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| Sesión. Una psicopedagoga conduce ejercicios
con un grupo de jóvenes estudiantes de bachillerato y universitarios.
Foto EDH |
Susana Joma
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En momentos en que el auge de la cultura de la información necesita
personas capaces de leer y entender más rápido, una compañía
guatemalteca, recién instalada en el país, quiere demostrar
como es posible devorar un texto de 200 páginas en
20 minutos.
¿Es eso posible? La empresa Evolución se ha convertido en
la novedad entre estudiantes y profesionales, gracias a su Programa
de Lectura Inteligente, que les permite llegar a leer tres mil ó
más palabras por minuto.
Blanca Roca, directora subnacional de la firma, asegura que la persona
mejora de forma significativa su habilidad para la lectura en seis meses
a través de ciertos ejercicios oculares: diez minutos, tres veces
al día, además una sesión guiada semanal con los
psicólogos y psicopedagogos de la compañía.
Con apenas seis meses de estancia en el país ya cubren 800 alumnos,
desde niños de nueve años hasta adultos: en Guatemala rondan
los tres mil.
Análisis
Roca expresa que han identificado que el 92 por ciento de la población
lee de 180 a 220 palabras por minuto y comprende del 20 a 40 por ciento
en la primera lectura; esta limitante les obliga a releer el material
hasta tres veces.
Hay un cinco por ciento que, con cierto dominio de técnicas, lee
entre 400 y 600 palabras con una comprensión de la mitad.
Todavía más reducido es el grupo de los que llama profesionales
de la lectura que leen mil palabras por minuto y comprenden a cabalidad.
La ejecutiva afirma que los ejercicios ayudan a ampliar el campo visual,
mejorar la forma de captación de las palabras, los símbolos
y signos.
También se logra que la visión sea más vertical y
se dan técnicas para que la persona pueda buscar información
específica en el texto, hacer un mapeo mental que les permite resumir
y memorizar.
El programa Lectura Inteligente fue creado por un miembro de la compañía,
aunque explica que se combina con otros métodos de lectura rápida
que se desarrollan en el mundo.
La persona va a leer sólo una vez las cosas, diez veces más
rápido y va a comprender a la primera, explicó Blanca
Roca.
Los vicios comunes entre los lectores
- Voz interna: Se lee a la velocidad que se habla internamente. Eso significa
que se usan los tres sentidos para leer. Por eso la persona no logra la
concentración. Con el nuevo método, se eliminan los
distractores mentales, indicó Blanca Roca.
- Palabra por palabra: El ojo lee una por una y se cansa porque los músculos
hacen mucho esfuerzo. Esto también causa cierta descoordinación
ya que mentalmente la persona va más rápido de lo que lee.
Se me ha despertado interés por los libros
Leer folletos y libros ya no es causa de tedio ni preocupación
para Mauricio José Pérez, de 19 años, estudiante
de segundo año de Ingeniería en Sistemas en la Universidad
Don Bosco. En seis meses, el joven pasó de leer 159 a tres mil
palabras por minuto.
Un cliente le comentó a mi padre de este programa cuando
empezó y decidió meternos a mi hermano menor y a mí.
Yo terminé hace dos meses y mi hermano acaba de graduarse con 6,000
palabras por minuto, comentó Mauricio, quien considera que
el método es una buena herramienta para el aprendizaje.
Reconoció que nunca había sido aficionado a los libros.
En el colegio, en lugar de repasar las obras se limitaba a pedir opiniones
de sus compañeros. Se me ha despertado el interés,
cuando voy por las tiendas me detengo para buscar algunos, sostuvo
el alumno.
Realidad en el aula
Los educadores de bachillerato, sobre todo en el sector público,
dicen los jóvenes arrastran problemas a la hora de interpretar
lo que leen y eso afecta su rendimiento.
Problemas para analizar
René Zelada, subdirector del Inframen, y Óscar Melara, director
del Técnico Industrial, advierten que los alumnos presentan dificultades
para comprender lo que leen. Por eso no tienen bases para poder
estudiar y analizar las cosas. Dentro de la institución es algo
generalizado, agregó Zelada.
Más que lectura rápida
El pedagogo Óscar Picardo indica que en general lo que se observa
es que la población lee poco. Más que programa de
lectura rápida lo que se necesita es aplicar un programa de lectura
en casa, porque los niños se dedican más al juego. Se requiere
una política nacional de fomento a la lectura, insistió.

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