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Consternación general

El plagio de Romano ha puesto en vilo a la sociedad mexicana


Publicada 21 de julio 2005 , El Diario de Hoy

Violencia. El vidrio lateral de la camioneta de Rubén Omar Romano fue impactado por un balazo de los secuestradores. Foto EDH


DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

México despertó ayer conmocionado por el secuestro del entrenador argentino del Cruz Azul, Rubén Omar Romano, el martes al salir de un entrenamiento.

La policía mexicana carece de pistas sobre su paradero.

Casi 24 horas después de que Romano fuera privado de su libertad a unos cuatro metros de las instalaciones deportivas de Cruz Azul, en el sur de la capital mexicana, el grupo armado responsable no se ha comunicado con los familiares.

Aunque versiones de prensa indican que los plagiarios se pusieron en contacto con gente cercana al entrenador para exigir el pago de un rescate.

Un comando de unas ocho personas armadas interceptó la camioneta de Romano cerca de las instalaciones del club y se lo llevó por la fuerza en uno de ellos. Luego cambiaron de vehículo.

El plagio del técnico de 47 años conmocionó de inmediato al deporte mexicano y generó una ola de indignación en la prensa deportiva local y de la propia Federación Mexicana de Fútbol, que “repudia de manera enérgica todo tipo de violencia”.

Esta es la primera vez que un técnico sufre un secuestro en México, pese a que es una de las ligas profesional mejor pagadas del continente americano y a la que acuden numerosos futbolistas sudamericanos y centroamericanos.

Con un “No más” en letras blancas sobre un fondo negro, el diario deportivo Récord hace referencia al plagio de Romano con un texto en rojo: “Ayer fue un famoso entrenador de fútbol, pero ¿por qué tenemos que sufrir por la inseguridad todos los días?”.

Por su parte, el rotativo Esto exhibe una foto a plana entera de Romano y el título “Secuestro”, mientras que Ovaciones expresa: “¡Rabia!” y “Consternación y repudio en la familia futbolística por el lamentable suceso”.

Del secuestro de Romano, la Fiscalía inició una investigación de oficio, pues la familia no pidió su intervención.

El padre de Romano, propietario de un restaurante argentino en Guadalajara, pidió a los secuestradores devolverlo con vida.

“Lo importante para mí es verlo crecer con sus hijas y con su esposa. Él es una persona muy buena, que no le ha hecho mal a nadie, y lo único que necesito es que regrese sano y salvo”, expresó.

Testigos oculares, que fueron los que alertaron al club sobre lo sucedido, declararon a la prensa que varios sujetos bajaron a Romano a golpes de su camioneta.

“Yo iba detrás de él. De pronto, una camioneta blanca hizo la seña de que me quitara. Cuando encontró un hueco para meterse rebasó a la camioneta de Romano y le tapó el paso”, dijo un testigo.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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