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| Firme. El principio para Duong Thu Huong es que
se puede perder todo, incluso la vida, pero nunca el honor.
Foto/The New York Times |
The New York Times
Alan Riding
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
PARíS. Vestida con una elegante chaqueta y sorbiendo jugo de
fruta en un café de la Margen Izquierda, la escritora Duong Thu
Huong no parece una figura amenazadora.
Pero ella, de 58 años, lo es evidentemente en su natal Vietnam,
donde ha estado en prisión, vio sus libros ser prohibidos y durante
11 años se le negó el pasaporte para viajar al extranjero.
Al parecer, los pecados de Huong son muchos. Sus novelas, que analizan
la vida bajo uno de los últimos regímenes comunistas, son
publicadas y bien recibidas en Occidente. Es una ex miembro del Partido
Comunista que fue expulsada por traidora. Y, sobre todo, es una disidente
una puta disidente, afirmó un líder del
partido que se negó a ser silenciada aun después de
pasar ocho meses en prisión en 1991.
Ahora, por segunda vez, se le permitió a Huong viajar a Europa.
Pero, en cierto sentido, Vietnam viajó aquí con ella. Está
dispuesta a hablar acerca de su vida y a discutir sus cinco novelas, incluyendo
la más reciente, Tierra de nadie. Pero su prioridad es denunciar
al régimen de Hanoi como irremediablemente corrupto y abusivo.
Mi misión es hacerlo en nombre de aquellos que han muerto
bajo este vergonzoso régimen, dijo, hablando un francés
fluido pero fuertemente acentuado. Porque tengo una pequeña
reputación en el extranjero, tengo que decir estas cosas. Debo
vaciar lo que está dentro de mí para sentir que mi conciencia
está limpia. Las personas han perdido el poder de reaccionar, de
reflexionar, de pensar. Tal vez le daré valor a la gente.
Huong cree que su mensaje es más urgente que nunca. 30 años
después de la guerra de Vietnam, mira al régimen ganar aceptación
en el extranjero al abrir su economía a los extranjeros bajo una
estrategia de comunismo con capitalismo. Asimismo, destacó con
alarma que el Primer Ministro de Vietnam, Phan Van Khai, fue recibido
por el Presidente George W. Bush en la Casa Blanca, en junio.
Es un régimen brutal e innoble, que hace muchas cosas para
engañar a los extranjeros, afirmó durante una larga
conversación. Si Bush apoya a este régimen, se enfrascará
en otra guerra que sumirá al pueblo en el lodo. Esta vez, en vez
de usar bombarderos B-52, usará las manos de desertores nativos.
Forjada por la guerra
Cuando era niña, comenta, se le negó una buena educación
porque no pertenecía ni a la clase campesina ni a la proletaria:
su abuela era una terrateniente que, a mediados de los 50, se mudó
a Vietnam del Sur. Pero, a los 16 años, se le permitió a
Duong Thu Huong unirse a un grupo de teatro ambulante y, al demostrar
talento, fue enviada a una escuela de actores, bailarines y cantantes
para el entretenimiento popular.
Allí, Huong volvió a tener éxito y, en 1968, se le
ofreció la oportunidad de estudiar en la Unión Soviética,
Alemania Oriental o Bulgaria. Pero decidí acudir al frente,
porque mi país estaba en guerra y mis ancestros siempre lucharon
por nuestra nación, recuerda. Me uní a un grupo
de jóvenes artistas que actuaban para las tropas y víctimas
de la guerra. El lema era: Nuestras canciones suenan más
fuertes que los bombardeos. Silenciaríamos los gritos con
canciones.
Después de la guerra, cuando se reunió con familiares en
Ciudad Ho Chi Minh (como fue rebautizada Saigón), comprendió
que los vencidos estaban mejor que los vencedores. Para entonces, organizaba
eventos artísticos en la ciudad de Hue. Cuando cumplió 30
años, regresó a Hanoi a trabajar en la industria fílmica
del gobierno. Escribí cinco guiones que fueron convertidos
en malas películas, expresó, pero no podía
vivir de mi salario.
Un trabajo independiente probó ser otra revelación. Cuando
trabajaba para un grupo de generales del ejército, escribió
para ellos una historia de la guerra de Vietnam. Los generales discutían
entre ellos cómo corregir mi texto para servir a sus intereses,
recuerda.
Llegan los problemas
Huong indicó que fue invitada a unirse al partido Comunista en
1979, y lo hizo renuentemente en 1985, a instancias de amigos que esperaban
que pudiera ayudarlos. Ese fue también el año en que su
primera novela Más allá de las ilusiones, fue publicada
en Vietnam con gran éxito popular, vendiendo 100,000 ejemplares.
Sin embargo, dos años después, con la publicación
de Paraíso de los ciegos, otro éxito, comenzaron sus problemas.
El secretario general del partido, Nguyen Van Linh, me ofreció
una casa reservada para los ministros si guardaba silencio, recordó.
Le dije: Lucho por la democracia, me pongo del lado del pueblo
y nunca aceptaría ser como un ministro. Mi principio es que
se puede perder todo, incluso la vida, pero nunca el honor.
Poco después, según Huong, evadió dos intentos de
asesinato. Escribió un discurso para el Congreso de Escritores
Vietnamitas de 1989 titulado El partido debería agradecer
al pueblo, y fue expulsada del partido. En 1991 fue apresada por
vender documentos secretos a extranjeros; los secretos eran
sus manuscritos. No es sorprendente que sus siguientes tres libros Novela
sin nombre, Recuerdos de una primavera pura y Tierra de nadie no
han sido publicados en Vietnam. Pero todas sus novelas fueron publicadas
en otros idiomas.
En 1994, mediante la intervención de Danielle Mitterrand, la primera
dama de Francia en ese tiempo, se le permitió viajar a Francia
a recibir un premio. Le ofrecieron asilo político. Les dije:
Gracias, pero en mi país el temor acaba con todo, los soldados
valientes se convirtieron en civiles cobardes, recordó.
Es por eso que tengo que regresar. Regreso para hacer una cosa:
escupirle al rostro del régimen comunista.

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