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| Logros. El transbordador ha puesto en órbita
satélites militares secretos y ha sido fuente de trabajos científicos.
Foto EDH / The New York times |
John Schwartz
The New York
Times
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
CABO CAÑAVERAL, Florida. Ahí está el transbordador
espacial Discovery, esperando. Un sensor de nivel de combustible defectuoso
frustró su lanzamiento el miércoles, y funcionarios de la
NASA no pueden decir cuánto tiempo se necesitará para arreglar
el problema. Dos años y medio después del desastre del transbordador
Columbia, el regreso al espacio esperará al menos hasta fines de
la semana.
¿Se pierde algo más además de tiempo? Después
de todo, ¿para qué existe el transbordador, y qué
ha logrado para el hombre y la ciencia en su historia de 23 años?
La NASA habla de sus cinco transbordadores como las máquinas más
complejas jamás construidas. Cada una tiene más de 2.5 millones
de partes y pesa poco más de dos millones de kilos. Sus potentes
motores e impulsores pasan de cero a 160 kilómetros por hora, en
línea recta, en apenas 10 segundos.
Como fue el primer vehículo espacial tripulado reutilizable, el
transbordador hizo posible no sólo lanzar satélites, sino
recuperarlos y traerlos de regreso a la Tierra, como ha hecho con numerosos
satélites de comunicaciones.
Su bahía de carga ha servido como taller de reparación orbital,
en el caso más famoso para el telescopio espacial Hubble, que astronautas
del transbordador pusieron en órbita y al que le dieron servicio
cuatro veces.
Sin su bahía de carga de 18 por 4.5 metros lo suficientemente
grande para llevar un autobús escolar al espacio , la Estación
Espacial Internacional no podía haber sido construida. El transbordador
ha puesto en órbita satélites militares secretos y ha sido
fuente de trabajos científicos que van desde el monitoreo sofisticado
de los efectos de vuelos espaciales prolongados sobre el cuerpo humano
hasta el experimento Diversión con Orina, que voló
en la misión final del Columbia e involucró purificar orina
para producir pintura.
Más allá de cualquier satélite o experimento individual;
sin embargo, el transbordador ha mantenido a Estados Unidos en el espacio,
lo cual según ha dicho a menudo el administrador de la NASA, Michael
Griffin, es un objetivo vitalmente importante en sí mismo.
Creo que es importante que Estados Unidos sea la nación espacial
preeminente en el siglo XXI y más allá, dijo Griffin
en una sesión informativa el martes.
Sin embargo, el transbordador resultó ser mucho más costoso
de lo que había prometido la NASA, y mucho menos seguro. Según
algunas estimaciones, cada misión cuesta 500 millones de dólares,
y 14 astronautas murieron en las pérdidas del Columbia en 2003
y del Challenger en 1986.
Los vuelos semanales previstos por la NASA nunca sucedieron; lo más
que han volado en un solo año es nueve veces.
Alex Roland, profesor de historia de la Universidad de Duke y ex historiador
en la NASA, indicó que el transbordador fue defectuoso desde
el principio, cuando fue diseñado para satisfacer las necesidades
en ocasiones contradictoria del programa espacial civil y el militar.
Eso lo hizo una especie de caballo diseñado por un comité,
explicó Roland. Terminó sin servir muy bien a los
propósitos de nadie.
El Presidente George W. Bush ha pedido que la flota de transbordadores
sea retirada para 2010, y Griffin ha estimado que podría haber
todavía unas 15 misiones de transbordador. Griffin aseguró
a los reporteros el martes que la flota habrá sido usada por unas
tres décadas para el momento en que sea retirada, y eso es
suficiente. Llamó al transbordador la pieza de equipo
de transporte más espléndida desarrollada jamás por
humanos. Pero añadió: Los aviones más
rápidos fueron la cúspide del arte de la navegación,
y tampoco los vemos ya, excepto en ocasiones ceremoniales. Pienso que
hay una lección en ello. Es tiempo de avanzar.

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