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Escritora vietnamita no se deja silenciar

Sufrida. Fue encarcelada por el régimen comunista. Logró evadir dos intentos de asesinato. Sus libros han sido prohibidos. Es una disidente, porque se negó a permanecer callada


Publicada 28 de julio 2005, El Diario de Hoy

Firme. El principio para Duong Thu Huong es que “se puede perder todo, incluso la vida, pero nunca el honor”. Foto/The New York Times

The New York Times
Alan Riding
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

PARíS. Vestida con una elegante chaqueta y sorbiendo jugo de fruta en un café de la Margen Izquierda, la escritora Duong Thu Huong no parece una figura amenazadora.

Pero ella, de 58 años, lo es evidentemente en su natal Vietnam, donde ha estado en prisión, vio sus libros ser prohibidos y durante 11 años se le negó el pasaporte para viajar al extranjero.

Al parecer, los pecados de Huong son muchos. Sus novelas, que analizan la vida bajo uno de los últimos regímenes comunistas, son publicadas y bien recibidas en Occidente. Es una ex miembro del Partido Comunista que fue expulsada por traidora. Y, sobre todo, es una disidente —“una puta disidente”, afirmó un líder del partido— que se negó a ser silenciada aun después de pasar ocho meses en prisión en 1991.

Ahora, por segunda vez, se le permitió a Huong viajar a Europa. Pero, en cierto sentido, Vietnam viajó aquí con ella. Está dispuesta a hablar acerca de su vida y a discutir sus cinco novelas, incluyendo la más reciente, Tierra de nadie. Pero su prioridad es denunciar al régimen de Hanoi como irremediablemente corrupto y abusivo.

“Mi misión es hacerlo en nombre de aquellos que han muerto bajo este vergonzoso régimen”, dijo, hablando un francés fluido pero fuertemente acentuado. “Porque tengo una pequeña reputación en el extranjero, tengo que decir estas cosas. Debo vaciar lo que está dentro de mí para sentir que mi conciencia está limpia. Las personas han perdido el poder de reaccionar, de reflexionar, de pensar. Tal vez le daré valor a la gente”.

Huong cree que su mensaje es más urgente que nunca. 30 años después de la guerra de Vietnam, mira al régimen ganar aceptación en el extranjero al abrir su economía a los extranjeros bajo una estrategia de comunismo con capitalismo. Asimismo, destacó con alarma que el Primer Ministro de Vietnam, Phan Van Khai, fue recibido por el Presidente George W. Bush en la Casa Blanca, en junio.

“Es un régimen brutal e innoble, que hace muchas cosas para engañar a los extranjeros”, afirmó durante una larga conversación. “Si Bush apoya a este régimen, se enfrascará en otra guerra que sumirá al pueblo en el lodo. Esta vez, en vez de usar bombarderos B-52, usará las manos de desertores nativos”.

Forjada por la guerra

Cuando era niña, comenta, se le negó una buena educación porque no pertenecía ni a la clase campesina ni a la proletaria: su abuela era una terrateniente que, a mediados de los 50, se mudó a Vietnam del Sur. Pero, a los 16 años, se le permitió a Duong Thu Huong unirse a un grupo de teatro ambulante y, al demostrar talento, fue enviada a una escuela de actores, bailarines y cantantes para el entretenimiento popular.

Allí, Huong volvió a tener éxito y, en 1968, se le ofreció la oportunidad de estudiar en la Unión Soviética, Alemania Oriental o Bulgaria. “Pero decidí acudir al frente, porque mi país estaba en guerra y mis ancestros siempre lucharon por nuestra nación”, recuerda. “Me uní a un grupo de jóvenes artistas que actuaban para las tropas y víctimas de la guerra. El lema era: ‘Nuestras canciones suenan más fuertes que los bombardeos’. Silenciaríamos los gritos con canciones”.

Después de la guerra, cuando se reunió con familiares en Ciudad Ho Chi Minh (como fue rebautizada Saigón), comprendió que los vencidos estaban mejor que los vencedores. Para entonces, organizaba eventos artísticos en la ciudad de Hue. Cuando cumplió 30 años, regresó a Hanoi a trabajar en la industria fílmica del gobierno. “Escribí cinco guiones que fueron convertidos en malas películas”, expresó, “pero no podía vivir de mi salario”.

Un trabajo independiente probó ser otra revelación. Cuando trabajaba para un grupo de generales del ejército, escribió para ellos una historia de la guerra de Vietnam. “Los generales discutían entre ellos cómo corregir mi texto para servir a sus intereses”, recuerda.

Llegan los problemas

Huong indicó que fue invitada a unirse al partido Comunista en 1979, y lo hizo renuentemente en 1985, a instancias de amigos que esperaban que pudiera ayudarlos. Ese fue también el año en que su primera novela Más allá de las ilusiones, fue publicada en Vietnam con gran éxito popular, vendiendo 100,000 ejemplares. Sin embargo, dos años después, con la publicación de Paraíso de los ciegos, otro éxito, comenzaron sus problemas.

“El secretario general del partido, Nguyen Van Linh, me ofreció una casa reservada para los ministros si guardaba silencio”, recordó. “Le dije: ‘Lucho por la democracia, me pongo del lado del pueblo y nunca aceptaría ser como un ministro”. Mi principio es que se puede perder todo, incluso la vida, pero nunca el honor”.

Poco después, según Huong, evadió dos intentos de asesinato. Escribió un discurso para el Congreso de Escritores Vietnamitas de 1989 titulado “El partido debería agradecer al pueblo”, y fue expulsada del partido. En 1991 fue apresada por vender documentos secretos a extranjeros; los “secretos” eran sus manuscritos. No es sorprendente que sus siguientes tres libros —Novela sin nombre, Recuerdos de una primavera pura y Tierra de nadie— no han sido publicados en Vietnam. Pero todas sus novelas fueron publicadas en otros idiomas.

En 1994, mediante la intervención de Danielle Mitterrand, la primera dama de Francia en ese tiempo, se le permitió viajar a Francia a recibir un premio. Le ofrecieron asilo político. “Les dije: ‘Gracias, pero en mi país el temor acaba con todo, los soldados valientes se convirtieron en civiles cobardes’”, recordó. “Es por eso que tengo que regresar. Regreso para hacer una cosa: escupirle al rostro del régimen comunista”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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