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Comentario de la semana
¡La hora de la verdad!

Pienso que el mérito del actual gobierno, es decir del Presidente Saca, ha sido revivir la urgencia del CAFTA, elevándolo, como han dicho diversos funcionarios estadounidenses, a la categoría de “seguridad nacional”

Publicada 23 de julio 2005, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

“Las nuevas democracias centroamericanas enfrentan todavía fuerzas que se oponen a los gobiernos democráticos”, dijo el jueves pasado el Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) —a una cuadra de la Casa Blanca—, ante el cuerpo diplomático latinoamericano, altos funcionarios de su Administración, líderes empresariales y miembros de la Cámara de Representantes.

“No se equivoquen con esto —añadió en su emotivo discurso de búsqueda de aprobación de la cifra requerida para aprobar el CAFTA—, hay gente en nuestro vecindario que se opone a la democracia, y están tratando de separar de los Estados Unidos a nuestros amigos, apelando a la cólera y al resentimiento”.

“La gente en esa región —centroamericana— necesita ver que la democracia produce más que elecciones libres y justas, y que la democracia puede también proveerles progreso tangible en sus vidas. Como la democracia más antigua en este hemisferio —agregó el Presidente Bush—tenemos una obligación moral y un vital interés en ayudar a tener éxito a las sociedades y economías centroamericanas, por lo que necesitamos la aprobación del CAFTA”.

Impresiona el grado de capital político que ha invertido el Presidente de los Estados Unidos en la búsqueda de la aprobación del acuerdo comercial Centro América-RD en ambas cámaras del Congreso.

Siendo Bush un hombre de convicciones claras y precisas, e independientemente a que sea un convencido aperturista —“free trader”—, hay que darle el mérito y el genuino agradecimiento por, literalmente, “estársela jugando” políticamente por nosotros. Sólo falta la aprobación de la Cámara baja del Congreso, para hacer realidad este macro objetivo regional. La votación: miércoles 27 de julio.

“Debemos apoyar la democracia en nuestro vecindario”, especificó el mandatario estadounidense. “El CAFTA la va a fortalecer. No hace mucho que las naciones agrupadas bajo la figura de este acuerdo luchaban contra la dictadura, la tiranía y el desorden social.

Tampoco hace tanto que nuestra política externa se concentrara tanto en acciones tomadas por gobiernos centroamericanos. Ahora, me da gusto darle la bienvenida a la Oficina Oval a estas naciones democráticas. Son estos países pacíficos, amantes de la libertad”. La audiencia se levantó a ovacionarlo.

Para el proyecto político en el gobierno desde hace 16 años en nuestro país, el lanzamiento en 1990 de la Iniciativa de las Américas —una sola zona de libre comercio, desde Alaska hasta Tierra del Fuego—, presentada por el presidente Bush padre, hizo un “click” inmediato. Un par de años más tarde, no obstante, surgieron dudas y preocupaciones durante las negociaciones del NAFTA, por la ventaja competitiva —como en efecto sucedió— que iba a lograr México con la aprobación de ese acuerdo comercial.

El Salvador, con la visión adecuada, hizo su tarea interna, en aras de la modernización. Formó un calificado equipo de negociación comercial y comenzó su inserción en el mundo. Costo ha habido, en el tránsito —en que nos encontramos— del proteccionismo hacia la apertura.

Los terremotos de 2001 encontraron a un Presidente Bush recién llegado a la Casa Blanca, quien comprendió —y le gustó— la posición de nuestro país hacia el suyo: hoy que sabemos pescar y pueden ustedes pescar en nuestras aguas (El Salvador redujo paulatinamente sus aranceles), déjennos a nosotros pescar permanentemente (CBI daba temporalidad para ciertos productos) en las de ustedes.

Cuatro meses después de los infames ataques terroristas a Nueva York y Washington, es decir, luego de ese día en el que todo cambió, sorprendió Bush el 16 de enero de 2002 al anunciar que iba a “explorar” un acuerdo comercial con los “países centroamericanos”. Tres meses después tuve la oportunidad de ir a entrevistarlo para la televisión en el Salón de los Mapas de la Casa Blanca, y quedé convencido de que, para él, el libre comercio significa prosperidad a través de la creación de puestos de trabajo.

El apretado calendario de negociación del acuerdo y los tiempos políticos estaban justos para lograrse la aprobación del CAFTA en el Capitolio, antes de la campaña presidencial del año pasado. Iraq evitó que estuviéramos en 2004 como estamos en este momento, a cuatro días de la votación final en el Capitolio.

Pienso que el mérito del actual gobierno, es decir del Presidente Saca, ha sido revivir la urgencia del CAFTA, elevándolo, como han dicho diversos funcionarios estadounidenses, a la categoría de “seguridad nacional”. Puede aún irse la votación hacia cualquier lado, pero debemos tener fe y esperanza en que estaríamos a cuatro días de alcanzar la oportunidad histórica de desarrollo que por siempre hemos buscado.

¡Así sea!

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.


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