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Dejen sin escondite a promotores del odio

Lista. Cada trimestre, el Departamento de Estado de la Unión Americana debería identificar a los difusores del terror, facilitadores de excusas y a quienes cuentan verdades del mundo


Publicada 26 de julio 2005, El Diario de Hoy

Destrucción. Un trabajador remueve escombros de uno de los hoteles que resultó dañado en los atentados en una zona turística de Egipto. Foto AP

Thomas L. Friedman
New York Time
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

No me tomó por sorpresa leer que agentes de la policía británica, vestidos con protectores trajes blancos y guantes azules, estuvieran peinando la librería del Centro Iqra de Aprendizaje en la ciudad de Leeds, en busca de pistas sobre los atentados con bombas del 7 de julio en Londres. Y no me tomará por sorpresa si los atacantes de este jueves también probaron la literatura en dicho lugar.

Iqra no solamente vendió literatura islámica que promueve el odio, sino que, con base en The Wall Street Journal, fue “la única distribuidora de Islamgames, empresa con sede en Estados Unidos que produce videojuegos, los cuales presentan batallas apocalípticas entre defensores del islam y sus opositores. Uno de los juegos, Ummah Defense I, tiene al mundo ‘finalmente unido bajo la bandera del islamismo’ en el año 2114, hasta que no creyentes llevan a cabo una revuelta. El objetivo del juego consiste en localizar y destruir a los no creyentes”.

Saben qué: las palabras sí tienen importancia. Lo mismo las librerías. Los videojuegos importan. Pero, éste es nuestro desafío: si el principal problema de terrorismo que afrontamos hoy día puede ser abordado de manera efectiva solamente mediante una guerra de ideas en el interior del islam – una guerra entre musulmanes que afirman la vida en contra de quienes desean convertir a una de las grandes religiones del mundo en un culto de muerte – ¿qué podemos hacer el resto de nosotros?

Más que meramente erigir muros. Necesitamos dirigir la atención pública sobre el discurso del odio dondequiera que aparezca. El Departamento de Estado produce un informe anual sobre derechos humanos. De aquí en adelante, también debería producir un Informe Trimestral de la Guerra de Ideas, el cual se centraría en aquellos líderes religiosos y escritores que estén incitando a la violencia en contra de otros.

Yo lo compilaría de una forma nada discriminatoria. Quiero los nombres de los colonos judíos de la vertiente extremista que escribieron “Mahoma es un cerdo” sobre edificios en la Franja de Gaza, justo ahí con el Jeque Abd Al-Rahman Al-Sudayyis, saudita que es imán de la mezquita sagrada del islam en La Meca. Con base en el servicio de traducción Memri, el imán fue proscrito de Canadá tras “un informe acerca de sus sermones por parte de Memri que incluía a Al-Sudayyis tildando a los judíos de ‘la basura de la Tierra’ y ‘monos y cerdos’ que deberían ser ‘aniquilados’. El Jeque Al-Sudayyis se refirió a otros enemigos del islam como ‘adoradores de la cruz’ e ‘idólatras hinduistas’ que deben ser combatidos”.

Deben ser expuestos

La luz del sol tiene más importancia de la que ustedes creen. Quienes difunden el odio no sienten agrado al ser expuestos, notó Yigal Carmon, el fundador de Memri, mismo que sigue de cerca a los medios de comunicación masiva de los árabes musulmanes. Los promotores del odio asumen que les están hablando solamente a los suyos, en su propio lenguaje, y que pueden salirse con la suya con respecto a un flagrante acto que merece castigo. Cuando sus palabras son puestas bajo el reflector de la atención popular, a menudo se sienten presionados a retractarse, defenderse o explicarlas.

Asimismo, necesitamos poner bajo el reflector a los “facilitadores de excusas”, dijo James Rubin, el ex portavoz del Departamento de Estado. Tras cada gran incidente del terrorismo, los facilitadores de excusas salen para decirnos porqué el imperialismo, el sionismo, el colonialismo o Iraq explican la razón por la cual los terrorista actuaron. Estos facilitadores de excusas son apenas un poco menos despreciables que los terroristas y también merecen que los expongan. Cuando se vive en una sociedad abierta como Londres, donde cualquiera con algún pesar puede publicar un artículo, postularse para un cargo público o fundar un movimiento político, es indignante la noción en cuanto a que, de alguna forma, es “comprensible” hacer estallar un autobús repleto de civiles inocentes en respuesta a Iraq.

No existe ninguna justificación política ni para los atentados del 11 de septiembre ni para los del 7 de julio, como tampoco para los del 21 de julio. Según Stephen P. Cohen, experto en Oriente Medio: “Estos terroristas son lo que hacen”. Y lo que ellos hacen es asesinar.

Cada trimestre, el Departamento de Estado de la Unión Americana debería identificar a los diez principales promotores del odio, facilitadores de excusas y a quienes cuentan verdades en el mundo. No sería una cura para todo. Sin embargo, sería un mensaje para los extremistas: eres libre de decir lo que quieras, pero nosotros somos libres de escuchar, de hacerle saber a todo el mundo lo que estás diciendo y de proteger a cada sociedad libre de los diseminadores del odio como tú. Las palabras sí importan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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