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Julia
Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
En El Salvador como en muchos países en desarrollo, la primera
causa de muerte por enfermedad de mujeres jóvenes, que dejan huérfanos
a sus hijos pequeños, sólo pasa a ser una estadística
mundial más. ¿Por qué hay tan poco interés
en ayudar a prevenirla?
¿Por qué será que organismos de la ONU, el fondo
global, IPPF (Federación Internacional de Planificación
Familiar, por sus siglas en inglés) y otras entidades internacionales
invierten tantos millones en campañas de prevención del
VIH/Sida en nuestros países, si hay otras enfermedades que causan
más muertes? ¿Será acaso porque algunos de los que
dicen querer prevenir el VIH/Sida en realidad tienen otros intereses?
La enfermedad que mata a tantas mujeres y destruye a muchas familias salvadoreñas
se llama cáncer cervical, y se puede prevenir. El problema es que
la información que se da es manipulada y sólo se explica
parte de la prevención, porque lo que se oculta puede perjudicar
los intereses de los que invierten grandes cantidades de dinero en campañas
de prevención del VIH/Sida.
El 99.7% de los casos de cáncer cervical proviene de una enfermedad
de transmisión sexual incurable llamada virus de papiloma humano,
que también causa cáncer en el pene. Este virus se encuentra
en toda el área genital y se contagia por medio del contacto de
la piel con otra piel. No se necesita que haya penetración para
transmitirlo.
El condón NO protege contra esta enfermedad ni contra otras que
se contagian de la misma manera, que además son de las más
comunes, son incurables y están dejando estériles a las
mujeres o poniendo en peligro la vida de sus bebés.
Si el condón se vende o se regala indiscriminadamente, inclusive
a menores de edad, ¿cómo es posible que no tenga una advertencia
indicando que protege O% contra estas enfermedades incurables? ¿Será
acaso que es una forma de control de población?
¿No es extraño que también la IPPF esté promoviendo
un proyecto para gente joven, quienes para ellos son niños
desde 10 años, en el que se promueve todo tipo de desorden sexual,
incitándolos a probar cualquier preferencia, poniendo
todas las desviaciones como normales y naturales a la par de la heterosexualidad?
¿Quién protege los derechos de los padres como principales
educadores de sus hijos? ¿Quién cuida de la inocencia?
Luego, en septiembre de 2004 una organización llamada ADHU celebra
la clausura de un proyecto de promoción del abortivo, mal llamado
anticoncepción de emergencia, para niños desde 12 años
en 70 escuelas en Sonsonate, con la aprobación del Ministerio de
Salud. Al mismo tiempo la directora del Consejo Superior de Salud argumenta
que no se puede quitar del mercado, porque no hay pruebas de que es abortivo,
cuando los mismos fabricantes del producto dicen que impide la implantación
del bebé.
Estos abortivos se venden después de que a las muchachas les ha
faltado la menstruación sin explicarles que ya es muy tarde. Como
para estos momentos el bebé ya está implantado, el embarazo
sigue su desarrollo, y ellas, en su desesperación, compran otra
dosis y otra más
Está comprobado médicamente
que los hijos que han nacido de madres que trataron de abortarlos con
este producto tienen problemas en la adolescencia, como por ejemplo el
cáncer en los testículos.
Las madres están sufriendo las consecuencias de ver a sus hijos
enfermos y hasta muriendo por no haber tenido la información necesaria
al comprar estos abortivos.
Se viola la Constitución tan fácilmente, se asesinan bebés
en el vientre materno, se provoca el deterioro de la salud de la mujer,
hombre e hijos y hasta se provoca la muerte. ¿Quién protege
a estos consumidores? ¿Por qué no se obliga a que todo medicamento
o producto en el mercado tenga instrucciones, indicaciones, contra indicaciones,
riesgos y que diga su efectividad especialmente si se les está
diciendo a los jóvenes que los protege y no es así en muchos
casos?
¿Quiénes ganan en todo esto? Los que fabrican y venden condones,
los laboratorios que fabrican los abortivos y algunas farmacias que los
venden irresponsablemente, los grupos que ven nuestra población
como una amenaza y desean mantener su supremacía sobre nosotros.
Si nuestros jóvenes se hacen homosexuales, no habrá más
niños. Si la gente se contagia de VIH/Sida y otras enfermedades
de transmisión sexual, que están matando o dejando estériles
a las mujeres, se reducirá la población. Si se abortan los
bebés, se controla la natalidad.
Si los encargados de proteger al consumidor son responsables, tienen que
salvaguardarnos de cualquier interés mezquino, que usa los problemas
de salud y educación de nuestra población para imponer programas
condicionados que lo último que desean es nuestro bien. Confiamos
en que entre los cambios que están haciendo incluyan la protección
de los más vulnerables y protejan el derecho de todos los ciudadanos
de tener la información veraz, científica y completa para
poder tomar decisiones libres.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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