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| Juntos. La bandera de El Salvador es un distintivo
que este chico siempre lleva consigo. Foto:
EDH/Mario Ruiz |
Christian Palma
Especial para El Diario de Hoy
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
A la hora que se realizó esta entrevista, Santiago, la sobrepoblada
capital de Chile, apenas registraba 16 grados en los termómetros.
La mínima esa madrugada fue de cero grados.
Los techos de los autos amanecieron con una leve capa de hielo, como es
común en el crudo invierno del país más austral del
mundo.
El frío que se deja sentir con fuerza en esta época del
año, obliga a arroparse bien. Gruesas chumpas, paraguas y gorros
de lana son la indumentaria obligada para cualquier sujeto que desafía
el particular clima en esta parte de Sudamérica.
Esta fue una de las primeras lecciones que debió aprender Arquímedes
Reyes. El soñador cantante salvadoreño entendió que
su ropa ya no le serviría de mucho.
Haciendo honor a su nombre, que perteneció al más grande
matemático de los tiempos antiguos, Arquímedes llegó
con la intención de entrar al salón de la fama, ese que
está reservado sólo a los grandes. Arquímedes, el
matemático, abrió el camino a las ciencias exactas hace
siglos. Arquímedes, el artista quiere hacer lo mismo con sus pares.
¿Cómo ves tus posibilidades en Rojo Internacional?
Las posibilidades son muchas. Todo está en poner el máximo
de talento que uno tiene y ser constante, responsable, disciplinado y
hacer caso a lo que te piden. La semana que pasó y la que viene
se han estado eliminado los competidores chilenos y nosotros hemos hecho
musicales, lo que nos servirá para ambientarnos al medio y al trabajo.
¿Qué tipo de canciones son las que más te gusta interpretar?
De todo. Yo he cantado las más populares, desde la trova de
Silvio Rodríguez o Violeta Parra, hasta música lírica.
¿Tuviste clases de canto?
Sí, soy miembro de la Asociación Salvadoreña
de Ópera.
¿Con la mano en el corazón, cómo consideras tu nivel?
Hay gente muy buena, por ejemplo el nivel de los chilenos es altísimo,
pero yo creo que poniéndole todo el empeño vamos a hacer
un gran papel.
¿Ya fuiste a fiestas, porque los chilenos son buenos para el carrete
(diversión)?
¡No he podido! Estamos ciento por ciento involucrados con el trabajo.
Mi meta es llegar a la final. ¡Que sea lo que Dios quiera! Ya vendrá
tiempo para el goce.
¿La soledad, cómo la manejas? ¿Hablas con tu familia?
Hablo con ellos por teléfono y nos mandamos correos electrónicos,
pero se echa mucho de menos.
¿Algún interés especial en alguna chilena?
No, todavía no hay nada. Acabo de llegar, las mujeres acá
son bonitas, pero el sabor de las salvadoreñas es único.
Arquímedes no sabe que donde se hospeda está enclavado en
las cercanías del Parque Forestal, un tradicional paseo lleno de
árboles, esculturas, fuentes de agua, entre otras bellezas y que
se dice tiene vida propia, herencia de los primeros hippies
que lo hicieron su refugio a fines de los 60.
En su prados alberga al Museo Nacional de Bellas Artes. Los domingos hay
representaciones teatrales al aire libre o funciones de títeres
o malabarismo gratis.
Cuando Arquímedes conozca el lugar donde está viviendo,
comenzará a conocer las verdaderas bondades de la capital
chilena.
¿Te gusta el hotel donde vives?
Es bonito, está cerca del centro que me ha llamado la atención
por ser tan cuidado y limpio, y lleno de lugares con historia. Muy distinto
al centro de San Salvador, que es un desastre, lleno de ambulantes y eso.
¿Ya tienes amigos en Chile?
Me llevo bastante bien con el participante que viene de Cuba. Me llevo
excelente además con Anaika, que igual es cubana.
¿Conoces algún otro lado interesante de Santiago?
No mucho, fui al centro a comprar un gorro y una bufanda, pues hace
mucho frío. Me están recomendando que vaya a la Cordillera
de los Andes y a Viña del Mar que es un lugar que de verdad quiero
conocer.
Acá las mujeres son bonitas (en Chile), pero el sabor
de las salvadoreñas es único

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