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Jethro Tull, en El Salvador

Ian Anderson se presentará junto a su banda. Lo clásico y moderno se fusionan en las presentaciones

Publicada 28 de julio 2005, El Diario de Hoy

Baquetas y rimmel
David Palmer fue durante tres décadas (iniciando en los 60) el batero de la banda. Tenía un look rudo, barba
espesa, ropa desarreglada y era un gran fumador de pipa.
A sus 66 años, hoy se llama Dee. Se sometió a una operación quirúrgica de cambio de sexo en 2004. “Era mi deseo desde la infancia”, confesó
a los medios, con una gran melena rubia.
Ian Anderson se limitó a
decir: “Es su decisión de
emprender una nueva vida como mujer”. Ilustración : EDH


Gustavo Rico
gustavorico@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Viene el flautista. Ian Anderson, el escocés que en 1968 lideró una banda con muchos nombres, se presentará por primera vez en el país.

No estará solo. Al también guitarrista, escritor, cantante y compositor lo acompañará Martin Barre, un diestro de la guitarra acústica y eléctrica.

Ambos llevan 37 años juntos, dentro de la emblemática banda Jethro Tull, la cual se presentará en la Feria Internacional el 31 de agosto.

El nombre de la agrupación —integrada, además, por Andrew Giddins, Jonathan Noyce y Doane Perry— fue el de un granjero muerto en el Siglo XVIII.

Desde sus inicios, Anderson elaboró una música muy personal, haciendo difícil catalogarla con un género específico. Mezclaba y fusionaba elementos clásicos con el blues, el rock, folk, jazz y lo electrónico.

Las letras destacan la imaginación, el arte con lo clásico y lo étnico. En Astronomy, tema del álbum Under Wraps, se alude a un astrónomo y un gato que caminan solos bajo un gran cielo nocturno.

Lo diferente

Jethro Tull también es polémico. Aqualung fue censurada en algunos países, pues se consideró ofensiva y en contra de la niñez.

Anderson logró que el grupo se destacara al incorporar la flauta como parte esencial de la banda. El fundador compró el instrumento en 1970, cuando tenía unos 20 años. En el primer disco que grabó, además, tocó la mandolina, y en el segundo, balalaika.

“Crecí durante los 60 en Londres. En ese período la ciudad era un caldo de cultivo de muchas culturas. Solía escuchar las bandas de jazz y de adolescente, el blues. Todos esos elementos reunidos terminaron en la música de Jethro Tull”, comentó en una ocasión.

En los primeros conciertos, solía ponerse un amplio sombrero y un pantalón confeccionado con diferentes retazos de terciopelo. Con atuendo de un sucio pordiosero, tocaba la flauta en una sola pierna.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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