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Palabras
El arte potético

Potesis (poesía) es el arte de hacer versos. Técnica oratoria de versar. Es también la destreza de inventar sueños.

Publicada 28 de julio 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La habilidad y oficio de expresar con palabras la belleza del mundo, del ser humano, del universo y de lo divino.

La potesis también es el arte oral de la confesión y de la inspiración. Potesis es denuncia, clarividencia, armonía, ingenio, sentimiento y sabiduría.

El arte potético o poético permite expresar con belleza las cosas invisibles y profundas del alma y del mundo que nos rodea.

Es describir florida y elocuentemente el enigma del pasado, del presente y del futuro anunciado.

Para los poetas romanos como Cátulo, la potesis era el arte de la seducción mediante la lírica y el romanticismo.

Este poeta hablaba a las mujeres de lo efímero de la vida, del breve tiempo de esplendor de las flores y de la juventud.

El tiempo era demasiado poco para dejarlo perder inútilmente. Había que aprovechar el instante para amar y coronarnos de flores nuevas.

Entonces la potesis también ha sido seducción desde los albores de la palabra. Ha sido el arte de hacer versos y frases que tengan vida y gracia interior. Ya sea para enamorar o para descubrir las verdades del alma y de la creación universal.

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a Día
Los dos “frentes”

De ahora en adelante habrá dos “frentes”, el formado en La Habana a principios de los ochenta, y el que están pegando con alfileres y saliva.

Lo de “frente” es para no tomar mucha distancia de la vieja central guerrillera que viene destruyendo y revolviendo al país desde hace veinte y tantos años, el rostro del partido comunista.

“Frente” son los sandinistas, una facción de la narcoguerrilla colombiana y varios movimientos sediciosos en el mundo. Son “frentes” contrarios a la civilización, al orden moral, a la institucionalidad y a la sensatez, a juzgar por sus actos y sus propuestas.

No se podría esperar otra cosa recordando las barbaridades perpetradas por el FDR durante la Década de los Ochenta.

Entre los héroes que el FDR ensalza en su “carta de principios” están dos secuestradores y asesinos que terminaron ultimados en Managua.

Los del FDR pone en evidencia una grave realidad política: que la izquierda no consigue superar los lavados de cerebro, la confusión ideológica, la amoralidad y las crispaciones que llevaron a la tragedia de los ochenta. Se continúa incitando al odio de clases, a la violencia, al mesianismo y al engaño.


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