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Propietaria. Mirian Grande tiene el anhelo de aumentar las cantidades
que se fabrican en su taller, si sus clientes aumentan.
Fotos EDH
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Alma
López
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El albergue de la empresa es una edificación con gruesas paredes
de adobe, techo de teja y solar interior. A simple vista es una casa más
de las que hay en el pueblo. No se escuchan sonidos que delaten fabricación
de productos.
Pero una vez en su interior, el ruido de una sierra que corta madera,
los martillazos y el trajín de los empledados delatan que no es
una casa cualquiera.
Es la empresa Cepillos Paty, ubicada en Sacacoyo, Sonsonate, que elabora
14,400 unidades mensuales, comercializadas en las zonas 4 y 12 de Guatemala
.
En el procesode elaboración participan cinco empleados permanentes:
el primero tiene a su cargo el corte de la madera y la perforación
de pequeños agujeros; el segundo, el cepillado; el tercero, le
da forma elíptica para convertirla en las bases de los cepillos,
y para finalizar la etapa productiva, dos mujeres introducen las cerdas
de plástico en los orificios.
| Fases
del proceso de producción |
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Materia
prima.
Las hebras utilizadas para fabricar los cepillos son de plástico.
Se consumen de 400 a 600 kilos cada 30 días.
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Marcado.
En la madera se dibuja el tamaño que tendrá el cepillo.
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Perforación.
A las bases de madera les hacen orificios para introducir a golpes
las cerdas.
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Su propietaria, Mirian Grande, comenta que nunca se imaginó estar
al mando de una empresa y llegar a dirigir a un grupo de hombres que la
llamen patrona.
El abandono de su esposo y, como consecuencia, la falta de dinero en el
hogar para mantener sus tres hijos, fueron factores que la impulsaron
a tomar la decisión de fabricar cepillos después de cuatro
años de penurias .
El comienzo
Pensó que las mismas herramientas con las que su esposo había
elaborado cepillos, ella podría utilizarlas para iniciar una nueva
producción.
Al principio no sabía qué hacer con todos los problemas,
no podía fabricar los cepillos, me faltaba dinero para invertirle
al negocio. Pero luego de unos meses comencé a fabricarlos junto
con mis hijos, relata Grande.
Con el paso de los días fue mejorando y comenzó a vender
los primeros cepillos, pero la demanda era poca porque tenía mucha
competencia. Entonces, se le ocurrió buscar oportunidades en Guatemala.
Hizo su primer contacto y con éste surgieron pedidos. Como no tenía
vehículo para llevar la mercadería pagaba transporte, pero
el costo era alto y le quedaba poca ganancia.
Luego de unos meses, se armó de valor para solicitar un préstamo
bancario para comprar un carro y llevar los cepillos a Guatemala. Ahora
tiene cinco clientes en ese pais quienes le distribuyen su producción
mensual.
Una mirada a la actividad en el taller
Las materias primas con las que trabajan son la madera, que compran a
un aserradero de Izalco, el plástico y el alambre galvanizado,
que adquieren en San Salvador.
A la mayor parte de las personas que laboran enla microempresa se les
paga por obra.Cuando los pedidos aumentan, la cantidad de empleados es
mayor.
María López, una de las encargadas de introducir las cerdas
de plástico en los cepillos, comenta que gracias al trabajo tiene
ingresos. Antes yo me sentía una carga en la casa. Lo que
aquí gano por cada docena de cepillos ya me sirve para algo,
añade.
Contra el viento
Uno de los factores que ha causado problemas a la pequeña empresa
es el aumento del precio de la gasolina porque ahora gastan más
para movilizarse en la compra y venta de productos.
Miriam Grande es de la idea que se debe confiar en Dios, porque los microempresarios
como ella pasan diversas dificultades.
Ella no olvida que fue su padre quien le animó a emprender su idea.
Así la sierra y el cepillo que permanecían abandonadas,
dejaron de estar en desuso, y en sus manos comenzaron a producir.

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