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La Cámara recibe el TLC con frialdad

Tras regresar de la vacación en EE. UU., no incluyó ayer el acuerdo en su agenda


Publicada 12 de julio 2005 , El Diario de Hoy

Brecha. Faltan 30 votos en la Cámara de Representantes. Foto: EDH


El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

Las perspectivas que afronta el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos en la Cámara de Representantes no son halagüeñas.

Según la agencia de noticias AP, con más voces de oposición que en favor del acuerdo, la Cámara de Representantes reanudó ayer sus sesiones después de un receso de una semana. Su agenda del día no incluyó el debate en el plenario del polémico acuerdo.

No quedaba claro cuándo el tema será incluido en la agenda.

Sobre la base de lo ocurrido en el Senado a comienzos de julio, tal vez esa exclusión pareciera irrelevante. En la cámara alta, el acuerdo pasó de un comité al plenario el mismo día y su debate y aprobación por 54-45 se hizo en menos de 10 horas, en una victoria extraordinaria para el presidente George W. Bush.

Presionado porque el Congreso entrará en receso otra vez dentro de tres semanas por todo el mes de agosto, Bush desea aprovechar la oportunidad del entusiasmo senatorial pidiendo la misma celeridad en la Cámara de Representantes. Pero la gestión aparentemente todavía le sigue siendo difícil.

Los argumentos

El congresista Charlie Melancon, quien ha dedicado el receso legislativo a hablar contra el tratado, dijo a AP que si la votación fuera ahora, el tratado sería rechazado por un margen de hasta 30 votos.

Melancon, ex presidente de la Liga de Caña de Azúcar de los Estados Unidos, dijo que la aprobación del tratado significaría que los países centroamericanos, que pueden producir azúcar más barato “por falta de leyes que regulan el trabajo infantil, van a inundar nuestros mercados con un millón y medio de libras de azúcar al año”.

“El resultado será devastador para los estados productores como Luisiana, Florida y Hawai”, dijo.

El congresista demócrata Sander Levin esgrimió un nuevo argumento para oponerse. Dijo que la batalla contra el tratado no es el deseo de buscar el fracaso de Bush, ni tampoco el debate sobre azúcar o textiles, ni los cuestionamientos a la debilidad del entorno laboral centroamericano.

“Es la globalización”, afirmó en un artículo publicado ayer en The Washington Post. “Se está haciendo aparente que en América Latina, incluida Centroamérica, los beneficios de la globalización no están fluyendo como se espera a sus ciudadanos”,dijo Levin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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