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Carlos
Balaguer
El Diario
de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Pero ¿para quién muere? ¿Para su pueblo o para su
musa interior y universal? Creo que sólo para los demás,
pues como la flor del desierto el artista florece a solas.
La flor del arenal se abre pura, iridiscente y esplendorosa, sin necesidad
de elogios, condecoraciones ni aplausos. Así, aunque nadie la vea
ni admire, se enciende mística, perfumada y bella ante el cosmos.
La poesía (potesis) o arte de hacer versos se convirtió
para muchos poetas en el arte de decir sus sueños, su denuncia,
su confesión, su admiración a la belleza y a Dios.
Pero también en el arte de pronunciar infamias. Y no sólo
la poesía se ha olvidado por el arte de difamar o menospreciar
la cultura, sino también la música, el teatro, la danza,
el amor social.
Vivimos, pues, en una sociedad de poetas muertos por decreto. Aparte del
malinchismo, del ego, de la inmadurez histórica y la mezquindad
idiosincrática, lo que ha asesinado la poesía es la politización
de la cultura y el concepto de cofradía. Además de politizarse
el agua, los servicios públicos, el Fovial, la salud y las comunicaciones,
en nuestro país, desdichadamente, se politizó la cultura.
Olvidamos entonces la gloria de los poetas. Aunque el plectro astral de
la potesis une almas de poetas disímiles en sus creencias como
Viera Altamirano, Escobar Velado, Castrorrivas o Escobar Galindo.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a Día
Terrorismo mundial
No hay linderos entre los movimientos terroristas mundiales. Una investigadora
estadounidense, Claire Sterling, demostró que se trata de una Internacional
del Terror a la que se integran desde los narcos colombianos hasta los
tamiles de Sri Lanka (antiguo Ceylán). Ejemplo: unos japoneses
realizaron una matanza en el aeropuerto de Tel Aviv hace algunos años
y fue un inglés adoctrinado por musulmanes el de la bomba en el
zapato.
Durante el conflicto en El Salvador aparecieron terroristas
de todas las latitudes que participaron en secuestros y ataques de la
guerrilla.
El segundo jefe militar de ETA, capturado en Francia hace unos tres años,
tuvo su bautismo de fuego en las filas efemelenistas. Y nadie desconoce
cómo libios y palestinos han ayudado con dinero y entrenamiento
a los terroristas centroamericanos.
El problema europeo y de Estados Unidos es que mientras no les pisaban
el callo no dimensionaban adecuadamente las agresiones subversivas
en otros países.

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