza Los Texacuangos
Infantiles, integrado por 13 niños y una niña, de 7 a 12
años, quienes viven en cantones y caseríos del municipio.
La agrupación nació el año pasado con la idea de
perpetuar una tradición que tiene su origen en la época
de la colonia, explica don Gilberto Pérez Escamilla, de 48 años,
el fundador y maestro del grupo artístico.
Formé el grupo por una promesa que hice hace tres años,
porque estaba enfermo del corazón. Le pedí a Dios y al Santo
Patrono Santiago y me curaron, dice.
Además porque algunos hijos de los historiantes mayores soñaban
con imitar a sus padres, en tan pintoresca costumbre.
De ahí surgió la motivación, indicó
don Gilberto, quien también es el primer mayordomo de la cofradía.
La agrupación participó en las celebraciones religiosas
que son parte de los festejos patronales de Santiago Texacuangos que tuvieron
lugar del 21 al 25 de julio. También en la fiesta titular en honor
a San Mateo, las cuales se realizan el 21 de septiembre.
El relato
La intervención se desarrolla durante dos horas y escenifica alguna
de las muchas historias de moros y cristianos.
Los turcos querían poseer el poder y ganar las guerras, pero
al final triunfan los cristianos, explica.
Durante esta festividad los niños representaron el amor entre la
princesa de los moros llamada Atavia, y el príncipe de los cristianos
llamado el Gran Taborlán.
La relación no es aprobada por el padre de la joven, por lo cual
los bandos se enfrascan en una batalla. Al final se logra un entendimiento
y surge una hermandad entre moros y cristianos.
En el grupo hay dos reyes, (el moro y el cristiano), cada uno de ellos
dirige su cuadrilla, en la que participan seis embajadores y un gracioso
o bufón.
Los jóvenes artistas van ataviados con ropas multicolores. La cuadra
más vistosa es la de los moros, en la cual sobresale el rey. Todos
usan coronas, arcos sencillos y un turbante con espejos, monedas y espadas.
Los cristianos sólo llevan corona, capa y pantalón formal.
Al final de la presentación, los aplausos del público recompensan
el arduo trabajo de seis meses de ensayos, los cuales alternaron con sus
compromisos escolares. Pero todo lo hacen por devoción.
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| Vestuario. Usan
un ropaje de atractivos colores. Llevan capa, corona, turbante y otros. |
Festividades.
El grupo participó durante las fiestas patronales del municipio,
que concluyeron esta semana. |
Tradición.
El sitio ha mantenido la costumbre desde la época de la colonia. |

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