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| Violencia. El vidrio lateral de la camioneta
de Rubén Omar Romano fue impactado por un balazo de los secuestradores.
Foto EDH |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
México despertó ayer conmocionado por el secuestro del
entrenador argentino del Cruz Azul, Rubén Omar Romano, el martes
al salir de un entrenamiento.
La policía mexicana carece de pistas sobre su paradero.
Casi 24 horas después de que Romano fuera privado de su libertad
a unos cuatro metros de las instalaciones deportivas de Cruz Azul, en
el sur de la capital mexicana, el grupo armado responsable no se ha comunicado
con los familiares.
Aunque versiones de prensa indican que los plagiarios se pusieron en contacto
con gente cercana al entrenador para exigir el pago de un rescate.
Un comando de unas ocho personas armadas interceptó la camioneta
de Romano cerca de las instalaciones del club y se lo llevó por
la fuerza en uno de ellos. Luego cambiaron de vehículo.
El plagio del técnico de 47 años conmocionó de inmediato
al deporte mexicano y generó una ola de indignación en la
prensa deportiva local y de la propia Federación Mexicana de Fútbol,
que repudia de manera enérgica todo tipo de violencia.
Esta es la primera vez que un técnico sufre un secuestro en México,
pese a que es una de las ligas profesional mejor pagadas del continente
americano y a la que acuden numerosos futbolistas sudamericanos y centroamericanos.
Con un No más en letras blancas sobre un fondo negro,
el diario deportivo Récord hace referencia al plagio de Romano
con un texto en rojo: Ayer fue un famoso entrenador de fútbol,
pero ¿por qué tenemos que sufrir por la inseguridad todos
los días?.
Por su parte, el rotativo Esto exhibe una foto a plana entera de Romano
y el título Secuestro, mientras que Ovaciones expresa:
¡Rabia! y Consternación y repudio en la
familia futbolística por el lamentable suceso.
Del secuestro de Romano, la Fiscalía inició una investigación
de oficio, pues la familia no pidió su intervención.
El padre de Romano, propietario de un restaurante argentino en Guadalajara,
pidió a los secuestradores devolverlo con vida.
Lo importante para mí es verlo crecer con sus hijas y con
su esposa. Él es una persona muy buena, que no le ha hecho mal
a nadie, y lo único que necesito es que regrese sano y salvo,
expresó.
Testigos oculares, que fueron los que alertaron al club sobre lo sucedido,
declararon a la prensa que varios sujetos bajaron a Romano a golpes de
su camioneta.
Yo iba detrás de él. De pronto, una camioneta blanca
hizo la seña de que me quitara. Cuando encontró un hueco
para meterse rebasó a la camioneta de Romano y le tapó el
paso, dijo un testigo.

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