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| Ayuda. El menor proviene de Chalatenango. Foto
EDH |
Aura Méndez
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Pensaron que era una apendicitis
Para José Santos Gutiérrez, de seis años, el día
empezaba a las seis de la mañana cuando cayó fulminado por
un dolor abdominal, justo en el momento que se dirigía al Centro
Escolar del Caserío El Zarzal, donde estudia preparatoria.
En ese momento, José padecía dolor de estómago y
fiebre. Los médicos de la Unidad de Salud de San Ignacio, Chalatenango,
le diagnosticaron una infección gastrointestinal. Ocho días
después, Antonia Ochoa, madre del menor, regresó con su
hijo a la unidad de salud con la enfermedad más avanzada. José
casi no podía caminar.
Debido a la preocupación por la condición de su hijo, Antonia
decidió llevarlo a un médico particular, quien de inmediato
le diagnosticó apendicitis. Y lo remitió de emergencia al
Hospital Nacional de Chalatenango, para que lo operaran.
Para su sorpresa, los médicos le aclararon que su hijo no tenía
apendicitis, sino unas pelotas que le habían sido extraídas
y que serían enviadas a observación. Los doctores continuaron
sin poner atención a la incapacidad para caminar del niño.
Luego de la operación, mi niño ya no podía
caminar, así que me lo traje para el Bloom, acá me dijeron
lo que en verdad tenía y desde entonces aquí hemos estado,
explicó la madre del niño.
La parálisis de José Santos, que hace dos semanas le afectaba
hasta las rodillas, lo mantenía postrado en el Bloom, en espera
del posible tratamiento de inmunoglobulina si su familia reunía
el dinero.
Nadie les daba un diagnóstico certero
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| Pesar. El niño fue remitido desde Cojutepeque.
Foto EDH |
El calvario para la familia López Bonifacio se inició el
sábado 4 de junio, cuando Pablo López observó que
su hijo, Douglas Emerson, de cuatro años y medio, presentaba señales
de estrabismo. Lo llevó pronto a un chequeo médico.
Al día siguiente, Douglas no podía mantenerse de pie, además
de padecer constante vómito y flema.
Sus padres lo trasladaron el lunes siguiente al Hospital Nacional de Cojutepeque,
en donde un médico de turno le diagnosticó una infección
en la garganta. Sin ninguna respuesta acerca del problema de movilidad
del niño, optaron por pasar consulta con un terapeuta en el mismo
hospital. Las radiografías tomadas a Douglas no reflejaban ninguna
lesión.
Aparentemente, el pequeño no sufría ningún daño
que le impidiera caminar. Aun así su familia decidió llevarlo
a un médico particular, quien lo remitió al Hospital Bloom,
para que pudiera observarlo un equipo de especialistas.
Luego de varias consultas y pruebas, Douglas fue trasladado al piso de
Pediatría, en donde luego de confirmar la presencia del Síndrome
Guillián Barré, los médicos optaron por omitir el
examen de velocidad de conducción nerviosa, debido al rápido
progreso de la enfermedad y la incapacidad del pequeño para caminar.
A Pablo López se le planteó una alternativa: inmunoglobulina
intravenosa. Para él y su esposa, Sonia, la noticia en términos
económicos no fue nada alentadora. La situación financiera
de ellos es crítica.
La trataron por una posible neumonía
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| A la espera. La pequeña vive en Cuscatlán.
Foto EDH |
Otro de los casos más recientes de Guillián Barré
en el Hospital Bloom es el de Guadalupe de los Ángeles Santos,
de cuatro años y nueve meses. La enfermedad la afectó hace
varias semanas, cuando le diagnosticaron una neumonía en el Hospital
Nacional de Cojutepeque, en Cuscatlán.
En pocos días, la menor había perdido la movilidad en sus
piernas, por lo que los médicos decidieron remitirla al Hospital
Bloom.
Carmen García de Santos, madre de la niña, comentó
que la menor se encuentra en el hospital de San Salvador desde el lunes
4 de julio y, hasta entonces, desconocía el tipo de tratamiento
que le aplicarían a su niña.
Los doctores me dijeron que la niña en tres semanas o más
se recuperará, pero que el medicamento es caro, explicó
la angustiada madre.
Ayuda
La adquisición de los medicamento para Guadalupe de los Ángeles
requería de un esfuerzo que su familia no podía alcanzar.
Su madre trabaja en una maquila, en donde pagan menos del salario mínimo
la mayoría de veces, mientras que su padre trabaja como vigilante.
La madre de la menor indicó que su hija se encuentra dentro del
Plan Padrino que impulsa el Gobierno de la República, por lo que
esperaba que de esta forma puedan proporcionarle algún tipo de
financiamiento para al tratamiento con inmunoglobulina.
Las
claves del padecimiento
Quienes han sido afectados por el mal desconocían la existencia
del mismo. |
El
descubrimiento
Los inicios
Esta enfermedad fue detectada por primera vez hace 40 años
y fue llamada Guillián Barré. Desde entonces, afecta,
en su mayoría,
a niños y a jóvenes menores de 18 años y a personas
mayores,
de entre 30 y 50 años. |
El
diagnóstico
Los achaques
La enfermedad empieza con síntomas parecidos a los de la gripe,
fiebre y dolor de cabeza; o a los de una infección gastrointestinal,
que incluye vómitos, dolor
de estómago y fiebre. Progresivamente, se inicia la parálisis.
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Las
causas
Los estudios
Hasta la fecha, no se sabe con certeza qué virus o bacteria
ocasiona este mal. Sin embargo, existen diferentes hipótesis
al respecto. Incluso, se ha llegado a creer que el virus se desarrolla
en una fruta silvestre conocida como capulín tullidor. |
El
tratamiento
Los costos
Uno de los métodos más recientes para lograr una mejor
recuperación del paciente es la aplicación de
inmunoglobulina vía intravenosa. Sin embargo, el tratamiento
es muy caro, ya que un frasco de cinco gramos cuesta 350 dólares.
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