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| Destrucción. Un trabajador remueve escombros
de uno de los hoteles que resultó dañado en los atentados
en una zona turística de Egipto. Foto
AP |
Thomas L. Friedman
New York Time
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
No me tomó por sorpresa leer que agentes de la policía
británica, vestidos con protectores trajes blancos y guantes azules,
estuvieran peinando la librería del Centro Iqra de Aprendizaje
en la ciudad de Leeds, en busca de pistas sobre los atentados con bombas
del 7 de julio en Londres. Y no me tomará por sorpresa si los atacantes
de este jueves también probaron la literatura en dicho lugar.
Iqra no solamente vendió literatura islámica que promueve
el odio, sino que, con base en The Wall Street Journal, fue la única
distribuidora de Islamgames, empresa con sede en Estados Unidos que produce
videojuegos, los cuales presentan batallas apocalípticas entre
defensores del islam y sus opositores. Uno de los juegos, Ummah Defense
I, tiene al mundo finalmente unido bajo la bandera del islamismo
en el año 2114, hasta que no creyentes llevan a cabo una revuelta.
El objetivo del juego consiste en localizar y destruir a los no creyentes.
Saben qué: las palabras sí tienen importancia. Lo mismo
las librerías. Los videojuegos importan. Pero, éste es nuestro
desafío: si el principal problema de terrorismo que afrontamos
hoy día puede ser abordado de manera efectiva solamente mediante
una guerra de ideas en el interior del islam una guerra entre musulmanes
que afirman la vida en contra de quienes desean convertir a una de las
grandes religiones del mundo en un culto de muerte ¿qué
podemos hacer el resto de nosotros?
Más que meramente erigir muros. Necesitamos dirigir la atención
pública sobre el discurso del odio dondequiera que aparezca. El
Departamento de Estado produce un informe anual sobre derechos humanos.
De aquí en adelante, también debería producir un
Informe Trimestral de la Guerra de Ideas, el cual se centraría
en aquellos líderes religiosos y escritores que estén incitando
a la violencia en contra de otros.
Yo lo compilaría de una forma nada discriminatoria. Quiero los
nombres de los colonos judíos de la vertiente extremista que escribieron
Mahoma es un cerdo sobre edificios en la Franja de Gaza, justo
ahí con el Jeque Abd Al-Rahman Al-Sudayyis, saudita que es imán
de la mezquita sagrada del islam en La Meca. Con base en el servicio de
traducción Memri, el imán fue proscrito de Canadá
tras un informe acerca de sus sermones por parte de Memri que incluía
a Al-Sudayyis tildando a los judíos de la basura de la Tierra
y monos y cerdos que deberían ser aniquilados.
El Jeque Al-Sudayyis se refirió a otros enemigos del islam como
adoradores de la cruz e idólatras hinduistas
que deben ser combatidos.
Deben ser expuestos
La luz del sol tiene más importancia de la que ustedes creen. Quienes
difunden el odio no sienten agrado al ser expuestos, notó Yigal
Carmon, el fundador de Memri, mismo que sigue de cerca a los medios de
comunicación masiva de los árabes musulmanes. Los promotores
del odio asumen que les están hablando solamente a los suyos, en
su propio lenguaje, y que pueden salirse con la suya con respecto a un
flagrante acto que merece castigo. Cuando sus palabras son puestas bajo
el reflector de la atención popular, a menudo se sienten presionados
a retractarse, defenderse o explicarlas.
Asimismo, necesitamos poner bajo el reflector a los facilitadores
de excusas, dijo James Rubin, el ex portavoz del Departamento de
Estado. Tras cada gran incidente del terrorismo, los facilitadores de
excusas salen para decirnos porqué el imperialismo, el sionismo,
el colonialismo o Iraq explican la razón por la cual los terrorista
actuaron. Estos facilitadores de excusas son apenas un poco menos despreciables
que los terroristas y también merecen que los expongan. Cuando
se vive en una sociedad abierta como Londres, donde cualquiera con algún
pesar puede publicar un artículo, postularse para un cargo público
o fundar un movimiento político, es indignante la noción
en cuanto a que, de alguna forma, es comprensible hacer estallar
un autobús repleto de civiles inocentes en respuesta a Iraq.
No existe ninguna justificación política ni para los atentados
del 11 de septiembre ni para los del 7 de julio, como tampoco para los
del 21 de julio. Según Stephen P. Cohen, experto en Oriente Medio:
Estos terroristas son lo que hacen. Y lo que ellos hacen es
asesinar.
Cada trimestre, el Departamento de Estado de la Unión Americana
debería identificar a los diez principales promotores del odio,
facilitadores de excusas y a quienes cuentan verdades en el mundo. No
sería una cura para todo. Sin embargo, sería un mensaje
para los extremistas: eres libre de decir lo que quieras, pero nosotros
somos libres de escuchar, de hacerle saber a todo el mundo lo que estás
diciendo y de proteger a cada sociedad libre de los diseminadores del
odio como tú. Las palabras sí importan.

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