elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

El Discovery lidera logros de la NASA

La nave. Tiene más de 2.5 millones de partes y pesa poco más de dos millones de kilos. Sus potentes motores e impulsores pasan de cero a 160 kph, en línea recta, en apenas 10 segundos


Publicada 21 de julio 2005, El Diario de Hoy

Logros. El transbordador ha puesto en órbita satélites militares secretos y ha sido fuente de trabajos científicos. Foto EDH / The New York times

John Schwartz
The New York Times
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

CABO CAÑAVERAL, Florida. Ahí está el transbordador espacial Discovery, esperando. Un sensor de nivel de combustible defectuoso frustró su lanzamiento el miércoles, y funcionarios de la NASA no pueden decir cuánto tiempo se necesitará para arreglar el problema. Dos años y medio después del desastre del transbordador Columbia, el regreso al espacio esperará al menos hasta fines de la semana.

¿Se pierde algo más además de tiempo? Después de todo, ¿para qué existe el transbordador, y qué ha logrado para el hombre y la ciencia en su historia de 23 años?
La NASA habla de sus cinco transbordadores como las máquinas más complejas jamás construidas. Cada una tiene más de 2.5 millones de partes y pesa poco más de dos millones de kilos. Sus potentes motores e impulsores pasan de cero a 160 kilómetros por hora, en línea recta, en apenas 10 segundos.

Como fue el primer vehículo espacial tripulado reutilizable, el transbordador hizo posible no sólo lanzar satélites, sino recuperarlos y traerlos de regreso a la Tierra, como ha hecho con numerosos satélites de comunicaciones.

Su bahía de carga ha servido como taller de reparación orbital, en el caso más famoso para el telescopio espacial Hubble, que astronautas del transbordador pusieron en órbita y al que le dieron servicio cuatro veces.

Sin su bahía de carga de 18 por 4.5 metros –lo suficientemente grande para llevar un autobús escolar al espacio –, la Estación Espacial Internacional no podía haber sido construida. El transbordador ha puesto en órbita satélites militares secretos y ha sido fuente de trabajos científicos que van desde el monitoreo sofisticado de los efectos de vuelos espaciales prolongados sobre el cuerpo humano hasta el experimento “Diversión con Orina”, que voló en la misión final del Columbia e involucró purificar orina para producir pintura.

Más allá de cualquier satélite o experimento individual; sin embargo, el transbordador ha mantenido a Estados Unidos en el espacio, lo cual según ha dicho a menudo el administrador de la NASA, Michael Griffin, es un objetivo vitalmente importante en sí mismo.
“Creo que es importante que Estados Unidos sea la nación espacial preeminente en el siglo XXI y más allá”, dijo Griffin en una sesión informativa el martes.

Sin embargo, el transbordador resultó ser mucho más costoso de lo que había prometido la NASA, y mucho menos seguro. Según algunas estimaciones, cada misión cuesta 500 millones de dólares, y 14 astronautas murieron en las pérdidas del Columbia en 2003 y del Challenger en 1986.

Los vuelos semanales previstos por la NASA nunca sucedieron; lo más que han volado en un solo año es nueve veces.

Alex Roland, profesor de historia de la Universidad de Duke y ex historiador en la NASA, indicó que el transbordador fue “defectuoso desde el principio”, cuando fue diseñado para satisfacer las necesidades en ocasiones contradictoria del programa espacial civil y el militar.

Eso lo hizo “una especie de caballo diseñado por un comité”, explicó Roland. “Terminó sin servir muy bien a los propósitos de nadie”.

El Presidente George W. Bush ha pedido que la flota de transbordadores sea retirada para 2010, y Griffin ha estimado que podría haber todavía unas 15 misiones de transbordador. Griffin aseguró a los reporteros el martes que la flota habrá sido usada por unas tres décadas para el momento en que sea retirada, y “eso es suficiente”. Llamó al transbordador “la pieza de equipo de transporte más espléndida desarrollada jamás por humanos”. Pero añadió: “Los aviones más rápidos fueron la cúspide del arte de la navegación, y tampoco los vemos ya, excepto en ocasiones ceremoniales. Pienso que hay una lección en ello. Es tiempo de avanzar”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




elsalvador.com WWW