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Roberto D. Zambrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Abundaron las sonrisas y los aplausos. Centenares de católicos
asistieron a las misas del fin de semana en el templo El Calvario, de
la cabecera departamental, que fue habilitado para los servicios religiosos
luego de más de cuatro años de estar cerrado.
La estructura resultó severamente dañada por los terremotos
de 2001. Los técnicos que inspeccionaron el edificio después
de los sismos lo declararon inhabitable.
El entusiasmo del sacerdote Alejandro Palucha contagió a personas
e instituciones altruistas que lograron recolectar cerca de 200 mil dólares
para reparar la nave principal.
El sábado fue la misa de reapertura y fue presidida por el obispo
auxiliar de Santa Ana, Luis
Morao.
Le acompañaron Palucha y el ex párroco del templo Abel Morán.
Los oficios
Niños vestidos de ángeles acompañaron los actos religiosos,
centenares de personas cantaban y oraban en la misa de la mañana
del sábado.
El obispo Morao agradeció a Dios por iluminar al padre Palucha
en los trabajos de restauración.
Reconoció el apoyo de la alcaldía, del doctor Horacio Magaña,
el alcalde Rafael Morán y numerosas familias que ayudaron económicamente
al proyecto.
Dios puso en movimiento a sus piezas y a pesar de algunas dificultades,
hoy es una realidad que concluyó la primera etapa, expresó.
Muchos de los asistentes aplaudieron al agradecer a quienes ayudaron,
hubo entrega de diplomas y la invitación a la comunidad a unirse
a los diferentes actos programados a diario en el templo y a los movimientos
religiosos que lo integran.

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