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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
La habilidad y oficio de expresar con palabras la belleza del mundo,
del ser humano, del universo y de lo divino.
La potesis también es el arte oral de la confesión y de
la inspiración. Potesis es denuncia, clarividencia, armonía,
ingenio, sentimiento y sabiduría.
El arte potético o poético permite expresar con belleza
las cosas invisibles y profundas del alma y del mundo que nos rodea.
Es describir florida y elocuentemente el enigma del pasado, del presente
y del futuro anunciado.
Para los poetas romanos como Cátulo, la potesis era el arte de
la seducción mediante la lírica y el romanticismo.
Este poeta hablaba a las mujeres de lo efímero de la vida, del
breve tiempo de esplendor de las flores y de la juventud.
El tiempo era demasiado poco para dejarlo perder inútilmente. Había
que aprovechar el instante para amar y coronarnos de flores nuevas.
Entonces la potesis también ha sido seducción desde los
albores de la palabra. Ha sido el arte de hacer versos y frases que tengan
vida y gracia interior. Ya sea para enamorar o para descubrir las verdades
del alma y de la creación universal.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a Día
Los dos frentes
De ahora en adelante habrá dos frentes, el formado
en La Habana a principios de los ochenta, y el que están pegando
con alfileres y saliva.
Lo de frente es para no tomar mucha distancia de la vieja
central guerrillera que viene destruyendo y revolviendo al país
desde hace veinte y tantos años, el rostro del partido comunista.
Frente son los sandinistas, una facción de la narcoguerrilla
colombiana y varios movimientos sediciosos en el mundo. Son frentes
contrarios a la civilización, al orden moral, a la institucionalidad
y a la sensatez, a juzgar por sus actos y sus propuestas.
No se podría esperar otra cosa recordando las barbaridades perpetradas
por el FDR durante la Década de los Ochenta.
Entre los héroes que el FDR ensalza en su carta de principios
están dos secuestradores y asesinos que terminaron ultimados en
Managua.
Los del FDR pone en evidencia una grave realidad política: que
la izquierda no consigue superar los lavados de cerebro, la confusión
ideológica, la amoralidad y las crispaciones que llevaron a la
tragedia de los ochenta. Se continúa incitando al odio de clases,
a la violencia, al mesianismo y al engaño.

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